Del PSOE... ¿hay noticias?

Es verdad que los llamados barones territoriales expresan en privado opiniones que luego tiemblan en público. El partido es hoy un predio silencioso con la vitola sanchista

Foto: Felipe González. (Getty)
Felipe González. (Getty)

Felipe González estuvo al frente de la socialdemocracia española durante 23 años. Ganó dos elecciones generales y otras dos con mayoría simple, un referéndum (OTAN) y transformó España en muchos aspectos fundamentales. Tampoco se libró de la corrupción muy cercana.

Fue el "dios" (Benegas 'dixit') del socialismo español, el líder imbatible, votado por la izquierda y también por parte de la derecha. Ensanchó España en el mundo, y la integró en Europa. Unió el país bajo un proyecto modernizador y escasamente sectario. Aun así, siempre tuvo dentro del PSOE oposición interna, líderes como Pablo Castellano, García Santesmases y el propio Alfonso Guerra, que le ponían las peras al cuarto en la Comisión Ejecutiva o en la Federal. Sus críticos se manifestaban abiertamente y sin miedo en los medios de comunicación y convivieron dentro de la familia socialista aún con tendencias y distintas sensibilidades. González utilizó más la 'auctóritas' que la 'potestas'.

¿Se puede escuchar alguna voz crítica, disonante entre esas filas? ¿Hay alguna "cayetana" que se atreva a decir 'lo siento, por ahí no...'?

Todo lo contrario de lo que ahora ocurre bajo el imperio Sánchez. Conozco muchos cargos, escribo cargos no líderes, socialistas a los que ha horrorizado, por ejemplo, su última afirmación en el Senado respecto al dolor que ha sentido por la muerte de un terrorista, Igor González, participante entre otras fechorías en el secuestro de Miguel Ángel Blanco y, al parecer, también en actos terroristas contra militantes del PSOE.

¿Se puede escuchar alguna voz crítica, disonante entre esas filas? ¿Hay alguna "cayetana" que se atreva a decir 'lo siento, por ahí, no'…? Es verdad que los llamados barones territoriales —léase Page, Lambán, o el famoso alcalde de Vigo, Abel Caballero— expresan en privado opiniones que luego tiemblan en público. El partido es hoy un predio silencioso con la vitola sanchista. Nadie siente ni padece y todos obedecen. Punto.

El PSOE, clave en la Transición democrática, en la Constitución y en la modernización del país en los casi tres lustros de Felipe que en parte dinamitó el pobre Zapatero, tiene 140 años de historia. En ocasiones, podría extraerse la conclusión de que ha decidido morir cuando la parca política aparezca en la cabecera del hoy 'conducator' inmarcesible.

¡No me lo puedo creer!

Palo Alto
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