Criptomonedas: hasta un 767% de rentabilidad en 2016 (I)

El bitcoin tiene una correlación muy baja con el resto de activos (acciones, bonos, divisas…) y sus particularidades desde el punto de vista de volatilidad y rentabilidad

Foto: Un usuario de bitcoin en un cajero de esta criptomoneda. (Reuters)
Un usuario de bitcoin en un cajero de esta criptomoneda. (Reuters)

Estoy de vacaciones en Kenia y he perdido mi cartera. No tengo ni tarjetas ni dinero y encima, es fin de semana. Abro mi aplicación de Uphold, transfiero los euros que necesite y en cuestión de minutos me he creado una MasterCard virtual con la que puedo hacer pagos hasta en moneda local (Shillings). Problema solucionado. Voy a cenar con un grupo de amigos y, a la hora de pagar y para evitar el típico momento de recaudar el dinero, les mando un mensaje a todos ellos desde mi aplicación de circle y de forma rápida y sencilla cada uno me manda su parte y pago yo. No se escapa ni uno y, el listillo que siempre intenta poner menos, no tiene escapatoria. Voy a comprar algo de ropa a un comercio y, con mi móvil y un QR puedo hacer el pago en bitcoins. En compras online, incluso, obtengo descuentos del 10% por pagar en bitcoins. En estos ejemplos de casos reales, se han aplicado Blockchain y criptomonedas; la tecnología y el token (bitcoin, por ejemplo) justo el futuro que nos espera a la vuelta de la esquina. Sin embargo, esa aplicación en sistemas de pagos no es, ni mucho menos, lo verdaderamente relevante.

Lo que realmente importa es, de un lado los protocolos abiertos que se financian con modelos de crowfunding de tokens (bitcoin, por ejemplo) y, de otro y a nuestros efectos de inversión, la consideración que poco a poco se van ganando en el mundo de las finanzas y de la gestión de portfolios como un nuevo “asset class”. El añadir por ejemplo un 3% de bitcoins, mejora sustancialmente la rentabilidad/riesgo de una cartera bien diversificada. El bitcoin tiene una correlación muy baja con el resto de activos (acciones, bonos, divisas…) y sus particularidades desde el punto de vista de volatilidad y rentabilidad, hacen que éste empiece a verse como una opción viable (en esas ponderaciones) para aquellos perfiles más agresivos.

Por eso mismo usted no puede ya evitar entrar en el mundo de las criptomonedas. No hay paso atrás y no querer verlo significa no sólo dejar de ganar dinero sino negar una realidad que ya existe y que ha llegado para quedarse. Hace unas semanas, en esta misma sección de Aprender a Invertir, explicamos de la mano de Alex Preukschat de Blocklift.com qué era y para qué se utilizaba la tecnología de Blockchain y ahora nos toca entrar en la parte inversora del tema.

No hay paso atrás y no querer verlo significa no sólo dejar de ganar dinero sino negar una realidad que ya existe y que ha llegado para quedarse

Bitcoin, Ethereum, Z-Cash o Steem son algunas de estas nuevas criptomonedas que poco a poco se van haciendo más conocidas y cuyo uso se empieza a popularizar. También llamados tokens (en general) son la base sobre la que se captan los fondos vía inversión colectiva o crowfunding en los llamados ICO (Initial Coin Offering en inglés) para desarrollar la tecnología de Blockchain con protocolos abiertos al mundo entero sobre la que se basan. Es decir, la start up de turno (normalmente un grupo de desarrolladores) capta fondos de forma pública, para desarrollar su proyecto y a cambio, entrega esos tokens conocidos como criptomonedas que luego, en función del éxito o no del proyecto, valdrán más o menos. Como en todo proceso de innovación, aquella Blockchain que aporte valor será la que triunfará. El proyecto público de Ethereum llegó a recaudar en su salida a mercado más de 18,5 millones de dólares. El protocolo Bitcoin, en su origen, buscaba crear un dinero digital descentralizado sin la necesidad de un ente central (como un banco central) gestionado por sus participantes y ha evolucionado más allá de eso. En cambio, Ethereum replica el modelo tecnológico de Bitcoin pero aspira a ser un ordenador universal en red. Más tarde, muchos inversores colocaron más de 168 millones de dólares en un fondo de inversión en proyectos Ethereum en el conocido como The DAO. La fuerte revalorización desde el ICO de esa criptomoneda atrajo gracias a su revalorización inicial a muchos especuladores en busca de dinero fácil.

Fíjese en la revalorización de las divisas con y sin introducir las criptomonedas en lo que va de 2016. Obviamente, hay muchos proyectos que han fracasado y donde se ha perdido todo lo invertido.

Sólo divisas “tradicionales”

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Divisas tradicionales junto a criptomonedas

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Sin duda, este tipo de alzas del 71% para el Bitcoin y del 767% para el Ethereum en lo que llevamos de año ayudan a popularizar (no sin cierto riesgo de entender la totalidad como una especie de casino) las criptomonedas en el momento actual de mercado.

