Palo Alto
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Cuando los alemanes dejaron el 'procés' como una braga
El jefe del 'lobby' teutón, Albert Peters, puso sordina al desvarío pero no dejó de poner los acentos convenientes
¡Vuelta la burra al trigo! Contumaces, enrevesados, arteros, mentirosos, los líderes secesionistas catalanes vuelven donde solían. No han tenido suficiente, no les parece que ya han perpetrado dolor y daño a los catalanes y al resto de los españoles. No. Les parece poco. Quieren seguir inventado una "república" barataria y quijotesca a costa del contribuyente.
De derrota en derrota hasta la victoria final. Ese tal Torrent, balbuceante y pavesa durante el primer pleno del Parlament, pudo comprobar 'in situ', en los elegantes salones del "Círculo Ecuestre" de Barcelona, lo que piensan los empresarios más importantes de Europa de su "república", esto es, los Directivos de Habla Alemana afincados en la Ciudad Condal.
Paso de puntillas sobre la indignación de Karl Jacobi, el empresario 'rockero', que cantó las cuarenta al 'president' y pidió su ingreso en prisión. El jefe del 'lobby' teutón, Albert Peters, puso sordina al desvarío pero no dejó de poner los acentos convenientes. Lo que vinieron a escenificar en tan gloriosa ocasión fue el parecer —cuasi unánime— de un movimiento económico a tener en cuenta: ¡están ustedes dando un espectáculo digno del Tercer Mundo!
Ahora que los partidos políticos en la vieja Europa empiezan a perder fuelle, la toma de postura meridiana de un movimiento empresarial clave es, como mínimo, digno de ser tenido en alguna consideración. La posición expresada de los empresarios alemanes en Cataluña —que también repartieron al Gobierno y al resto de la clase política al uso— es algo que comparten sus colegas de todo el Continente. ¡Dejen ustedes de hacer el canelo! Están jugando con fuego y con el porvenir de los catalanes.
Los alemanes saben mucho de desvaríos históricos. Y los catalanes de derrotas. Si continúan por el mismo camino, destruirán la convivencia
Los alemanes saben mucho de desvaríos históricos. Y los catalanes de derrotas. Si continúan por el mismo camino, acabarán destruyendo la convivencia y aún el propio ser de la nación española, poniendo en riesgo el sueño europeo, pero antes que nada habrá colocado cargas nucleares en su pequeño territorio.
Han acabado con la paciencia de 45 millones de españoles (descuento aquí los votos de los independentistas), no hacen ya la mínima gracia a 508 millones de europeos pero ellos (los independentistas) se encuentran muy bellos en los espejos cóncavos del callejón del gato.
Hasta ahí las palabras. Los hechos son que si en breve Cataluña no encuentra una salida dentro del orden constitucional, empresas como Volskwagen, Lidl, Bosch, Siemens y Bayer gritarán desde la Ramblas: 'Auf Wiedersehen'.
¡Conllevanza!
¡Vuelta la burra al trigo! Contumaces, enrevesados, arteros, mentirosos, los líderes secesionistas catalanes vuelven donde solían. No han tenido suficiente, no les parece que ya han perpetrado dolor y daño a los catalanes y al resto de los españoles. No. Les parece poco. Quieren seguir inventado una "república" barataria y quijotesca a costa del contribuyente.