La necesidad del ahorro familiar

Lo primero que debería hacerse es entender el ahorro como un hábito. Acostumbrarse a mandar hacia una cuenta específica un pequeño porcentaje de nuestros ingresos

Foto: Ahorro.
Ahorro.

Leía el otro día un artículo de Charlie Bilello donde demostraba que, contra lo que podríamos pensar 'a priori', es mucho más importante ahorrar a largo plazo para acumular el máximo capital posible que intentar obtener una mayor tasa de rentabilidad por unos ahorros que crezcan menos. Si no se ahorra no se puede invertir, y poco importa la rentabilidad que obtengas si el monto inicial es reducido.

Ponía un ejemplo muy claro. Partiendo de unos ingresos netos de 49.300 USD al año, si se destina al ahorro un 1% anual (493 USD) y se obtiene una rentabilidad media del 2%, al cabo de 30 años ese inversor tendría 20.000 USD. Si ese mismo individuo consiguiera sacar un poco más de rentabilidad, supongamos un 3% anual, el dinero que recogería sería de 23.455 USD, algo más de un 17%. Sin embargo, si pudiera subir el nivel de ahorro al 2% (986 USD) y sacar ese mismo 2% del primer caso, el monto final en ese mismo periodo de tiempo sería de 40.000USD, justo el doble. Incluso si obtiene menor rentabilidad, digamos que pasa del 2% al 1%, lograría tener 34.300 USD, un 71% más (impuestos e inflación no incluidos).

Carlos SánchezCarlos Sánchez
Si bien es cierto que ahorrar más no es sencillo, el esfuerzo vale la pena y siempre debiera empezarse por reservar capital (formar patrimonio) y luego pasar a invertir. Teniendo en cuenta que la tasa de ahorro en España en 2016 fue del 7,7%, y pese a observarse un incremento del 2,5% en la renta disponible, parece que no muchos inversores tienen en mente la idea de guardar, y es el consumo la partida que se lleva ese crecimiento de renta y algo de ahorro.

Y esa tendencia se ve también en otros países. En el caso de Estados Unidos, donde parece prevalecer la idea de gastar todo lo que se tiene más lo que le dejen tomar a crédito, casi siete de cada 10 americanos tienen menos de 1.000 USD en la cuenta de 'savings'. Así mismo, este estudio de GoBankingRates muestra cómo cerca de un 34% no tiene absolutamente nada y solo un 15% tiene más de 10.000 USD guardados en una cuenta bancaria de ese tipo.

Es también muy interesante ver, por edades, cómo se reparte ese pastel. El 37% de los mayores de 65 años tiene 1.000 USD o más en sus cuentas de ahorro, y menos del 27% de los 'millennials' tiene 1.000 o más dólares depositados.

Algunos estudios similares realizados en España mostraban que más de un 25% no contaba con ningún tipo de ahorro, y eran un 30% los españoles con menos de 3.000 euros disponibles. Otro estudio demoscópico realizado por el IEB de hace no mucho tiempo concluía que, sin embargo, casi la totalidad de los consultados consideraba necesario el poder preservar dinero pensando en el largo plazo. Al mismo tiempo, un 77% sentía preocupación por la sostenibilidad del sistema de pensiones y un 57% estaba ya ahorrando para la jubilación. No sé muy bien cómo casar ambos estudios, pero lo que sí está claro es que existe una necesidad cada vez mayor por reservar dinero para el futuro. Y hacerlo no siempre es sencillo.

Lo primero que debería hacerse es entender el ahorro como un hábito. Acostumbrarse a mandar hacia una cuenta específica un pequeño porcentaje de nuestros ingresos mensuales, por ejemplo, es un buen inicio para lograr los objetivos y establecer esa costumbre. Uno de los consejos más comunes entre los planificadores financieros consiste en tener un colchón de seguridad equivalente a unos tres meses de gastos. Conseguido ese importe, todo debería ir a la cuenta de ahorro en función de la capacidad de cada uno. Lo suyo es establecer un plan creciente, pero constante, que le permita conseguir el objetivo. Una buena forma de empezar consiste en llevar a cabo una pequeña auditoría interna para ver dónde se va el dinero que ingresa. Se sorprenderá de la distribución de sus recursos y de los importes de muchas partidas. Si puede cambiar de destino una pequeña parte, el primer paso estará ejecutado.

Algunos estudios similares realizados en España mostraban que más de un 25% no contaba con ningún tipo de ahorro

La selección de la cuenta objetivo no es un tema menor. Y menos en los tiempos actuales, donde nadie le paga ya nada. Casi lo más importante, en esta primera etapa, pasa por seleccionar aquella con menores gastos y mayor facilidad operativa. No es raro el caso en el que pretenden cobrarle a uno por transferir, ingresar o sacar dinero. Hay que dar con la cuenta más apropiada a sus necesidades, y cualquier buscador de los existentes le dará una visión rápida, tanto de los tipos que puede conseguir como de los gastos y servicios a considerar. Así mismo, tener la cuenta de ahorro ubicada lejos del centro de cargo de gastos es mucho mejor, pues evitará tentaciones de uso inapropiado.

Cuanto más pronto se inicie el ahorro, mucho mejor. Si realiza una aportación de 100 euros mensuales, en 20 años y consigue un tipo medio del 3%, logrará acumular 32.830 euros. Ese mismo dinero, a 25 años, supondría 44.600 euros.

Los aspectos fiscales y la erosión de la inflación no deben olvidarse. Puede consultar aquí cómo evitar el impacto de aquella última mediante bonos que cubren justo ese factor. No vamos a entrar en otros productos de inversión pues, como vimos arriba, la estrategia pasa primero por acumular el ahorro necesario para, posteriormente, ya preocuparse en obtener la mayor rentabilidad. Hasta que no logremos ver tasas de ahorro mayores, la inversión seguirá concentrada en una parte muy pequeña de la población y la riqueza se la seguirán repartiendo unos pocos.

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