El tablao de 'Farruquita'

Nada tiene de extraño que los expertos en la materia consideren a Montero la peor ministra de Hacienda desde Chapaprieta y que a su lado, Montoro tenga tintes de auténtico estadista

Foto: La portavoz del Gobierno y titular de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La portavoz del Gobierno y titular de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

La biministra Montero es mujer ambiciosa con gracia, que se mueve en el fervor partidista como si el PSOE fuera su cuna (que lo es) y el talibanismo sectario la causa de su fuerza mayor.

Hace unos meses remitió una carta a 11 Comunidades Autónomas pidiendo/exigiendo que se redujera sustancialmente el gasto sanitario aduciendo razones de insostenibilidad del sistema. Claro, que poco tiempo después recibió un sonoro meneo por parte de la AIRef (Autoridad Fiscal Independiente) alertando del "descontrol" (palabra exacta) de los gastos públicos antes de la crisis. El "descontrol" es responsabilidad directa de 'Farruquita' (expresión cariñosa que utilizan sus conmilitones para referirse a la ministra de Hacienda). La Comisión Europea le ha sermoneado en numerosas ocasiones acerca del elevado dígito del déficit público; hay que recordar que al llegar Sánchez al poder pidió estirar el mismo del 1,3 al 2,2. Fue aceptado y resulta que al final del 2019 se ha disparado hasta el 2,8 como mínimo. Se ha fumado casi 40.000 millones extras en bagatelas y gasto corriente. Ya sabemos que mandan los de la Propaganda.

Nada tiene de extraño que los expertos en la materia la consideren la peor ministra de Hacienda desde Chapaprieta y que, a su lado, Montoro tenga tintes de auténtico estadista. Un ministro de Hacienda tiene que disponer de 'auctóritas' (prestigio personal) y 'potestas' y ninguno de esos dos elementos aparece en una ministra que se conduce como pollo sin cabeza.

La gran sorpresa que se llevaron los propios, fue cuando Sánchez la cooptó como portavoz del Gobierno en una persona que difícilmente sabe distinguir el significado de las palabras. Pero hete aquí, que se ha demostrado como una feroz torquemadina donde el impulso sectario se impone a cualquier otra consideración. Su ataque 'ad hominem' a Álvaro Zancajo no resiste una mera información sana y como tal ha sido denunciado por las organizaciones profesionales de periodistas. Álvaro aterrizó en TVE después de dirigir y presentar el telediario estrella en Antena3 y en su breve paso por el Canal 24H, Zancajo no removió a ningún opinador, aunque muchos de ellos eran abiertamente hostiles al gobierno Rajoy y pudieron conducirse entonces con la libertad más absoluta sin que peligraran sus presencias en plató. Le interesó más la profesionalidad y la calidad informativa y opinativa que las derivas de corte ideológico. Hechos. Y los hechos son sagrados.

Nada tiene de extraño, por tanto, que Montero sea desmentida un día si y otro también por Iván Redondo, Iglesias, Díaz, Ábalos y todo el que pasa por ahí. Las broncas del presidente a la dama andaluza parecen ser memorables, según fuentes monclovitas. La última a propósito de la comunicación sobre el paseo de los niños.

Quizá fuera más útil para el contribuyente que en su calidad de médico pida, al menos, durante estas fechas, su ingreso como sanitaria, que estar al frente de un biministerio donde su incompetencia brilla con más resplandor que el faro de la Torre del Oro.

Palo Alto
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