Cuando un veterano de RTVE suplica una miaja de periodismo

Todo el mundo sabe a estas alturas que la radiotelevisión estatal pública se ha instalado en la marginalidad. Sus datos de audiencia resultan escandalosos

Foto: Torrespaña. (Reuters)
Torrespaña. (Reuters)

No hay día que pase sin que desde el Pirulí lleguen noticias de qué se cuece en su propio detritus. Lo mismo da hacerle presidente a Pablo Iglesias, manipular los datos del paro, desinformar sobre todo aquello que resulta negativo para la entente gubernamental, que buscar 'corinnas' por medio mundo cuando la noticia está en Beirut o en los centenares de laboratorios que luchan por encontrar un antídoto contra el covid-19 o simplemente poner de manifiesto los quejidos de los siete millones de parias en forma de desempleados que sobreviven a duras penas bajo el imperio Sánchez.

Es lo que suplicó anhelante el hasta ahora corresponsal Idígoras a sus jefes, más aplicados en la distribución de pluses entre amiguetes y clanes que en exigir, al menos, llevar una NOTICIA. Para esto último, naturalmente, hay que saber. Porque ni saben, ni quieren, ni pueden.

Todo el mundo sabe a estas alturas —incluso en las zonas rurales donde históricamente RTVE fue el único medio— que la radiotelevisión estatal pública se ha instalado en la marginalidad. Sus datos de audiencia resultan escandalosos sobre todo si comparamos esas históricamente bajas cifras con lo que cuestan al contribuyente. ¡Les da igual!, gritan desesperados los mejores profesionales de aquella resquebrajada casa. Lo importante para la "nomenklatura" es que Iván Redondo les sonría y Pablo Iglesias les mande algún bolígrafo con vitola bolivariana.

No se les cae la cara a trozos que los mismos que se vestían de negro y se rasgaban las vestiduras durante la etapa de Somoano se conducen ahora como si formaran parte de algún politburó de incapaces solo atentos al sonido que emite el pinganillo del jefe.

Miguel Ángel Idígoras retrata a sus mandarines/comisarios la perfección y no sin altas dosis de caridad cristiana: "O hacemos periodismo o perderemos a la audiencia…". El vasco sabe que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. De periodismo saben nada y la audiencia hace tiempo que les vio el plumero...

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