ETA: la otra gran batalla

Los estrategas de la banda se percataron que por las pistolas no conseguirían nada. Pero persisten en la búsqueda de un "estado independiente y socialista" con otro ropaje

Foto: Miembros de la banda terrorista ETA declaran su último alto el fuego el 20 de octubre de 2011. (Gara)
Miembros de la banda terrorista ETA declaran su último alto el fuego el 20 de octubre de 2011. (Gara)

Nadie que tenga una mínima capacidad de análisis y una miaja de información puede desconocer que la banda terrorista ETA camina hacia la disolución. De lo contrario, el resto de los pasos previos (ausencia de atentados, desarme) no tendría sentido alguno.

Yo no tengo tan claro que la democracia y el Estado democrático les haya derrotado por completo. Es lo que opinan algunos olvidándose de que los objetivos primigenios -Euskadi independiente y socialista- siguen en pie y avanzando. Eso sin olvidar Navarra y el creciente abertzalismo que se puede describir en lugares donde hace 25 años era absolutamente impensable.

Pero tampoco se puede desconocer la nueva realidad tras los pasos dados por la banda, obedezcan a las razones que obedecieren. El Estado democrático debe encarar esa nueva situación que, en cualquiera de los supuestos, es mucho mejor que la de los “años de plomo”. Ningún gobierno que se precie desde la legalidad democrática y constitucional, desde el más elemental sentido común, puede ignorar y despreciar ese nuevo tablero. Todo ello con una premisa esencial: respeto y memoria para las víctimas antes que cualquier otra cosa.

Navarra es clave para los independentistas vascos; Vizcaya, Guipúzcoa y Álava no suman territorio suficiente para dejar la marginalidad territorial

Creo, sinceramente, que los estrategas de ETA -que los tuvo y tiene- se percataron que por las pistolas y el goma2 no conseguirían nada y, por ende, había que evolucionar hacia métodos más civilizados para poder tener encaje en el mundo libre. Pero persisten en la búsqueda de un “estado independiente y socialista” con otro ropaje. Por ejemplo, la persistencia de guetos en amplios sectores de la sociedad vasca contra todo aquel que no sea abertzale es un corolario de ETA clarísimo. Mientras todo eso no sea arrancado de cuajo el problema subsistirá.

Quiero hacer recordatorio expreso a Navarra, una tierra que conozco bien porque estuve en ella los mejores años de mi vida como estudiante a la Universidad del mismo nombre. El viejo reino es clave para cualquier independentista vasco. Entre otras cosas porque Vizcaya, Guipúzcoa y Álava no suman territorio suficiente para dejar la marginalidad territorial. A partir de ahí está todo dicho.

Palo Alto
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