La noticia falsa de la isla sin tiempo con la que Noruega nos engañó a todos

Aun así, hay muchas otras cosas que podemos aprender de Sommaroy. Como que, a veces, cuando algo es demasiado bonito para ser verdad puede que simplemente no lo sea

Foto: Captura de pantalla de la campaña publicitaria.
Captura de pantalla de la campaña publicitaria.

La premisa fundamental que tiene que cumplir una mentira para hacerse viral es que nos la queramos creer. Bien porque confirme algún prejuicio o porque represente algo que desearíamos con mucha fuerza que fuera cierto. ¿Y cómo no íbamos a dejarnos seducir por una isla donde los horarios y el estrés han sido desterrados para siempre?

Seguro que le suena la noticia sobre el pueblo noruego de 300 habitantes que quería abolir el tiempo. La idea resulta especialmente irresistible en estas semanas de interminable cuenta atrás hasta las vacaciones, cuando las horas laborables se alargan sospechosamente más de lo normal. Cómo no iba a triunfar en los medios la historia de Sommaroy, esta isla al norte de Noruega en la que los vecinos decidieron desterrar todos los relojes de su vida. Bajo la premisa de que allá donde el sol no se pone durante 69 días al año qué más da la hora que sea, querían convertir Sommaroy en la primera “zona libre de tiempo”. Algunos vecinos empezaron incluso a colgar sus relojes en un puente a la entrada del pueblo e invitaban a los turistas a hacer lo mismo para liberarse por fin de la tiranía de los horarios. El pueblo sin tiempo parecía un cuento. Y, en efecto, lo era.

Sommaroy. (CC/Sommaroy Arctic Hotel Tromso)
Sommaroy. (CC/Sommaroy Arctic Hotel Tromso)

Todo ha resultado ser una campaña de 'marketing' que se le ha ido de las manos al Gobierno noruego. En realidad, la noticia era un montaje de Innovation Norway y Visit Norway, dos organismos públicos cuya misión es fomentar el turismo en el país. Una vez destapado el engaño, las agencias han terminado pidiendo disculpas en un comunicado. Y según han revelado NRK, la televisión pública, y 'Aftenposten', el principal diario del país, Innovation Norway gastó 50.000 euros en relaciones públicas, tanto en Oslo como en Londres, para dar a conocer Sommaroy como el pueblo que quería eliminar el tiempo. También la recogida de firmas de un grupo de vecinos para llevar al Parlamento noruego la propuesta y la foto en la que se hacía la entrega de ellas a un político eran parte de la campaña. Un montaje tan polémico como exitoso: unos 1.500 medios en todo el mundo se han hecho eco, de la CNN y 'The New York Times' al 'China Daily', pasando por 'El País' y este mismo diario, lo que equivale a un valor aproximado de 13 millones de dólares en publicidad, según cálculos de una agencia noruega.

Algunos isleños defienden todavía que, más allá de la estrategia de relaciones públicas, Sommaroy sí que es una zona libre de tiempo porque allí se puede comer hasta tarde, los vecinos duermen un rato durante el día y las tiendas tienen horarios flexibles que abren para atender al que lo necesita. Los niños jugando por la calle hasta muy tarde en verano son otra muestra de que tienen lo que llaman un “concepto del tiempo flexible”.

Cualquiera que haya pasado en agosto por una aldea gallega o un pueblo manchego sabe que allí también hay "un concepto fluido del tiempo"

Qué importante es una buena campaña de 'marketing' para dar importancia a las cosas. Porque estaremos de acuerdo en que lo de echarse a dormir unas horas durante el día, comer hasta tarde sin importar el reloj y dejar que los niños correteen a medianoche por la plaza del pueblo no lo han inventado estos noruegos. Cualquiera que haya pasado en agosto por una aldea gallega o un pueblo manchego sabe que allí también hay “un concepto fluido del tiempo”, como dicen los de Sommaroy. Y en buena parte de la España vacía también basta con dar una voz a deshoras al balcón correcto para que le abran a uno la farmacia, si es que todavía queda alguna.

Aun así, hay muchas otras cosas que podemos aprender de Sommaroy. Como que, a veces, cuando algo es demasiado bonito para ser verdad puede que simplemente no lo sea. Y si hay algo de lo que deberíamos desconfiar especialmente es de lo que nos da la razón. El éxito que ha tenido la historia 'fake' del pueblo sin relojes también revela cuánto anhelamos vivir sin tiempo. Cómo no íbamos a fantasear con un lugar donde las prisas queden prohibidas por ley y uno pueda vivir sin mirar el reloj ni llegar tarde a ningún sitio. En Sommaroy lo llaman 'time free zone'. En mi pueblo, lo llamamos vacaciones.

Segundo Párrafo
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