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Los 4 (falsos) sexos en la estadística del Museo Reina Sofía
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Ángeles Álvarez

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Los 4 (falsos) sexos en la estadística del Museo Reina Sofía

La dirección del centro de arte presentó los datos desagregados por sexo excluyendo a "no binarios" o "agéneros". En su respuesta, eliminó a un número indeterminado de mujeres o de hombres con base en criterios que no especifica

Foto: Manifestación de la comunidad trans y personas no binarias en México. (EFE/Isaac Esquivel)
Manifestación de la comunidad trans y personas no binarias en México. (EFE/Isaac Esquivel)

La respuesta a una solicitud, a través del Portal de Transparencia, de información desagregada por sexo sobre el número de adquisiciones de obras de arte por parte del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) ha puesto de manifiesto la gravedad de la penetración del neolenguaje queer, que viene a dar al traste con la objetividad de las categorías estadísticas para cuantificar realidades y disponer de elementos que permitan su análisis, siendo a su vez una base de conocimiento y de datos clave para el diseño de políticas públicas y el derecho antidiscriminatorio.

La dirección del centro de arte presentó los datos desagregados por sexo excluyendo a "no binarios" o "agéneros". En su respuesta elimino a un número indeterminado de mujeres o de hombres en base a criterios que no especifica, que son subjetivos y no certificables por la dirección del centro artístico.

Sabemos que el lenguaje es la gran herramienta a través de la cual construimos la representación del mundo que nos rodea

Estas expresiones, sin reconocimiento jurídico, registral ni estadístico, devienen de la terminología utilizada en el marco conceptual del identitarismo de género y nada tienen que ver con la biología de los individuos a la que se refiere el concepto registral del "sexo" y a la que obliga el artículo 20 la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

Sabemos que el lenguaje es, la gran herramienta a través de la cual construimos la representación del mundo que nos rodea y sufre por tanto constantes asaltos con el objeto de configurar interesadamente esa representación social.

El lenguaje invisibiliza o empodera dependiendo de cómo sea utilizado. Sabemos que un uso sexista del lenguaje refuerza estereotipos y por eso Adrienne Rich ya lo señaló como uno de los instrumentos coercitivos utilizados para hacer desaparecer a las mujeres del mundo social o del mundo de las ideas. Por el contrario, un uso no sexista del lenguaje amplia los parámetros descriptivos, no borra, no anula, no oculta información y no sustituye los acuerdos conceptuales sobre los que se basan las descripciones de las cosas.

El borrado administrativo del "sexo" se está consolidado por la vía de sistematizar un uso sinonímico del concepto "sexo" y "género"

Pero el lenguaje identitario que utiliza la "e" es otra cosa. Se pretende inclusivo por la vía de una inexistente "neutralidad sexual". Toda la terminología queer se basa en ocultar la diferencia sexual, es una propuesta lingüística que defiende que borrando los conceptos descriptivos de la realidad sexual, se combate la diferencia de derechos, cuando lo único que consigue es opacarlos.

El borrado administrativo del "sexo" se está consolidado por la vía de sistematizar un uso sinonímico del concepto "sexo" y "género" en los registros estadísticos, formularios administrativos o documentación oficial que deberían de dar fe de un hecho cierto. Está ocurriendo y supone el mayor órdago a los acuerdos y consensos conceptuales basados en certezas sujetas a prueba.

Justo cuando las mujeres ponen de manifiesto como el lenguaje androcentrista servía para el sostenimiento de una representación sesgada de la realidad, aparece el neolenguaje queer, que construye un sistema de términos para crear un nuevo relato en el que no exista el "sexo" como categoría registral, o se permita su ficcionado ad infinitum y sin control.

La recopilación de datos precisos sobre el "sexo" de las personas se está viendo socavada por la confusión entre el sexo biológico con el sexo legal

El concepto "sexo" describe exclusivamente las características biológicas de hombres y mujeres y no los comportamientos adscritos socialmente. Lo femenino y lo masculino atiende a aquellos comportamientos que las diferentes culturas o momentos históricos imponen como adecuados a uno u otro sexo, sin que esos comportamientos o sentires modifiquen la realidad biológica de las personas. El hecho de que un varón tenga comportamientos, ademanes o sentires que la actual sociedad pueda considerar "femeninos” no comporta un cambio en su biología.

La recopilación de datos precisos sobre el "sexo" de las personas se está viendo socavada por la confusión entre el sexo biológico con el sexo legal, el género y la "identidad de género".

La verdad es compatible con la Igualdad de derechos civiles

La estadística desagregada por sexo no busca información sobre el género o el estereotipo con el que se identifica una persona. Tampoco si esta opta por definirse como de un tercer género, si se considera bigénero (con dos), trigénero (tres), pangénero o directamente se encuadra en un tránsito esporádico entre unos y otros (genero fluido).

Cuando el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía excluye de su información estadística desagregada "por sexo" a los "no binarios o agéneros" falsea la información general de manera que la estadística ofrecida deviene incompleta, distorsionada y, por tanto, no veraz.

Cabe preguntarse en qué registro documental identifica el Museo a las personas que se definen como no binarios o agénero, y en base a qué esa autoidentificación subjetiva elimina el sexo registral que figura en la documentación administrativa, siendo el sexo un dato objetivo ajeno a sus "sentimientos de género".

Foto: El biólogo experto en el estudio del ADN antiguo Carles Lalueza-Fox. (Cedida por la editorial)

Ante la constaste tergiversación de los significados de los términos "sexo" y "género", debemos recordar que "sexo" alude a ​​"las diferentes características biológicas y fisiológicas de hombres y mujeres, como los órganos reproductivos, los cromosomas, las hormonas, etc." (Organización Mundial de la Salud (2011). Es decir, es una realidad biológica observable, una evidencia empírica constatable que se refiere al hecho de nacer macho o hembra de una especie, es una categoría biológica general que se aplican a todas las especies que se reproducen sexualmente. En cambio, por "género" se entienden todos los papeles, comportamientos, actividades y atribuciones socialmente construidos que una sociedad concreta asigna y considera propios de mujeres o de hombres (artículo 3 del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica).

La importancia de los datos desagregados por sexo es clave en sociología, estadística medicina y cualquier otra rama de conocimiento ya que presentan información separada para mujeres y hombres para identificar cómo el sistema distribuye los roles, cómo impacta en cualquier ámbito, desde la educación a la salud, la diferencia sexual. El artículo 1 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) es explícito cuando señala que es el sexo la categoría sobre la que se funda la discriminación de las mujeres.

Cuando los datos no están desagregados por sexo es difícil identificar las desigualdades reales y potenciales entre hombres y mujeres. El sistema establecido para ordenar la información no es técnicamente correcto ya que sexo y género NO son dos categorías sinonímicas y la una no excluye a la otra. El sistema establecido por la dirección del MNCARS desprecia la importancia de recopilar y analizar datos de forma desagregada como exige la Ley de Igualdad y rechaza de forma clara establecer cuestionarios, ficheros, y demás herramientas que la Administración debe utilizar para recabar datos verídicos y constatables.

Cuando las instituciones se adhieren a la confusión entre "sexo" y "género" se anulan o vician las estadísticas

Desagregar por sexo la información determina la actuación de las administraciones a la hora de implementar acciones enfocadas a dar cumplimiento a las leyes que favorecen la igualdad, y ayuda a conocer la incidencia, positiva o negativa, de cualquiera de las circunstancias donde importa la diferente realidad de mujeres y de hombres.

Cuando una administración introduce el concepto "género" como sinónimo de "sexo" contraviene las obligaciones a las que nos comprometimos en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995) y actúa contra el denominado Conjunto Mínimo elaborado por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas con la finalidad de establecer los criterios para desagregar las estadísticas por sexo y hacer posible el cumplimiento de la CEDAW, posibilitando el análisis de la discriminación contra las mujeres. En España esta obligación está fijada en los artículos 20 y 26 de la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres que preceptúan lo siguiente:

Cuando las instituciones se adhieren a la confusión entre "sexo" y "género" se anulan o vician las estadística, y se está colaborando al falseamiento de la realidad.

Foto: Cientos de personas piden la ley trans ya para luchar "contra el fascismo".

El respeto que merece cualquier ser humano no puede cegar la información veraz. El sexo no es un dato indiferente. Importa conocer el sexo de las personas que agreden sexualmente, importa conocer cuántas mujeres u hombres acceden al mercado laboral, importa conocer cuántas niñas estudian carreas tecnológicas, importa saber cuántos asesinatos cometen las mujeres y cuántos los hombres, importa saber cuantas mujeres hay en una lista electoral, importa saber la diferencia entre la marca conseguida por la campeona y el campeón de los 100 metros lisos. Estamos convencidas de que a las personas transexuales también les importa conocer con datos reales y comprobables cómo opera su realidad y cómo impacta cualquier medida en su colectivo. ¿Acaso no quieren saber la profundidad de su discriminación laboral, de su presencia representativa, de sus particulares dolencias o frecuencia de sus malestares? ¿Cómo pretende saberse todo esto sin un indicador específico que nos permita desagregar esa información en base a su condición específica? A las mujeres nos ha resultado muy útil. ¿Por qué no se quiere poner en evidencia la veracidad estadística de su realidad?

La estadística no puede falsificarse para convertirse en un instrumento más que sea útil para validar identidades. Los registros oficiales como lugares de inscripción de datos relevantes deben garantizar la veracidad de la información que reseñan. El género, los comportamientos subjetivos de género no pueden anular registralmente al indicador objetivo "sexo".

Las consecuencias de la sustitución en normas jurídicas de la categoría "sexo" por "género" falsea la estadística

Las institución que registran el indicador "género" eliminándolo o haciéndolo incompatible con el "sexo" están trabajando con información simulada que desprecia distinguir las especificidades de hombres y mujeres en materia de salud, deporte, acceso a los bienes y otras circunstancias que son clave para la atención de necesidades específicas o planificación de políticas.

Las consecuencias de la sustitución en normas jurídicas de la categoría "sexo" por "género", como una categoría identitaria, falsea la estadística y opaca realidades cuando se coloca como dentro del sujeto "mujeres" a quien las performatiza.

Los derechos civiles son iguales para todos y no debe importar dónde se coloque o cómo se interprete usted en las múltiples categorías del elenco de performaciones que se pretende incluir en el paraguas trans, pero no es un derecho negar la realidad biológica. Que sexo no es género es compatible con la ciencia, con el respeto a los Derechos Humanos y sobre todo con la verdad.

La respuesta a una solicitud, a través del Portal de Transparencia, de información desagregada por sexo sobre el número de adquisiciones de obras de arte por parte del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) ha puesto de manifiesto la gravedad de la penetración del neolenguaje queer, que viene a dar al traste con la objetividad de las categorías estadísticas para cuantificar realidades y disponer de elementos que permitan su análisis, siendo a su vez una base de conocimiento y de datos clave para el diseño de políticas públicas y el derecho antidiscriminatorio.

Igualdad de género Museo Reina Sofía
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