Los fichajes de Ciudadanos

Me parece que alguien le ha metido un golazo por la escuadra a Rivera con el caso de Silvia Clemente. Nadie en Castilla y León desconoce las andanzas de la que fuera dirigente del PP

Foto: Silvia Clemente se presenta como nuevo fichaje de Ciudadanos en Castilla y León. (EFE)
Silvia Clemente se presenta como nuevo fichaje de Ciudadanos en Castilla y León. (EFE)

No se puede criar vino nuevo en odres viejos. Los fichajes de Ciudadanos, urgido por la necesidad de presentar dirigentes con experiencia, tienen su aquel, y en cualquier caso, mucho riesgo.

Ciudadanos es un partido de reciente creación, joven y con vitola pura, entre otras cosas, porque su militancia lo es; no tanto algunos de sus dirigentes que vienen de abrevar en otros lares más trillados.

En Castilla-La Mancha optaron por un tal Antonio López que había militado en cinco partidos políticos, tres sindicatos y, además estuvo acusado de acoso sexual. Era chófer de profesión y al final de su vida consiguió tener chófer.

Una golondrina, dicen, no hace verano. Bien. Pero empiezan a ser ya bandadas. Como los fichajes son 'ad hoc' y 'ad hominen' los análisis tienen que ir en paralelo, esto es, con nombres y apellidos. Me centro en un caso que conozco de primera mano, Silvia Clemente.

Me parece que alguien le ha metido un golazo por la escuadra a Rivera, aunque subrayan que fue aleccionado en su momento por el médico Francisco Igea, con prestancia en aquella tierra. Nadie en Castilla y León desconoce las andanzas de la que fuera durante veinte años dirigente del PP y a fe que le ha sacado provecho. Hace unos días, el Tribunal Superior de Justicia de CyL, concluía que las subvenciones recibidas por su marido, empresario patatero (Patatas Meléndez) no se ajustaban a derecho y, además, abría camino penal por falsificación de documento público. Si sólo fuera eso, Rivera podría dormir tranquilo.

Tengo muy cerca de mí muchachos convenientemente preparados, que no necesitan la política para vivir bien, que se apuntaron a Ciudadanos en busca de algo nuevo y que asisten alucinados al espectáculo de los “fichajes” de personas con largo recorrido en política con todo lo que ello conlleva.

Vuelvo a insistir, pero inviertiendo la parábola: no echen vino ajado en odres nuevos. El censo electoral está repleto de vocaciones jóvenes y limpias que quieren servir a su país y a su propia ambición (que es legítimo), y no son de izquierdas.

O hagánlo, viertan el vino si quieren, pero no vendan burras.

Palo Alto

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