Lo de Rivera

El líder de Cs necesita un golpe de mano para contrarrestar la batalla abierta planteada por exdirigentes como Nart. Si hay elecciones tendrá más elementos de juicio para decidir

Foto: El líder de Ciudadanos Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos Albert Rivera. (EFE)

La presión sobre Albert Rivera –interna y externa– es formidable. Le quieren llevar a donde no quiere ir. Desean que haga presidente a Pedro Sánchez a toda costa. Leen que el 28-A los ciudadanos –nunca mejor dicho– le dijeron que debería ser “bisagra” y apuntalar al socialista.

Se niega. Con alguna razón. Sabe que romper con el devenir de los últimos tiempos supondría pagar por adelantado su funeral. Es lo que más interesaría a su cordial adversario Pablo Casado. Rivera cree que puede dar finalmente el sorpaso al partido tradicional de la derecha y a ese número hace la gran apuesta.


La defección de algunos de sus hombres clave durante la gestación y desarrollo de Ciudadanos le pueden jugar una mala pasada. No se calla… Aceptó todos los retos incluso hasta llegar a la marullería. Necesita un golpe de mano para contrarrestar la batalla abierta planteada por exdirigentes como Javier Nart –que se ha quedado con el sabroso euro escaño, cojonudamente pagado– o el fiscalista Francisco de la Torre al que una 'fake news' le ha jugado una malísima pasada.

Rivera&Arrimadas están en una encrucijada. La vida misma es un cruce de caminos. A estas alturas de la competición ya sabe quién le apoya y por qué; quiénes le votan y las razones. Si finalmente hay repetición de elecciones tendrá más elementos de juicio para decidir. Porque gobernar tu propia casa (en este caso) es optar.
Va por la cuarta oportunidad para cubrir su gran objetivo. Ser el general en jefe de todo el centro-derecha. Tampoco se lo van a poner fácil. Nada fácil.

Palo Alto
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