Entonces, ¿qué es una criptomoneda?

Se trata de un token descentralizado que hace falta para el uso de un protocolo, basado en una arquitectura matemática que es la que define y garantiza su valor, el número emitido y sus posibilidades de uso. Al no contar con una entidad que la respalde, sino depender de una comunidad, se dice que está descentralizada y las condiciones sobre las que se basa su funcionamiento son públicas y de acceso libre. El llamado protocolo es lo que define esas reglas de comunicación que regirán entre los participantes en una red de ordenadores P2P. Los ordenadores en una red P2P se llaman nodos. La unión de una red entre pares (Peer-to-Peer o P2P en inglés) y la criptografía de clave pública es básicamente el resultado de lo que conocemos como Blockchain públicas. Los registros se hacen en la base de datos, lo que se conoce como cadena de bloques (Blockchain), que es una cadena relacionada criptográficamente y que contiene todas las transacciones históricas de la misma. De esta forma, las transacciones con este tipo de monedas se hacen sin intermediarios, de persona a persona, y en base al protocolo de cada moneda virtual.

El Bitcoin aparece en el 2009 y desde ese momento el número de criptomonedas no ha dejado de crecer. Algunas, como decía, aportan algún avance tecnológico y son las que tendrán más recorrido y otras, por el contrario, no aportan nada y sólo intentan atraer financiación para negocio del inventor. Así que siempre se deberá tener en cuenta este detalle a la hora de apostar por una u otra criptomoneda. En la web coinmarketcap.com se puede ver tanto la variación histórica de precios como la capitalización de cada una de las divisas virtuales. Fíjese que no son pocas y no hablamos de poco dinero. Aquí les muestro sólo las de mayor capitalización. 

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La liquidez de algunas criptomonedas como el bitcoin es finita pues así viene definido en la arquitectura que las soporta. El bitcoin, por ejemplo, solo está diseñado para que no supere los 21 millones de tokens en 100 años. El precio, actualmente, se fija en función de la oferta y la demanda y se expresa como una tasa de cambio contra otra moneda. Si tomamos el Ethereum (cuya criptomonedas es el Ether) y como vemos en la tabla de arriba, estaría cotizando a un precio de 8,44 dólares. De esta forma, si se produce una mayor expectativa de revalorización de la criptomoneda y su demanda sube, la única variable que puede variar es el precio que no dejará de subir. Por el contrario, si no existe demanda el precio cae y puede no valer nada.

Hay que mencionar que las operaciones con criptomonedas como bitcoin, a diferencia de lo que se piensa popularmente, no son anónimas pues éstas se pueden rastrear en la Blockchain pública. Se diría que son pseudónimas. Se acumulan en las carteras para ordenadores y están vinculadas con claves públicas, pero no a una identidad personal y digital.

Para adquirir o conseguir las criptomonedas, son tres los sistemas posibles.

  1. Comprando en una casa de cambio o también llamada Exchange. Se pagan euros y se reciben los bitcoins. Es muy importante seleccionar bien dónde se compran esas criptomonedas pues, muchas casas de cambio no han superado los 6 meses de vida. Exchanges como Coinbase, Kraken o Bitstamp son de las más reconocidas y cuya presencia en el mercado es ya importante. Estas casas de cambio suelen tener las licencias necesarias para cumplir con la normativa de prevención de blanqueo de capitales (AML-Anti Money Laundering) y tener procedimientos de identificación de clientes (KYC-Know Your Customer). El bitcoin se usa también como referencia para el cambio con otras criptomonedas en otras casas de cambio.

  2. Minando bloques para aquellas criptomonedas que tengan un sistema de Proof of Work, aunque esto se ha convertido en una profesión e industria especializada que necesita de grandes inversiones para las criptomonedas más populares.

  3. Ofreciendo servicios o recibiendo un salario en criptomonedas.

Un dato curioso sobre el avance de la importancia de las criptomonedas y del bitcoin en particular, es la creación en mayo de 2015, de un índice de precios del bitcoin por parte del New York Stock Exchange (NYXBT). Ese índice representa el valor de un bitcoin a las 16h y se publica en el NYSE Global Index Feed. La demanda por parte de los inversores de este índice es lo que propició su creación y consigue mediante su publicación, mejorar la transparencia del bitcoin en este caso. Curiosamente, BBVA participó junto al NYSE y otras entidades, en la financiación de un proyecto de Coinbase (Series C) enfocado a lograr mayor credibilidad, seguridad y transparencia de este nuevo asset class.  

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La próxima semana seguiremos avanzando en conocimiento hasta llegar a introducir bitcoins en una cartera de valores y ver los resultados. Les aseguro que les sorprenderán los datos obtenidos.

Buen fin de semana

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