Si América es de Marte, Europa es de Venus
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Ángel Villarino

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Si América es de Marte, Europa es de Venus

La debilidad militar de la UE no es un asunto sobre el que se pueda debatir demasiado. Con la salida de Reino Unido, solo Francia se mantiene entre las diez potencias militares del mundo

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Militares españoles. (EFE)

"En la campaña de Libia, las fuerzas europeas se quedaron sin munición a los dos días de empezar. Los americanos tuvieron que venir a abastecernos de urgencia. Es evidente que carecemos de material y capacidades para entrar en una contienda". La escena no está sacada de un monólogo de Gila, sino del anecdotario de un coronel español.

La debilidad militar de la Unión Europea no es un asunto sobre el que se pueda debatir demasiado. Con la salida de Reino Unido, solo Francia se mantiene entre las diez potencias militares del mundo (séptimo puesto) en los rankings más prestigiosos, como el de Global Firepower, que utiliza cincuenta variables para elaborar sus métricas.

España gasta cinco veces menos que Corea del Sur. De toda la UE, solo Luxemburgo tiene una tasa más baja de inversión militar respecto a su PIB. Y hay pocos países en los que a un candidato a la presidencia se le pase por la cabeza decir que quiere prescindir del Ministerio de Defensa. Pedro Sánchez lo hizo en una entrevista en 2014, seguramente porque pensaba que era un razonamiento popular.

El cambio de ciclo histórico que supone la gradual retirada de Estados Unidos del Atlántico -no tanto para desaparecer del mapa como para girar hacia el Pacífico, hacia China- hace más urgente el debate. Y la afirmación de Josep Borrell sobre la creación del un ejército europeo no es una ocurrencia. Sí es un camino lleno de obstáculos en el que convendría meterse cuanto antes.

Al sumar a todos sus países, la UE atesora el segundo mayor presupuesto militar del mundo. Pero el gasto no está pensado para una defensa común y la enorme duplicidad de capacidades no nos permite competir con las grandes potencias. Tras la marcha de Londres, solo París dispone de capacidad nuclear. Y mientras que la mayoría de las naciones asiáticas se lanzan a construir y comprar portaviones, solo Francia, Italia y España disponen hoy en día de estas capacidades. "Se está avanzando mucho en todo el mundo y Europa se ha quedado paralizada", lamenta un oficial.

El reproche americano, insistente y creciente desde el primer mandato de Obama, revisa la lógica asentada tras la Segunda Guerra Mundial. Los europeos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades a cambio de renunciar a nuestra defensa. Es un argumento básicamente cierto, aunque caben matices. Hay, por ejemplo, una considerable presión de su industria armamentística. “Cuando los americanos nos dicen que tenemos que comprar más armamento lo que quieren decir es que tenemos que comprarles más armamento. No quieren ni oír hablar de que creemos nuestras propias capacidades o que elaboremos sinergias con terceros países”.

Foto: Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea. (EFE)

Los expertos en seguridad internacional identifican varios obstáculos para la creación de un ejército europeo real. El principal es la divergencia entre los intereses de los estados miembro, especialmente entre el llamado "flanco sur" y el "flanco este". Los países mediterráneos tienen la mirada puesta en la creciente inestabilidad del Sahel: la proliferación del terrorismo, la descomposición de gobiernos y la bomba demográfica y migratoria que se está generando. Mientras, para los países del este, los que más gastan en Defensa en proporción a su PIB, el desafío sigue siendo Rusia. Sin alinear de antemano las prioridades de la defensa es muy difícil que los diferentes países estén dispuestos a renunciar a sus ejércitos.

También preocupa la percepción de la UE en el extranjero, cada vez más asociada a campañas humanitarias y de cooperación que a asuntos militares. "Somos un poder blando de primer nivel, pero no se nos percibe como un poder duro". En realidad, se trata de una idea enfocada, ya que Europa es el continente con más sentimiento antibelicista del planeta. Si en los últimos 75 años Estados Unidos ha sido de Marte, Europa ha sido de Venus. Aunque el Eurobarómetro dice que el 55% de los europeos apoya la creación de un ejército propio, las sociedades europeas son poco partidarias a gastar dinero en armas y soldados. Sucede, además, que los países más preocupados por su seguridad (Polonia, Grecia, Estonia, Rumania y Letonia) están entre los más escépticos.

Por acabar en positivo, hay algo que juega a favor: un ejército serviría como revulsivo, como tabla de salvación y como puntal definitivo para el proyecto europeo. Veremos.

"En la campaña de Libia, las fuerzas europeas se quedaron sin munición a los dos días de empezar. Los americanos tuvieron que venir a abastecernos de urgencia. Es evidente que carecemos de material y capacidades para entrar en una contienda". La escena no está sacada de un monólogo de Gila, sino del anecdotario de un coronel español.

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