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Así se le saca partido a las operaciones en corto
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Javier Molina

Aprender a Invertir

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Así se le saca partido a las operaciones en corto

Si pienso que una acción determinada que, por la causa que sea, va a experimentar caídas, puedo aprovechar ese análisis y ganar si el título cae

Foto: Un oso en Estados Unidos. (Reuters)
Un oso en Estados Unidos. (Reuters)

Hace unas semanas, vimos en esta sección cómo cubrir una cartera ante posibles caídas de precios. En esa ocasión, se trataba de buscar un seguro que me inmunizara frente a posibles pérdidas de mi posición sin, por otro lado, renunciar a nuevas alzas de cotizaciones. Esa cobertura, por tanto, la podía ejecutar o no en función del movimiento del mercado.

Sin embargo, otra de las formas de aprovechar caídas, ya no con el objeto de cubrir sino de obtener beneficios, consiste en el llamado 'short selling' o ponerse corto en un activo determinado. Para aprovechar movimientos a la baja pueden utilizarse desde futuros hasta opciones, pasando por varios tipos de activos que, en esencia, participan de esas depreciaciones del activo de referencia. El 'short selling' es más intuitivo que cualquier derivado financiero y, además, podemos controlar el porcentaje de bajistas que hay en un título determinado.

Se trata de ganar cuando un título cae. La idea del short selling es la de vender caro para comprar barato. Es decir, justo lo contrario a lo que estamos acostumbrados cuando compramos un título pues, en ese caso, queremos comprar barato para vender caro.

Si pienso que una acción determinada ante la publicación de resultados, reducción de dividendos o por la causa que sea, va a experimentar caídas, puedo aprovechar ese análisis y ganar si el título cae. La idea es que alguien (ahora veremos quién es) me los preste a cambio de una comisión o tipo de interés. De ese modo, en mis activos, aparecería el título y lo podría vender. Luego, obviamente, tendré que devolver esa acción a su propietario inicial. Obtengo el título y el deber de devolverlo.

En el gráfico anterior de Apple, sobre la flecha roja, estaría vendiendo una acción (que pido prestada) a 112,50 USD pensando que, de ahora en adelante, el título caerá y valdrá menos. Esa es mi apuesta. Si, como vemos en el gráfico con la flecha verde, la acción cae hasta 97,50 USD, y el inversor decide re-comprar la acción para devolverla a su dueño, el beneficio sería de 112,50 – 97,50 = +15 USD. Si me equivocase, y la acción sube hasta los 130 USD, y el inversor decide cerrar la posición y devolver la acción, su resultado hubiera sido de 112,50 – 130 = -17,50 USD. Fíjese que, en este caso, el perfil de riesgos es ilimitado pues, de no cerrar la posición, si la acción sigue y sigue subiendo y no se cubre el corto, se podría perder de forma ilimitada.

El perfil de riesgos es ilimitado pues, de no cerrar la posición, si la acción sigue y sigue subiendo y no se cubre el corto, se podría perder de forma ilimitada

La forma de recibir títulos prestados es fácil de entender. Suponga que un bróker o intermediario financiero, que tiene distintos tipos de clientes, decide ofrecer a una parte de aquellos, el que presten sus acciones por un tiempo determinado contra un tipo de interés o comisión acordada. Ese bróker, puede entonces prestar títulos al inversor que se quiere poner corto. Obviamente, le cobrará y exigirá unas garantías, pero resulta así de sencilla la operativa. Como las acciones son valores fungibles y suponiendo que tiene un buen stock de ellas, no deberían existir problemas para ese préstamo por parte de ninguna de las partes. Si no termina de verlo, imagine un fondo de pensiones, comprado en valores a medio y largo plazo, el prestar sus títulos le supone poder ingresar algo que, de otra forma, no tendría. Los dividendos siguen siendo de los titulares iniciales de la acción y los plazos los que se acuerden.

Volviendo al inversor que decide vender Apple en corto, antes de poder hacerlo, el bróker le exigirá el tener una serie de activos o garantías para, en caso de ir a la posición en contra, poder tirar de ellas. En caso de que las pérdidas se acerquen a ese límite, se le puede exigir que aporte nuevas garantías o, de no hacerlo, cerrar la posición.

Al final, ponerse corto en un título es relativamente sencillo y muchos brokers nacionales lo ofrecen. Hay que tener en cuenta ese perfil de riesgos y operar con conocimiento y buen juicio. Pero lo que está claro es que, ante caídas del mercado, se puede sacar provecho y al inversor no debiera de importarle si el mercado sube o baja. El saber cómo operar en cualquier momento de mercado es lo que marca la diferencia.

Ponerse corto en un título es sencillo y muchos brokers lo ofrecen. Hay que tener en cuenta ese perfil de riesgos y operar con conocimiento y buen juicio

Por supuesto que, como bien me dirá el lector, existen otras formas de ponernos bajistas con un perfil de riesgo más controlado. Cierto. El comprar una opción PUT puede, de la misma forma, darme exposición bajista a un título o activo determinado, arriesgando sólo la prima o precio de esa opción. Hablaremos de ello más adelante.

Sin embargo, lejos de incitar a que se tomen posiciones cortas, sí quiero destacar como más interesante, el poder conocer el número de cortos existentes en una acción en un momento dado. Es un indicador válido que ofrece una visión de la psicología inversora dominante en ese activo. Y como existen datos oficiales, no ya del dato en un momento dado, sino de la tendencia y de cómo cambia esta, nos puede dar unas pistas de lo que rodea al título.

Hay dos números que se pueden monitorear. Primero el llamado 'Short Interest' o número de acciones que actualmente están en posición corta. Y segundo, el 'Short Interest Ratio' que no es más que el número de días que le llevarían a un inversor corto, basado en el volumen medio negociado, cubrir la posición. Es decir, si una acción tiene 2 millones de acciones en corto y su volumen de negociación medio diario es de 500.000, el ratio será de 4 días.

Lo que puede interesar es controlar las tendencia de esos datos. Veamos un ejemplo real con Abengoa. Si miramos el año pasado, en abril se produce un incremento que va del 6% de febrero a cerca de un 10%. Datos en la página web de la CNMV.

Ese máximo de cortos, coincide con el máximo anual de precios como podemos ver en el gráfico. Es decir, unos inversores se ponen bajistas en los máximos del año. Curioso cuanto menos. Pues bien, un mes después, esas posiciones caen (se cierran los cortos) quedando la posición agregada en un 4% mientras que la acción cae a niveles cercanos a los mínimos de febrero. Cerca del 15% cae la acción en un mes y pico.

A día de hoy, si miramos esas posiciones agregadas cortas, tenemos estos resultados que muestra la tabla. Parece que, de momento, no hay mucha presión bajista en la zona de precios de 0,20 euros.

Como conclusión y, por lo que se nos puede venir en el futuro con respecto a los mercados, el conocer ese dato no viene mal. Si los números toman una tendencia ascendente (la posición agregada de cortos), significa que el sentimiento inversor sobre la compañía se está deteriorando y existe un riesgo de caída de precios. Por el contrario, si los números descienden, podemos suponer que el sentimiento inversor está mejorando y, el riesgo de caída por ese lado, es menos probable.

De ese modo, cuantos más datos podamos utilizar para tomar posiciones, mucho mejor. Si encima son datos de sentimiento, más fiabilidad le podemos dar. Y uniendo esa información a nuestra estrategia de inversión podemos encontrar puntos de entrada o salida más fundamentados. Que de eso se trata al final. Buen fin de semana.

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