Las ocho bombas de relojería de José María García

A media tarde aparece en la terraza del golf La Quinta. Muerde una manzana. Se la zampa en cinco minutos. Observa el horizonte de la Sierra

Foto: Las ocho bombas de relojería de José María García
Las ocho bombas de relojería de José María García

A media tarde aparece en la terraza del golf La Quinta. Muerde una manzana. Se la zampa en cinco minutos. Observa el horizonte de la Sierra Blanca mientras responde a las preguntas. Y habla muy lento. Como si estuviera dictando. Enseguida pone los pies encima de la silla. José María García practica cada día (y en verano también) un circuito de 12 kilómetros, aunque acaba de reponerse de un leve esguince.

 

“El moreno que tengo es de correr. Me encanta tomar el sol”. No juega al tenis. Ni al paddle. Sí al dominó y al mus. El mes de agosto y algunos días de Semana Santa se refugia en su casa marbellí de Guadalmina. Dice leer “todos” los periódicos. “¿Cuántos?”, le pregunto. Nueve diarios en papel. También dos horas al día navega en Internet, “encontrando cosas interesantísimas: quieras o no es el presente y el futuro”.

 

La semana pasada viajó a Asturias, “cargando las baterías en mi patria chica”. “Don Alfredo”, su amigo párroco, le regaló una Biblia Popular, cuya lectura le está fascinando. El jueves vio en Málaga la corrida cumbre de José Tomás y recibe continuas llamadas de ofertas de trabajo. Planea volver al tajo periodístico en enero de 2010. “Me paso a la información política, el deporte es una asignatura acabada“, confirma antes de colocar ocho bombas de relojería en la conversación.

 

Cera política al PP

 

Sus lecturas estivales sirven para abrir fuego. “He empezado a leer y lo he abandonado por impresentable el último bodrio de libro de don José María Aznar”. Con solo mentar al ex presidente entra al trapo. “No sólo no me gusta lo que escribe, sino que me parece una aberración y una desvergüenza cómo se gestó el contrato con la editorial y a cambio de qué. Y por otra parte, si tiene la solución a los problemas económicos de este país y es presidente de honor de un partido tendría que haberle dado las claves al jefe de su partido, que recuerdo que le puso él porque entendía que era lo más manejable y ahora está contra él por haberle salido rana”.

 

Basta con el arranque de la charla para apreciar que García no traga a su actual vecino de urbanización. “No es de recibo que el señor Aznar, como Franco, nombre a su sucesor. Tenía que haber sido el partido. Yo gané una apuesta. Con tres meses de anticipación le avancé al propio Rajoy que iba a resultar el elegido. ‘El señor del bigote ya se ha arrepentido a las 24 horas de presentar su dimisión y como va a querer seguir mandando tú eres el indicado, porque tienes una cosa muy buena: pasas por los sitios y no manchas. Y una muy mala: vuelves a pasar y no limpias’.

 

“Aznar es hoy un cáncer para este país, como lo fue su segundo mandato. Yo que padecía como periodista la Dictadura franquista he padecido también la censura de Aznar. Es más, y no exagero un ápice: el mayor censor de este país desde 1980 ha sido él”. En el año 2000, recuerda García, la Cope le ofreció un contrato sin fecha de caducidad, pero asegura que no cambió la cadena de la Conferencia Episcopal por Onda Cero. Quería montar un grupo multimedia con radio, televisión y prensa que pudiera “luchar en igualdad de condiciones con el Imperio del Monopolio”. Esa operación empresarial, que para él acabó el 7 de abril de 2002, la hizo fracasar el antiguo líder del PP.

 

¿Fue peor la etapa de Aznar que el Felipismo? “Similar”, contesta tajante. Y lo dice en La Quinta, donde se creó aquello de la AEPI (Asociación de Escritores y Periodistas Independientes) que denunció la corrupción del Gobierno de Felipe González y el crimen de Estado. No obvio que García tenía una excelente relación personal con Aznar: “Sí, hasta que se volvió loco”. No ha visto el chalé, equipado con la bandera de gigante de España, del presidente de honor del PP, ahora su vecino guadalmino.

 

Estopa televisiva

 

Sobre el mundo catódico, García tiene sus malos favoritos. “Lo que ahora es dramático para esta profesión es la televisión. Hay dos italianos, Maurizio Carlotti y Paolo Vasile, que le están haciendo un daño a este país impagable. Cuando los sábados por la noche veía (he dejado de verlo) el debate de La Noria, en un lado estaba María Antonia Iglesias, que fue la interventora política del PSOE en TVE como directora de Informativos, o Enric Sopena, que también fue director general, que en el colmo del despropósito tiene un digital que se llamada El Plural. Pero es que los de la derecha no le van a la zaga: presentar a Miguel Ángel Rodríguez, ex portacoz del PP como periodista es como sí a mí me fichara la NBA de pívot”. Pero García se subió a La Noria. “Era otro programa. Degeneró”, argumenta.

 

Luis Fernández conmigo no se ha portado nada bien porque él o alguien siguiendo sus instrucciones, pero él es el responsable, fue el censor de la famosa entrevista con Jesús Quintero, algo que me ha sorprendido agradablemente. Pedirle independencia y pluralidad a Televisión Española es una utopía, pero TVE comparada con Telemadrid es un paraíso. El escándalo de Telemadrid que capitanea la ambiciosa y desvergonzada Esperanza Aguirre es el ejemplo de una televisión adulterada, manipulada y truculenta”.

 

“¿Cómo todas las televisiones autonómicas?”, formulo. “Yo hablo de Telemadrid”. Manuel Soriano, que era director general de Telemadrid y fue jefe de prensa de Aguirre, ahora repasa la nómina de colaboradores del ente. Y, salvo honrosísimas excepciones…”. “¿Qué honrosísimas?”, pregunto. “No quiero dar nombres porque siempre te olvidas de alguien”. Continúa: “Salvo honrosísimas, son todos estómagos agradecidos y el líder es don Ernesto Sáenz de Buruaga, hijo periodístico del señor Aznar y si le queda alguna duda a Buruaga cuento la historia con pelos y señales”. “Cuéntela”, le animo. “Esa es otra historia”, remata.

 

¿Se iría a la Sexta? “José Miguel Contreras [consejero delegado de la cadena] es un tipo interesante. Conoce, sabe y se preocupa de la televisión y es un profesional. El problema es que todos sabemos cómo y a quién se dio esa televisión y el peligrosísimo sujeto llamado Jaume y apellidado Roures que hace y deshace lo que le viene a su antojo”.

 

Recientemente, ‘el follonero’ entrevistó a García en la Sexta y no salió mal parado. “No opino si salgo bien o mal parado. Es un chico hábil y quedé muy contento y sobre todo la Sexta cumplió con honestidad la palabra empeñada. No cortaron ni una coma. No tengo mucho trato con él, pero valoro a Contreras”. Sin embargo, no hay opciones de algo más. “Jamás estaré en la Sexta mientras que haya un mínimo vínculo con Mediapro. Puedo irme a comer con Conteras, pero mientras exista el señor Roures jamás estaré en esa cadena”.

 

Futuro profesional abierto

 

¿Radio o televisión? García no sabe en qué medio estará. “Me da lo mismo. Las dos cosas me gustan. En dos o tres meses lo decidiré”. En Navidades lo tendrá decidido. Y en enero de 2010 empezará el nuevo proyecto. “No depende de mí. Hoy mismo me han llamado de dos o tres sitios y decían que en enero empezaba en la Cope, lo ha publicado el diario La Nueva España.

 

¿Le seduce más esta emisora sin Federico Jiménez Losantos? “En la Cope actual un católico practicante y un periodista profesional no tiene acomodo. Permitir lo que ha permitido la Conferencia Episcopal todo este tiempo es tan penoso como el futuro de la Cope. Espero que el cardenal Rouco en su difícil misión evangélica tenga más tino, acierto y justicia que en la elección del incompetente del presidente de la Cope, Alfonso Coronel de Palma”.

 

A pesar de tantos dardos afilados, el periodista asturiano habla muy bien de sus ¿próximos? compañeros de estudio (si es que Rouco descabalga a Coronel). “Nacho Villa es un profesional serio y recto. Juan Pablo Colmenarejo es un tipo que tanto profesional como personalmente merece mucho la pena, pero el problema es lo que heredan”. ¿Habrá batacazo de audiencia de la Cope sin Losantos y César Vidal? “Yo no vaticino. No soy Rappel. Simplemente espero acontecimientos”.

 

Su programa será de información general. No tiene decidido si llevará a gente de su equipo interior. “Hoy hay un medio que es el del presente y futuro que es el que más me seduce y se llama Intereconomía. Y si no estoy ya en Intereconomía es porque soy tremendamente respetuoso con las ideas de los demás, pero mantengo mi criterio. Un medio de comunicación no se puede considerar como tal si no es plural”.

 

¿Se imagina García dirigiendo ‘El gato al agua’? “No. Me han hecho distintas ofertas en Intereconomía. Quiero y valoro mucho a Julio Ariza y le he dicho que no era el momento, pero que si algún día daba el paso mi primer interlocutor sería él. “Intereconomía”, explica, “está excesivamente asentada a la derecha. Puede ser una auténtica bomba de relojería por la visión de su presidente y por la valía de muchos de sus profesionales si entienden que el periodista ni está a la derecha ni está a la izquierda. No digo centro porque ya no existe”.

 

Postdata

 

García ve todo negro a pesar del sol de Málaga. Tanto en periodismo como en política. “Este país tiene un gravísimo doble problema. Políticos mediocres, sin ideas, sin pasado ni futuro, y periodistas dependientes que ganan una miseria y por un euro, incluidos los agnósticos, cantarían una misa”. ¿Y Rodríguez Zapatero? “Me parece un hombre sin ninguna experiencia rodeado de un pésimo equipo. ¿Qué puedes esperar del presidente de un país llamado España que no ha presidido ni la comunidad de vecinos de su edificio? Para ser presidente le falta un hervor y a su equipo docenas”.

 

Son las 19.45 horas. El campeonato de mus en La Quinta está a punto de empezar. Esperan a García. ¿También en la Cope? ¿En Intereconomía?

Tinta de Verano
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