Febrero quiere guillotinar a los bajistas

Como siempre he defendido, siempre puede producirse una excepción en la regla aunque me siento incapacitado para hacer semejante afirmación hoy por hoy

Foto: Foto: Reuters.
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En el último trimestre del pasado año los bajistas organizaron su mejor contraataque en años. El más importante desde 2007, con argumentos en Europa sencillamente descomunales desde un punto de vista técnico. Un rebote durante el mes de enero, incluso un fuerte rebote, tenía todo el sentido del mundo incluso si hemos asistido o estamos asistiendo a un cambio de tendencia. Un rebote cristalino, desplegado sobre los últimos elementos de soporte en tendencia principal del mercado, no tanto. Menos aún que febrero rubrique ese movimiento con otra vela blanca con cierre en zona de máximo mensual. De confirmarse, tenemos un contraataque muy convincente.

Sí, he alegado a primeros de 2019 que el rebote debía llegar pero que siendo más o menos fastuoso debía ser temporal atendiendo a los elementos de sentimiento inversor y `breath´ de mercado que se produjeron en la zona de soporte. Hablé de 2001, del rally de más del 30% desplegado antes de que los precios estuvieran de vuelta a la zona de mínimos. En aquel caso para ir claramente por debajo antes de un suelo sostenible con condiciones históricamente más fiables.

Afirmé inmediatamente que podíamos haber visto un suelo. Y visto lo de enero más febrero, me tengo que reiterar e incluso afirmarlo en lugar de enunciarlo condicionalmente. Las sensaciones son las de un mercado capaz de repetir un rebote como el de 2001. Por supuesto, como siempre he defendido, siempre puede producirse una excepción en la regla aunque me siento incapacitado para hacer semejante afirmación hoy por hoy.

Qué dolor para nosotros, los `market timers´, y una descomunal sorpresa considerando lo bien construido que estaba todo en Europa y viendo una recuperación tan brillante de la renta variable norteamericana que no coincide con una recaída de los bonos soberanos. Ni se han inmutado en todo lo que llevamos de rebote.

Febrero, a falta de cuatro sesiones, puede a confirmar a los alcistas; planteando un ejercicio de recuperación general en Wall Street hacia su zona de máximos históricos. Quizá más allá. Y en ese panorama, considerar que es menester el desarrollo de un mercado bajista mayor debido a las formaciones bajistas que presentan los gráficos europeos puede ser muy contraproducente. Y es, seguro, una mala interpretación de las cosas.

Frecuentemente confundimos procesos de ruptura a de tendencias alcistas, como el que incuestionablemente -y con la única excepción de Zurich- se produjo en toda Europa, con mercados bajistas. Ignoramos, como hacia Dow, que en el mercado no hay sólo dos tendencias sino tres. Que un cambio de alcista a otra cosa no tiene por qué derivar en mercado bajista sino que puede reconducirse de modo lateral. Y por supuesto fallar.

Es por tanto el momento de ir revisando el plan de trabajo con claridad si, como es mi caso, nos quedamos muy condicionados por la situación técnica de finales del ejercicio 2018. De considerar eventuales correcciones como oportunidades de compra pensando en un movimiento hacia la parte alta del rango de los últimos dos añosl. Ya habrá tiempo para que los mensajes de la historia, los que nos hablan de recaída hacia los mínimos del pasado diciembre, encuentren el momento de producirse. Con todo, y dado que hablamos de un proceso lateral, no me encontrarán con las alforjas cargadas de renta variable como he estado en los últimos años. Durante un tiempo, quizá largo, pienso que mi misión es nadar y guardar la ropa. Llamadme Salomón.

Bolságora

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