La gran crisis del capitalismo está ya aquí. Lo dice la revista Time

Los análisis económicos pecan a menudo de idealismo, de disfrazar los hechos reales con palabrería abstracta. Pero un libro se atreve a señalar uno de los mayores males actuales

Foto: Rana Foroohar, primera por la izquierda, moderando un debate en Nueva York en septiembre pasado. (Reuters/Lucas Jackson)
Rana Foroohar, primera por la izquierda, moderando un debate en Nueva York en septiembre pasado. (Reuters/Lucas Jackson)

No se puede entender la desafección política ni la aparición de los partidos extrasistémicos sin comprender que el descontento de la gente no proviene tanto de la comparación entre un modelo alternativo y el real cuanto de colocar las ideas y normas que el capitalismo actual promueve explícitamente frente a las que realmente cumple. Es cierto que los apologistas ciegos del sistema prefieren lo virtual a lo real, moviéndose en un idealismo nocivo que ha sido parte típica de de todos los sistemas en decadencia. Cada crítica sobre hechos concretos es contestada desde los beneficios teóricos que el capitalismo genera, o desde los que puede producir en el futuro, pero no desde la refutación sobre el terreno de los problemas concretos que está provocando.

El idealismo, mal de nuestro tiempo

No es un asunto exclusivo de los que están enriqueciéndose con este modelo, porque el idealismo es un mal común de nuestro tiempo. El entorno activista, el que más se opone al rótulo capitalismo, es ejemplar en esto, ya que en lugar de buscar soluciones concretas a asuntos concretos, prefiere refugiarse en lo ideal, y hablar de la potencia de lo común, del cooperativismo o la horizontalidad como panaceas. Aunque, desde luego, es el entorno financiero el que se lleva la palma a la hora de vivir en el mundo de las fantasías.

Ha proliferado un pensamiento egoísta y muy arriesgado y está creciendo el poder político de los financieros y de los CEOs a los que hacen ricos

Rana Foroohar, autora de 'Makers and Takers. The rise of the finance and the fall of the American Business' y adjunta al jefe de sección de economía de la revista 'Time', señala en el extenso artículo de portada que, además del 'too big to fail', de los hedge funds, de la afición al offshore y otros males del capitalismo contemporáneo, hay uno esencial al que no se presta demasiada atención, como es la reconversión de la economía real en puramente financiera: Wall Street está acabando con Main Street.

Foroohar lo define así

“La enfermedad económica de Estados Unidos tiene un nombre: la financiarización. Es un término académico para la tendencia con la que Wall Street y sus métodos han llegado a reinar en América, que impregna no sólo la industria financiera, sino también gran parte de los negocios americanos. Incluye el crecimiento en tamaño y alcance de las finanzas en la economía; el aumento de la especulación alimentada por la deuda en lugar de los préstamos productivos; la consolidación del valor para los accionistas como única guía para el gobierno corporativo; la proliferación de un pensamiento egoísta y demasiado arriesgado tanto en el sector público como en el privado; el creciente poder político de los financieros y de los CEOs a los que estos hacen ricos; y el modo en que la ideología de 'los mercados saben mejor lo que hacer' se ha convertido en el statu quo”.

La economía es un juego de suma cero entre los dueños de la riqueza financiera y el resto de América

Según Foroohar, el sector financiero representa hoy alrededor del 7% de la economía de Estados Unidos, obtiene el 25% de las ganancias de las empresas y crea sólo un 4 % de los puestos de trabajo, lo que está convirtiendo la economía en "un juego de suma cero entre los dueños de la riqueza financiera y el resto de América," según afirma el ex banquero de Goldman Sachs Wallace Turbeville, cuyas declaraciones recoge Foroohar en el artículo de 'Time'.

El cambio de mentalidad

La deuda se ha convertido en el elemento vital de las finanzas, lo cual está generando enormes problemas para la economía productiva y un gran aumento de las desigualdades: Blackstone, una firma de capital privado, es actualmente la mayor propietaria de viviendas unifamiliares en EEUU, ya que tenía el dinero necesario para comprar a granel las propiedades que se devaluaron con la crisis.

