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Iván contrataca
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Graciano Palomo

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Iván contrataca

Seamos serios. Cierto es que Iván Redondo conoce todos los entresijos en forma de cloaca del poder sanchista. Por supuesto. Cloacas de las que forma parte sustancial el mismo

Foto: El exdirector del Gabinete del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)
El exdirector del Gabinete del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)

Durante sus largas vacaciones por el País Vasco —disfrutando de su también larga indemnización como exsecretario de Estado—, le ha dado tiempo a Iván Redondo a masticar su venganza. Por de pronto, ya pone en pluma de otros algunos de sus mensajes esenciales para mantener un "mito" que se cae a pedazos. Llegó, vio, mandó y le echaron. Punto. Fin de la historia. El resto son historias manidas al socaire del poder y su larga mano. Cierto es que durante sus tres años en el machito se ha llevado por delante a unos cuantos que ahora se han puesto en pie como en las malas películas de miedo.

Por las informaciones que llegan —fiables— acerca de sus afectados en el PSOE y en el Gobierno —el asunto clave es que Redondo no les produce ningún miedo. Ni cuando escribe con otro nombre y apellido, ni cuando, dicen, se dedique a escribir unas memorias de primavera, si es que, en efecto, se llevan a efecto. Seamos serios. Cierto es que Iván Redondo conoce todos los entresijos en forma de cloaca del poder sanchista. Por supuesto. Cloacas de las que forma parte sustancial el mismo. ¿Va a ser tan estulto de, por venganza, inculparse a sí mismo por llevarse a otros por delante?

Foto: Pedro Sánchez (i) e Iván Redondo (d). (EFE) Opinión

En primer lugar, dice un destacado dirigente del PSOE, deudo antiredondista, este señor no tiene capacidad alguna de volar la cabeza de nadie; en segundo, el presidente le dio todo el poder que gestionó a su gusto hasta que decidió quitárselo… ¡Ningún miedo! Cierto es que, como señalan algunos críticos, si no pudo con este humilde "escribidor" cuando intentó que Antonio Fernández Galiano mandara mi libro ('Iván Redondo. El manipulador de emociones') a la papelera a través de la editora 'La Esfera de los Libros' (Unedisa), incluso que me dejaran sin altavoces mediáticos; poco podrá hacer ahora despojado del oropel para tratar de mandar al averno a sus enemigos que crecen y engordan en el Gobierno.

Supongo que tras sus vacaciones en su amada Euskadi intentará encontrar a un "nuevo Bárcenas" que le suelte 207.098 euros (actualizados catorce años después) por no hacer nada o casi nada. ¡Menudo chollo! Sus hagiógrafos, que los hay muchos y de distintos colores, algunos por precio, otros por vanidad, saben a estas alturas que no es un genio inmarcesible; simplemente un tipo atildado, oportunista, sin muchos remilgos éticos y tan osado que dedicó algo más de tres años de su vida a excitar el ego de un paisano llamado Pedro Sánchez que ya venía con el suficiente helio de fábrica. El resto de esta historia la conocen bien Raúl del Pozo y Antonio Lucas.

Durante sus largas vacaciones por el País Vasco —disfrutando de su también larga indemnización como exsecretario de Estado—, le ha dado tiempo a Iván Redondo a masticar su venganza. Por de pronto, ya pone en pluma de otros algunos de sus mensajes esenciales para mantener un "mito" que se cae a pedazos. Llegó, vio, mandó y le echaron. Punto. Fin de la historia. El resto son historias manidas al socaire del poder y su larga mano. Cierto es que durante sus tres años en el machito se ha llevado por delante a unos cuantos que ahora se han puesto en pie como en las malas películas de miedo.

Raúl del Pozo Pedro Sánchez Luis Bárcenas Indemnizaciones