Más de 11.000 muertos (hoy) y un millón y medio de nuevos parados (hoy)

Marzo vomita un millón y medio largo de nuevos parias que después del confinamiento tendrán que matar su tiempo sentados en los bancos de las plazas públicas

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

Podrán ponerse como quieran. Son sus propios datos siempre sospechosos, aunque harto elocuentes. Aquí no sirve ya ni la retórica hueca y huera de los Sánchez e Iglesias, ni la grosera y vomitiva manipulación de RTVE —Enric Hernández, Fortes, Ónega, Heitzmann, Alfonso, etc.—, que debería ser denunciada y perseguida ante las instituciones del mundo libre, ni las malas artes de la 'Brunete Pedrete' que practica eso que ha cuajado entre el pueblo al etiquetar su ejercicio como "periodismo de rodillera".

La trágica realidad, que toca a diario todos los españoles que no tienen la cabeza bajo el ala y también los que la tienen por miedo o por débito, es que ante las risotadas de la ministra comunista de Trabajo (encantada de haberse conocido) asistimos al peor dato de la historia en materia de empleo. Marzo vomita un millón y medio largo de nuevos parias que después del confinamiento tendrán que matar su tiempo sentados en los bancos de las plazas públicas, mano sobre mano, a la espera de que la caridad pública les ofrezca unas migajas.

Esa realidad, tan fascista, trata de ser manipulada también en algo sagrado como es la muerte de miles y miles de compatriotas. España se ha convertido en una inmensa morgue pese a que torticeramente y con intención de engañar no cuentan los muertos por coronavirus como deben y a sabiendas.

¡Y a esperar lo que venga! Ante un Gobierno que no se ha visto en otra y que produce arcadas ante los obscenos intentos por hacer creer que son de verdad.

El único que parece tenerlo claro en sus devaneos constantes con el leninismo —en ocasiones con el 'postestalinismo'— es Iglesias que espera la ocasión de volar la cabeza del único dique que hasta el momento se ha interpuesto en su decidida ambición: Nadia Calviño.

La pobre Carmen Calvo no le duró ni medio asalto. ¿Se imaginan qué hubiera hecho el de Galapagar —¿o no?— con estas "condiciones objetivas" si el centro derecha estuviera gobernando?

¿Pueden siquiera aproximarse a lo que estarían perpetrando los Iglesias, Monederos, Echeniques, si estando en la oposición, España aportara al mundo el 20% de los muertos a nivel global? ¡Mare de Dèu!

Palo Alto
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