Hay un mayor número de personas en el capitalismo que prefieren ir al casino antes que al restaurante

Al mismo tiempo, los préstamos a las pequeñas empresas han disminuido drásticamente, así como el número de compañías que se crean, lo que atribuye Foroohar al cambio de mentalidad de los bancos, que favorecieron los préstamos a la especulación en detrimento de los productivos. Esta decadencia de la actividad empresarial implica menor vitalidad económica, y por tanto menos empleos y menor crecimiento del PIB. Warren Buffett lo resumió así: “Hay un mayor número de personas en el capitalismo que prefieren ir al casino antes que al restaurante”.

El caso Apple

Estas declaraciones de Buffett son significativas, en la medida en que se trata de uno de los grandes inversores mundiales, que públicamente suele abogar por los negocios rentables en lugar de por los menos sólidos, y que ha sido el adquirente, a través de su fondo, Berkshire Hathaway, de mil millones de dólares en acciones de Apple.

Foroohar señala en el 'Financial Times' cómo las empresas más ricas y poderosas del mundo están metidas de lleno en los mercado de capitales justo cuando no lo necesitan. Es el caso de Apple, que cuenta con alrededor de 200.000 millones de dólares propios, y que se ha lanzado a pedir prestados miles de millones de dólares en los últimos años para recomprar sus acciones, con el fin de reforzar su precio en la bolsa. En un momento en que necesita la inversión en innovación para recuperar el puesto que una vez tuvo, prefiere pedir dinero para pagar dividendos por otras vías a sus accionistas.

La parte de los ingresos destinados a la recompra de acciones (a retribuir a los inversores) y la destinada a i+d se han invertido en los últimos años

Según Foroohar, esta burbuja de recompra de acciones es parte de una tendencia más amplia, en la que las empresas estadounidenses ya no hacen negocio a través de su actividad, la venta de bienes y servicios, sino simplemente moviendo dinero. Sus ingresos provienen mucho más de las actividades puramente financieras, como el trading, la utilización de instrumentos de cobertura, la optimización fiscal y la venta de servicios financieros que lo que conseguían décadas atrás La parte de sus ingresos destinada a la recompra de acciones (esto es, a retribuir a los inversores) y la destinada a inversión y desarrollo se han invertido en los últimos años. Para los CEOs es mucho más fácil complacer a los accionistas, ya que saben que su vida en la compañía va a ser corta, que destinar recursos a consolidar una empresa exitosa y rentable a medio plazo. Y esto ocurre en compañías no financieras, como es el caso de las aerolíneas o de las firmas farmacéuticas, lo que les está llevando a generar riesgos innecesarios sobre su negocio.

Las finanzas poseen unas lógicas que han trasladado a la actividad económica, productiva y no productiva, y que son las causantes de crear inestabilidad global

Nada de esto es bueno para la economía real, concluye Foroohar, ya que numerosas investigaciones académicas señalan que si las finanzas ya se han convertido en un obstáculo para el crecimiento de las empresas, la ingeniería financiera está destruyendo su valor a largo plazo. Con las ganancias corporativas bajo presión, las empresas estadounidenses que no sean conscientes de que deben invertir en sus productos, en la innovación y en un crecimiento real es probable que caigan, con el obvio resultado de más estancamiento económico.

La ideología y la eficiencia

De modo que quizá sea hora de dejar de mirar al ideal, y de hablar de los servicios teóricos que las finanzas pueden hacer a la economía, y de empezar a contemplar las cosas desde sus hechos: el mundo financiero actual posee unas lógicas que ha trasladado a la actividad económica, productiva y no productiva, y que son las causantes de crear inestabilidad global. Entre ellas, está el hecho de trabajar únicamente a corto plazo, de poner el interés de los accionistas por encima de la propia empresas y de las personas que forman parte de ella, de desarrollar formas de gestión basadas en el 'toma el dinero y corre', de crear burbujas de deuda y de generar un modo de pensamiento según el cual todo lo que no coincida con sus propias visiones de extracción rápida de beneficios es visto como algo ideológico y por tanto, ineficiente. Más al contrario, como subraya Foroohar, son sus formas idealistas de pensar y de gestionar las que generan problemas serios para las empresas, las economías, los estados y sus ciudadanos.   

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