Del "ama de llaves" al ministro Fernando Grande-Marlaska

A la vicepresidenta y a Fernando les deseo la mejor suerte. Por todos nosotros

Foto: La vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. (Reuters)
La vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. (Reuters)

Hay un sordo runrún en los ambientes de la oposición –básicamente en el PP y Ciudadanos- respecto a la cooptación de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, por parte del jefe. La fiscal que acompañó a Baltasar Garzón, el comisario JAG y el ministro Fernández Bermejo en aquella cacería en una finca de Jaén (febrero 2009) y que se sustanció con la dimisión del atrabiliario ministro abulense.

Me interesa, sin embargo, poner el acento en estos primeros momentos en la figura de la cordobesa Carmen Calvo, una mujer andaluza pero que podría resultar castellana por sus procederes "por corto y por derecho". Siempre me ha gustado la que ha sido calificada como "ama de llaves" del nuevo entramado gubernamental. Personalidad, contundencia en pronunciamientos, jacobina, ambiciosa sin tapujos, la vicepresidenta dará mucho juego, incluso en los braserillos que tanto gustan a los periodistas. Está por ver si su protagonismo en primera persona será aceptado con cariño socialista por otras muy acendradas personalidades femeninas que también cuentan con ministerios de Estado y que no han hecho la longa caminata por el sanchismo para quedarse solo en los postres.

Lo sustancial es que al frente de Interior hay un funcionario público que se sabe la ley

El otro polo sumamente interesante del nuevo gobierno es Fernando Grande-Marlaska. ¡Hay que ver cómo se han puesto algunos con su nombramiento! Me cuentan que el gran gol que el presidente ha metido con su cooptación tiene el susurro de su compañera de carrera, Margarita Robles. Es verdad que fue el PP el que propuso al juez anti-ETA como miembro del CGPJ pero, sinceramente, no veo en ello desdoro. ¿Y qué? Lo sustancial es que al frente de Interior hay un funcionario público que se sabe la ley; su tarjeta de golpes es impoluta y aporta, además, otros elementos sociales 'in'.

A la vicepresidenta y a Fernando les deseo la mejor suerte. Por todos nosotros.

Palo Alto

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