El 'mago' Garzón, la 'maga' Delgado, la magia del 'gordo'

Como la señora ministra no ha presentado (todavía) su dimisión el problema lo tiene Pedro Sánchez. Pero antes que el presidente lo tenemos nosotros a título de ciudadanos

Foto: La ministra de Justicia, Dolores Delgado. (EFE)
La ministra de Justicia, Dolores Delgado. (EFE)

Comprendo que Moncloa haya decidido poner siete llaves a la dimisión de la ministra Dolores Delgado porque una tercera fuga/dimisión dejaría esto (lo suyo) como un erial. Comprendo también el "titiriteo" y crujir de dientes de la brigada mediática progubernamental porque defender la obscenidad tiene su aquel y, además, te inhabilita para el futuro.

Las informaciones publicadas en este periódico respecto a las andanzas del exjuez Garzón (previo pago, según confirman unos y otros), obviadas (obviamente por la entente RTVE) dejan lugar a pocas dudas respecto a la responsabilidad política que la señora ministra quiso asumir (dicen) y no la dejan. El problema es que la censura ya no es posible, entre otras cosas, por razones tecnológicas.

Garzón siempre ha sido un artista de la pista. No puedo confirmar que viva en La Finca —la superlujosa urbanización de Susana García-Cereceda— pero sí que se trata de un acaudalado que se ofrece por doquier ante cualquier cuitado de aquí y de acullá. "El Mago", según Villarejo. ¡Ya lo creo! No he visto que haya dicho nada respecto a la supercorrupción de su amiga Cristina Kirchner, pero debe estar muy ocupado estos días achicando agua. Solo ha hecho declaraciones para denunciar una campaña de desprestigio de su otra amiga, que es ministra, y algún día (próximo) sabremos cómo se le nombró a la exfiscal Delgado.

Lo que tendría que explicar, antes que nada, son sus reuniones en el restaurante La Piluca con Villarejo, Carlos de Salamanca y García Castaño

Lo que tendría que explicar, antes que nada, son sus reuniones en el restaurante La Piluca con Villarejo, Carlos de Salamanca y García Castaño… a las que también asistía la señora y todavía ministra, por cierto, donde se fumaban grandes puros habanos.

El problema para Garzón/Delgado no son los medios de comunicación. Ahí tienen quién les escriba… ampliamente, además. El asunto que les pondrá el dogal en los cuellos son las investigaciones policiales/judiciales que, al final, operan sobre HECHOS fehacientes e irrefutables. ¡Y lo que nos queda por ver…!

Como la señora ministra no ha presentado (todavía) su dimisión el problema lo tiene Pedro Sánchez. Pero antes que el presidente lo tenemos nosotros a título de ciudadanos contribuyentes.

¡Increíble!

Palo Alto
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