Esto no lo verás en los medios

No es trabajo de los medios, o no debería serlo, volcar cada vídeo anónimo que comparte un manifestante indignado con las cargas ni las declaraciones sin filtro de todos los políticos

Foto: Uno de los manifestantes, durante los disturbios de este fin de semana en Barcelona. (Reuters)
Uno de los manifestantes, durante los disturbios de este fin de semana en Barcelona. (Reuters)

Las calles de Barcelona se han convertido las últimas noches de disturbios en una especie de 'reality show' vandálico filmado por un coro incansable de cámaras repartidas por toda la Ciudad Condal. Resulta complicado apartar la vista de la tele cuando se sigue una revolución desde el sofá si no es para ojear lo último que llega por redes. Elige tu propia cobertura.

Entre los profesionales de la información y los ciudadanos que graban con los móviles sus propias imágenes de las protestas se ha multiplicado el acceso a miles de horas de emisión de manifestaciones, barricadas y acciones policiales. Ningún iPhone sin su Robert Capa. Y, sin embargo, cuantas más imágenes de calles en llamas consumimos en tiempo real, más parece calar la idea de que los medios no lo están contando todo. Como si tal cosa fuera posible, ni tan siquiera deseable.

Borges se imaginaba un imperio en el que el arte de la cartografía se había vuelto tan exacto que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una provincia. No les parecía suficiente y quisieron registrar los detalles que faltaban. Diseñaron entonces los cartógrafos un mapa del tamaño mismo del imperio que coincidía puntualmente con él. Tan exacto como inútil.

No es trabajo de los medios, o no debería serlo, volcar cada vídeo anónimo que comparte un manifestante indignado con las cargas policiales ni las declaraciones sin filtro de todos los políticos. La idea de que la verdad solo puede representarse de forma fidedigna mostrándolo todo, especialmente aquello que nos da la razón, olvida que la única manera de digerir la realidad es su representación. Para informar, hay algo mucho más importante que acumular bulímicamente imágenes y declaraciones: darles contexto.

Para informar, hay algo mucho más importante que acumular bulímicamente imágenes y declaraciones: darles contexto

Diferenciar las anécdotas de las noticias también es cada vez más complicado ante la multiplicación de vídeos virales acompañados de la falacia de moda: esto no lo verás en los medios. ¿Que la policía detenga a un vecino que quería apagar un fuego o que un agente empuje a una manifestante hasta tirarla al suelo debe ocupar el mismo tiempo de telediario que el balance oficial de 288 agentes heridos y 267 vehículos oficiales dañados en los disturbios? Depende de la tesis que se quiera demostrar.

Pasamontañas para el acné

De ahí que sea tan importante el contexto. La semana empezó con el 'president' Torra llamando a la desobediencia civil por la sentencia del 'procés' y atribuyendo desde la Generalitat cualquier incidente violento a unos presuntos infiltrados. Siete días después, hay un balance de daños por los disturbios de 2,5 millones de euros, 83 detenidos, dos heridos graves y cuatro ojos perdidos. La violencia en las protestas ha sido tan evidente en Cataluña que no hay bandera que la tape ni lazo amarillo que una las divisiones crecientes entre ERC y el partido de Torra. Por eso les urge echar la culpa a Madrid de los desórdenes públicos de las movilizaciones.

En la última semana, el independentismo ha pasado de negar la violencia a preguntarse de dónde salen estos cientos de chavales que tapan su acné con el pasamontañas dispuestos a incendiar las calles de Barcelona para mostrar su enfado. En esas barricadas ardiendo hay cabreo contra la sentencia, pero también mucha frustración hacia los líderes catalanes que llevan prometiéndoles la independencia desde que estos adolescentes tienen uso de razón. Si los demás partidos no estuvieran tan preocupados por cómo les afectarán los disturbios el 10-N, aprovecharían esta nueva debilidad política de los separatistas.

Centenares de personas han secundado la convocatoria 'Pícnic per la República' este domingo en Barcelona. (EFE)
Centenares de personas han secundado la convocatoria 'Pícnic per la República' este domingo en Barcelona. (EFE)

Entre tanto vídeo callejero de chavales prendiendo fuego a contenedores, vecinos apagándolos con cubos de agua y policías disparando pelotas de goma, asoman las cenizas de la revolución de las sonrisas. La gran manifestación del sábado que debía sumar fuerzas contra la sentencia del 'procés' no llegó a reunir más que a medio millón de personas (75.000 menos que en la última Diada). Bajan las cifras de manifestantes, suben los altercados. La esperanza del independentismo es lograr que consigan repercusión internacional. En Cataluña se ha detenido ya a 194 personas (154 por los Mossos) en una semana de protestas. Y hablando de contexto, en una quincena de manifestaciones por el clima, Londres lleva 1.768 detenidos. Esto no lo verás en los medios. A menos que te molestes en leerlos.

Segundo Párrafo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
38 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios