De estadistas a niñatos (Feijóo dixit)

Para ser "hombre de Estado" se necesitan varias condiciones. La primera el coraje. Valentía. Capacidad de riesgo. Justo lo que Feijóo no tuvo

Foto: Alberto Nuñez Feijóo. (EFE)
Alberto Nuñez Feijóo. (EFE)

Alberto Nuñez Feijóo le ha mandado a su teórico comandante en jefe, Pablo Casado, el mandoble más formidable que el palentino haya recibido desde que los compromisarios del PP le eligieron como su guardián de las esencias frente a Soraya Saénz de Santamaría.

Ha dicho el todavía presidente gallego que si en España actualmente hubiera “hombres de Estado” en lugar de “políticos adolescentes” ya se hubiera formado hace tiempo un gobierno de coalición que representara a un 70 por ciento de la población. ¿Quién en su sano juicio y con un mínimo de información no puede estar de acuerdo con la aseveración del galaico? Y eso que en ese momento todavía no era un hecho el fracaso total de una legislatura non nata.

Ocurre, sin embargo, que él, partidario de ese gobierno –como lo puede ser el que esto suscribe– tuvo la oportunidad clara, meridiana y descriptible de haber luchado por el puente del centroderecha. No lo hizo. Y habrá que concluir también que él mismo si se considera un “hombre de Estado”, teniendo como primer argumento que preconiza esa salida para salvar el país. Bien. Para ser “hombre de Estado” se necesitan varias condiciones. La primera el coraje. Valentía. Capacidad de riesgo. Justo lo que Feijóo no tuvo cuando se le presentó la ocasión con la saga/fuga de Mariano Rajoy. A partir de ahí, mi querido amigo, hablamos de lo que Usted quiera pero no venda burras con los dientes careados.

Nuñez Feijóo tuvo miedo de medirse a sus conmilitones y también a que la izquierda (especialmente la mediática) blandiera su famosa fotografía subido en el yate de un narco que navegaba rutilante por las bellas rías gallegas. Quiso, en cualquier caso, que el de la saga/fuga le nombrara 'hereu' y Rajoy no estuvo por la labor.

La parte no puede anular, sin embargo, el todo. El todo es, en efecto, que España –o lo que queda de ella- necesita imperiosamente un gobierno de coalición que enfrente sin miramientos los gravísimos problemas –desde el mantenimiento del Estado, la deuda asfixiante y el paro insufrible- sin reparar en costes ni coyunturas electorales. Y no lo tiene.

La izquierda posible –la imposible mejor que se ahogue en su propio vómito- necesita hombres de Estado. La derecha posible tiene que realizar urgentemente un 'casting' de méritos. Y la España posible demanda un poco de sentido común o común en el sentido.

Palo Alto
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios