Por qué Nadia Calviño no es una buena candidata para el Eurogrupo

Ante el consenso en torno a Calviño, yo pienso que sería una mala noticia para España, para la izquierda europea y para las clases populares que lograra la presidencia del Eurogrupo

Foto: La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)

A principios de este mes, el todavía presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, comunicó que no se presentaría a la reelección. De esta forma, se abría formalmente la carrera para sucederle y el consiguiente carrusel de nombres de posibles candidatos. Entre ellos, ha emergido con fuerza el de la vicepresidenta tercera y ministra de Economía, Nadia Calviño, que, por cierto, no tendría por qué abandonar sus responsabilidades actuales en el gobierno de coalición para poder acceder a este cargo europeo. La candidatura de Calviño no solo cuenta con el apoyo de Sánchez y del PSOE, sino también de los otros tres grandes partidos de la derecha española: al partido del Ibex 35 Ciudadanos le gusta el "rigor" económico de la candidata, al PP le parece que "no hay mejor garantía para que España siga las directrices moderadas de la UE" y hasta VOX considera que Calviño es "lo menos malo" del Ejecutivo de coalición del PSOE y Unidas Podemos.

O sea, que todos los partidos del extremo centro neoliberal y el principal exponente de la extrema derecha (que en lo económico comparten la misma agenda) están de acuerdo en las virtudes de la candidata del PSOE y, sobre todo, apelan a una supuesta razón de Estado para justificar su apuesta: una presidencia española del Eurogrupo sería beneficiosa para España. Pero a estas alturas ya sabemos de sobra que estos partidos confunden interesadamente la supuesta razón de Estado y los pretendidos beneficios para el país con los intereses para sus élites, las mismas a las que se encargan de representar en las instituciones. Nada nuevo bajo el sol. Confundir interesadamente el interés general con el interés del Régimen ya era una práctica bastante habitual antes de la Revolución Francesa.

Ante este consenso en torno a la figura de Calviño, yo pienso que sería una mala noticia para España, para la izquierda europea y para las clases populares (especialmente las del sur del continente) que consiguiera la presidencia del Eurogrupo. Intentaré explicar mis razones.

El gobierno económico europeo en la sombra

El Eurogrupo es un supuesto 'órgano informal' que no tiene atribuciones reconocidas por ningún tratado europeo para elegir o decidir cargo alguno en la UE, conceder ayudas financieras a países en riesgo o aplicar sanciones por incumplir los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Precisamente todas las cosas que en la práctica sí hace. Sin embargo, en teoría sus únicas atribuciones son las de ser un foro de debate y coordinación de las políticas económicas de la zona euro a la que asisten los ministros de Economía de los Estados Miembro que comparten la moneda común.

Que haya una brecha tan grande entre sus supuestas atribuciones formales y su poder real es algo que deberíamos de habernos olido al recordar que su primera reunión 'informal', allá por el 4 de junio de 1988, tuvo lugar en el Palacio de Senningen de Luxemburgo, ese paraíso fiscal en el seno de la UE que además es capital de los bancos europeos. Y para ser tan 'informales', las reuniones se celebran cada mes y desde hace tiempo incluyen también al presidente del Banco Central Europeo y al comisario de Asuntos Económicos y Monetarios. Y es que el Eurogrupo funciona hoy como el verdadero gobierno en la sombra de la eurozona, órgano rector de facto de la política económica europea, como ya se demostró en la gestión de la crisis de la deuda griega a partir de 2010.

Si la Troika está formalmente compuesta por la Comisión Europea, el BCE y el FMI, es sin embargo el Eurogrupo quien ejerce como centro de mando de las doctrinas del shock que han ahogado a pueblos como el griego, el portugués o el español durante la última década. Fue el Eurogrupo el que hace unos años albergaba aquellas reuniones donde se concibió el Tercer Memorándum a Grecia no como un plan para sanear su economía o hacer sostenible su deuda pública, sino como un castigo político y mensaje a quienes pretendiesen cuestionar de nuevo la ortodoxia neoliberal que rige la UE.

Calviño o el puente aéreo Bruselas-Madrid

¿Algo de todo esto cambiaría con Nadia Calviño como presidenta? Antes de ser ministra, Calviño desarrolló una larga carrera europea con puestos de responsabilidad creciente en los departamentos más económicos de la Comisión Europea (sí, esa que conformaba la Troika), llegando a ejercer como directora general de Presupuestos justo antes de aterrizar en la Moncloa. Esa trayectoria y su perfil ortodoxo le ganó rápidamente tantas simpatías entre la minoría política y empresarial dominante como antipatías entre las mayorías que sufrieron los recortes de los últimos años. No por nada siempre ha sido vista como la agente de la Troika en el Consejo de Ministros. Que volviese a ocupar un puesto de responsabilidad a escala comunitaria simplemente sería redundante con su perfil todos estos años donde ha defendido las mismas políticas desde Bruselas o desde Madrid. Nada hace por lo tanto pensar que con Calviño el Eurogrupo pudiese convertirse en un órgano más democrático o más sensible a cuestiones como la desigualdad social creciente en Europa.

¿Sería bueno para España que Calviño presidiera el Eurogrupo? Calviño tiene pasaporte. Sus políticas no. Exactamente igual que las élites que se benefician de las políticas neoliberales, que esconden su dinero en cloacas fiscales y que, por lo tanto, ven con buenos ojos su candidatura. El PP lleva dos meses en el Parlamento Europeo intentando boicotear cualquier intento de mutualización de los gastos derivados de la pandemia, aliándose con las posiciones de Países Bajos o Austria y dándole la espalda a los países del sur de Europa, sin importarle la 'españolidad' de esa propuesta que ahora con Calviño, sin embargo, les parece un valor añadido.

La razón de Estado y la correlación de fuerzas en la UE realmente existente. Sería paradójico que cuando volviesen a aparecer los hombres de negro por Barajas, los recortes que trajesen en sus maletines viniesen avalados por un Eurogrupo presidido por una española allí colocada por 'razón de Estado'. Porque la razón de Estado no es otra cosa que el estado de la razón de las correlaciones de fuerzas existentes. Y que una portavoz de la Troika sea una candidata de consenso representante de los intereses nacionales refleja en qué punto se encuentra esa asimetría. La pregunta es: ¿queremos profundizar esa correlación de fuerzas tan desigual y perjudicial para las mayorías sociales o queremos contribuir a apuntalarla?

Sería paradójico que cuando volviesen a aparecer los hombres de negro por Barajas los recortes que trajesen en sus maletines viniesen abalados por un Eurogrupo que estuviera presidido por una española

En una entrevista reciente, Yanis Varoufakis contaba que, cuando él aún era ministro de Finanzas griego y asistía a las reuniones del Eurogrupo, aunque formalmente en aquel momento el presidente era el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem,"tenía a Merkel detrás de él. Djiasselblom nunca hizo nada sin Merkel detrás". Para luego afirmar que los acuerdos que supuestamente se adoptaban allí llegaban ya escritos antes de las reuniones, por lo que lo mucho que "puedes intentar hacer como ministro de Finanzas es cambiar una palabra o tal vez dos si tienes mucha suerte, o añadir una palabra. Pero, ya sabes, ya está predeterminado".

¿Alguien duda de que, cuando vengan mal dadas, a Calviño, como antes a sus predecesores, no le darán los acuerdos escritos de antemano desde la cancillería alemana? ¿Alguien piensa que se opondrá a lo allí escrito en defensa de 'los intereses de España' (sea lo que eso sea)? Calviño podrá ser la candidata de Sánchez, pero solo será presidenta si así lo decide Merkel. Punto. Eso sí, de cara a su legitimación, a la UE le vendrá muy bien que las medidas que nuevamente ahoguen a los pueblos del Sur vengan avaladas por una ministra española. ¿Cómo plantearse un frente de Estados del sur dando una pelea en el Consejo con una presidenta española en el Eurogrupo? El auto-boicot está servido. Jugada maestra para unos pocos. Torpeza para muchos.

Entonces, ¿qué hacer? Evidentemente, lo ideal sería que el Eurogrupo dejase de funcionar como gobierno en la sombra y se abriese un proceso de democratización de las instituciones europeas para que dejaran de estar al servicio de un proyecto que defiende a una minoría de millonarios a costa de millones de pobres. Pero sabemos que eso no sucederá al menos en los próximos meses. Así que ya puestos a escoger presidente del Eurogrupo, lo mejor para los pueblos del sur de Europa y para la izquierda de toda la UE sería que no fuese Nadia Calviño. Y no porque cualquier otra candidata con posibilidades reales fuese a mejorar las cosas. Pero al menos no hipotecaría el margen de maniobra del gobierno de coalición español en Europa cuando toque negociar en el futuro. Con Calviño a la cabeza del Eurogrupo, el gobierno de coalición estaría encadenado definitivamente a las decisiones tomadas en ese 'órgano informal' con una presidenta 'aliada', reduciéndose así aún más las posibilidades de presionar para impugnar las políticas neoliberales de la UE. Un paso atrás en ese frente de batalla fundamental.

*Miguel Urbán, eurodiputado y militante de Anticapitalistas.

Tribuna
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