País raro, muy raro

Estas son las cuestiones a explicar en un mitin partidario donde a buen seguro no tendrá que responder a preguntas incómodas de los periodistas que circulan por el mundo

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Hace unos días se publicó que la militancia socialista en Galicia y País Vasco suplicaba al jefe del PSOE que les enviara al gran filósofo Salvador Sánchez Illa a esos territorios electorales para pedir el voto para la causa.

Están en su derecho, faltaría, pero no deja de extrañar porque una inmensa mayoría del pueblo español, el informado, entiende que en términos generales la pandemia se gestionó con las nalgas. Otra cosa sea la colosal "agitprop" gubernamental, nunca vista por estos lares y mucho me temo que en el cosmos del mundo libre. El lugar y la hora donde la prensa dejó de cumplir su rol fundamental en una sociedad democrática: el control del poder.

Sánchez o Illa, supongo, les diría en esos mítines cómo liquidar el Portal de Transparencia (ley Soraya), cómo encargar por muchos millones de euros la compra de material sanitario por parte de sus amigos o conmilitones socialistas. Conmilitones que ni siquiera tienen sede corporativa ni la más mínima experiencia en esas lides. Es más, declaró secreto de Estado el conocimiento de los beneficiados. Supongo también que diría a sus fans cómo después de tres meses largos la sociedad española no puede conocer el número de ellos que se han ido al otro mundo. Y, el cómo y el porqué se ha tratado de engañar masivamente respecto a las alertas recibidas de dentro y de fuera. Estas son las cuestiones a explicar en un mitin partidario donde a buen seguro no tendrá que responder a preguntas incómodas de los periodistas que circulan por el mundo y ejercen su profesión sin orejeras.

¡País raro!

A 'sensu contrario' está también el caso de Mariano Rajoy. Hace unos meses el presidente del gobierno, que fue arrojado por la ventana del palacio de la Carrera de San Jerónimo en una operación sin explicar y con unos comportamientos presidenciales dignos de estudio, publicó un libro de memorias en el que no cuenta nada, más allá de lo ya conocido. Oiga, y se convirtió en un 'bestseller'.

¡País raro!

Podría continuar con un sinfín de eventos acaecidos recientemente por estos inquietantes lares. Al final, la conclusión fuera la misma.

¡País raro!

Palo Alto
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