Andan en busca de un partido socialdemócrata
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Graciano Palomo

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Andan en busca de un partido socialdemócrata

Son muchísimos los alcaldes, presidentes de diputación, concejales, militantes de base y hasta ministros en ejercicio que vomitan ante el cuajo de su teórico jefe de filas

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

No es ni globo/sonda, ni calentura invernal. Miles y miles de personas que se sitúan en España dentro del espectro del centro/izquierda, esto es, lo que se conoce mundialmente por socialdemocracia, han abandonado ya toda esperanza de encontrar satisfacción en el PSOE de Pedro Sánchez, trastocado en un puro y duro Partido Sanchista.

Es evidente que este tipo de ambiciones políticas y sociales es más fácil explicitarlas en un papel que llevarlas a la práctica, sobre todo, cuando la protesta va dirigida directamente contra el poder, constituido en poder cuasi absoluto y con vocación de permanencia.

La confirmación de que, en efecto, Sánchez decidió hace tiempo vehicularse por la senda marcada por los neocomunistas (insisto, ellos mismos se denominan así) y la otra exigida por los independentistas radicales —ahora ya sustanciado en los PGE— está movilizando, hasta donde la información me alcanza, a gentes de nuevo y antiguo cuño. Tienen un enorme reparo: romper el partido de casi siglo y medio, pero al final recuerdan aquella máxima de un dirigente histórico, Ramón Rubial, según la cual "el partido no es nada sin la nación…".

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aplaudida por el presidente, Pedro Sánchez, y los vicepresidentes Carmen Calvo y Pablo Iglesias, este jueves tras superar el debate de enmiendas a los Presupuestos. (EFE)

Son muchísimos los alcaldes, presidentes de diputación, concejales, militantes de base y hasta ministros en ejercicio que vomitan ante el cuajo de su teórico jefe de filas para juntarse con lo mejor de cada casa y que pone en cuestión no solo la honestidad de la formación en la que militan, sino también el honor debido a sus víctimas inmoladas ante las bombas y los tiros en la nuca por la banda asesina ETA.

Ven con extraordinaria preocupación que Sánchez se esté dejando comer la mantequilla por parte de un radical con coleta que siempre despreció al partido y ahora se hace rico a su costa. Poner en cuestión el régimen del 78 significa, entre otras cosas, una enmienda a la totalidad del PSOE durante sus últimos 50 años más recientes de su larga vida.

Con todos los escepticismos que se quieran, creo que hay que seguir muy atentos a la pantalla.

Situaciones excepcionales, medidas extraordinarias.

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