Medallion, la empresa que es una máquina de ganar dinero

Es el fondo estrella, aquel que ofrece rentabilidades con las que los demás sueñan. Pero también es el mejor ejemplo de muchas de las cosas que estamos haciendo mal

Foto: El edificio de la Bolsa de Nueva York. (EFE)
El edificio de la Bolsa de Nueva York. (EFE)

Después de la agitación de los últimos meses, parecía que la política española había pisado el freno, y se iba alejando de ese frenesí continuo al que nos habíamos acostumbrado. Después llegó la muerte de Rita Barberá y todo volvió a lo mismo, a las polémicas, enfrentamientos y cruces de declaraciones. Pero tanta discusión convertida en espectáculo a menudo hace que nos pasen desapercibidos asuntos mucho más relevantes para los intereses sociales que las acusaciones mutuas sobre los minutos de silencio.

El artículo que Bloomberg ha dedicado a Medallion, un fondo que forma parte de uno de los 'hedge funds' cuantitativos más importantes del mundo, Renaissance Technologies, refleja uno de esos temas. Medallion, calificada por el diario como una máquina de hacer dinero sin igual, o como el Proyecto Manhattan de los fondos de inversión, solo está abierto a 300 empleados de la firma, 90 de los cuales cuentan con un doctorado, y a un pequeño y selecto grupo de individuos que cuentan con conexiones muy arraigadas con Renaissance. Hay que tener en cuenta que esta compañía posee una riqueza mayor que el PIB de muchos países y que su influencia en la política estadounidense no es infrecuente.

Encontraron una correlación: “Cuando estaba nublado en París, era menos probable que el mercado subiera que cuando hacía sol”

Renaissance, una firma dada al secreto, es conocida por el talento y las excentricidades de su personal. Peter Brown, quien codirige la empresa, duerme en una cama plegable en su oficina, y a su socio, Robert Mercer, es mucho más fácil oírle silbando que hablando. En el fondo, muchas de las cosas que se cuentan sobre la firma reproducen el tipo de retrato que antes se hacía de los científicos que investigaban sobre la bomba atómica o sobre complejas cuestiones físicas, esos genios que se encerraban en un laboratorio para intentar descubrir las leyes del universo. Ahora es distinto, porque viven en un mundo propio y apartado en el que se dedican a encontrar las señales que les permitan realizar inversiones más provechosas.

Ganan más, en menos tiempo y administrando menos activos, y sus honorarios son mucho más elevados que los de sus competidores

El fondo Medallion es cuantitativo, por lo que se dedica a construir modelos que encuentren las señales ocultas en ese mar de ruido que son los mercados. Medallion utiliza docenas de 'estrategias' que funcionan como un solo sistema. Como cuenta Bloomberg, el código capaz de alimentar el fondo incluye varios millones de líneas. Esos signos pueden ser de todo tipo, incluso rumores, pero les ayudan a predecir los siguientes movimientos. Un ejemplo narrado por la propia compañía: encontraron una correlación entre el tiempo meteorológico y los cambios en la bolsa, de modo que “cuando estaba nublado en París, era menos probable que el mercado subiera que cuando hacía sol”. Cuentan con 90 doctores en matemáticas y física que se dedican día tras día a buscar señales, además de 10.000 procesadores.

Dos versiones de la misma historia

El resultado final es el de una enorme rentabilidad, mayor que la de los fondos administrados por Ray Dalio y George Soros, y ello a pesar de que sus honorarios por la gestión son mucho mayores que los de sus competidores. Ganan más, en menos tiempo y administrando menos activos.

La historia de Medallion y Renaissance puede verse desde dos puntos de vista. El primero, el usual, señala que estamos ante una empresa innovadora, que contrata gente con gran talento en su área, y cuya estructura, conocimiento adquirido y búsqueda constante de nuevos modelos les ha permitido estar en lo alto durante muchos años y generar enormes ganancias.

Desperdicio de talento

El segundo es menos frecuente, porque implica mirar las cosas desde una perspectiva muy distinta. Medallion es un fondo de inversión cuyo método para ganar dinero consiste, en esencia, en comprar algo a un precio y venderlo después a otro mayor. Pero cuando eso se hace a gran escala, el riesgo de que las operaciones salgan mal aumenta. Para evitar los fracasos, es preciso recoger la mejor información posible, en un entorno en el que las informaciones importantes tienden a ocultarse y en el que hay muchísimos datos en apariencia irrelevantes circulando. La tarea de Medallion, y para eso cuenta con sus científicos, es trazar modelos predictivos, que pueden ser tan peregrinos como que haga sol o que las mareas suban, con vistas a anticipar mejor el futuro.

Buena parte del talento contemporáneo se destina a actividades esotéricas en lugar de a mejorar sus campos profesionales y a la sociedad misma

Por decirlo con otras palabras, tienen a un montón de cerebros encerrados día tras día tratando de leer las señales de que un bien o un activo subirán o bajarán de precio, que es lo mismo que decir que tienen a un montón de gente preparadísima metida en el casino tratando de averiguar qué carta saldrá a continuación de la mano del crupier. Esto es curioso, porque es una actividad que resulta tremendamente rentable, pero que no deja de asemejarse a lo que hacían los sacerdotes de la antigüedad, que utilizaban diversos métodos para escrutar los designios divinos, solo que utilizando ordenadores, algoritmos, código y elementos similares.

La crítica principal no es que esta actividad no funcione, que no se puedan descubrir fallas en los procesos de las que sacar ventaja, o que no se pueda anticipar el precio de los bienes; se trata, más bien, de que a veces funciona, y de que cuanto mejor se puedan anticipar estas variaciones, peor resultará para todos. El problema de fondo es que estas actividades se han convertido en el centro de la generación de ingresos, que adivinar el futuro es mucho más la tarea de los fondos que el poner el capital a producir cualquier tipo de bien. Y eso es un gran problema que genera dos clases de disfunciones.

Trump

La primera es obvia: dado que estos fondos ganan mucho dinero, un buen número de personas profesionalmente brillantes deciden formar parte de su plantilla atraídas por los elevados salarios, lo cual significa que buena parte del talento contemporáneo se destina a actividades esotéricas en lugar de a mejorar sus campos profesionales y a la sociedad misma.

La segunda es que, dado que estas firmas manejan muchísimos recursos, tienen influencia sobre la economía y la política, están empujando a ambas hacia una reconfiguración poco adecuada para las necesidades sociales y personales. ¿Quiénes estaban apoyando activamente a Trump durante su campaña? Efectivamente, los 'hedge funds'.

 

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