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El gran reto de Casado: dar agua mientras cambia las cañerías
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Graciano Palomo

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Graciano Palomo

El gran reto de Casado: dar agua mientras cambia las cañerías

Es consciente de que se le van a exigir resultados, esto es, recuperar (aún mantener) el poder popular en las cinco administraciones que los paganos contribuyentes amamantamos

Foto: Pablo Casado esta semana en una mesa redonda en Madrid. (EFE)
Pablo Casado esta semana en una mesa redonda en Madrid. (EFE)

Aligerado ya del peso en forma de "master" —aunque sus adversarios&enemigos seguirán insistiendo— el nuevo jefe del Partido Popular sabe que tiene escaso tiempo para recomponer la figura del partido. Es consciente de que se le van a exigir resultados, esto es, recuperar (aún mantener) el poder popular en las cinco administraciones que los paganos contribuyentes amamantamos: local, provincial, autonómica, nacional y europea.

Tiene que recuperar a toda costa muchos de los votos que se fugaron (literal) a Ciudadanos, algo menos a Vox (aunque la quiebra del voto en la derecha resta posibilidades en el número de concejales, alcaldes, diputados) y para eso, en efecto, tiene que volver a tocar la flauta entre aquellos sectores y sensibilidades que durante casi 30 años —tras la desaparición de UCD— siempre abrevaron en el PP. El desgarro de este electorado con los gobiernos Rajoy ha sido más que evidente hasta perder cuatro millones de votos. La corrupción en primer término (que venía de épocas aznaristas como ya todo el mundo sabe), la política fiscal de Montoro en segundo y, finalmente, lo que se entendió entre sus mesnadas como blandenguería en relación con el golpe de Estado catalán, muñeron la orgía que colocó a la formación de centro-derecha en un camino de no retorno.

Difícil materializar una política comunicativa si el comandante en jefe desprecia uno de los bastiones clave para gobernar en democracia

Alguien añadiría —con toda razón— la funesta política de comunicación; mejor, la inexistente política de comunicación que perpetraron desde Moncloa, ministerios y partido los sucesivos responsables. ¡Un desastre sin paliativos! Difícil materializar una política comunicativa si el comandante en jefe desprecia uno de los bastiones clave para gobernar en democracia y con atención a la opinión pública.

Ahí quiero ver al nuevo líder. Un pie en la derecha y otro en el centro; cualquier escoramiento pudiera resultar letal. Quizá vaya siendo hora de que los nuevos dirigentes populares se enteren de que hace casi 30 años cayó el Muro de Berlín y no lo derribaron los carros de combate de la OTAN/NATO sino el pueblo alemán (Este) con sus propias manos. Es verdad que la "izquierdona casposa", como antigualla de un pasado que nunca tuvo éxito, se conduce como si la justeza histórica les diera la razón.

Lo recuerdo por aquello de los complejos.

Aligerado ya del peso en forma de "master" —aunque sus adversarios&enemigos seguirán insistiendo— el nuevo jefe del Partido Popular sabe que tiene escaso tiempo para recomponer la figura del partido. Es consciente de que se le van a exigir resultados, esto es, recuperar (aún mantener) el poder popular en las cinco administraciones que los paganos contribuyentes amamantamos: local, provincial, autonómica, nacional y europea.

Pablo Casado