Compre, compre, que ya veremos si puede vender

El Banco de Inglaterra avisaba hace unos meses del riesgo asumido por muchos inversores, sin éstos ser conscientes, en los que la búsqueda de rentabilidad a cualquier precio

Foto: Cordón de polícia (Reuters)
Cordón de polícia (Reuters)

Mientras que las bolsas norteamericanas se colocan en zona de máximos históricos, superando el S&P500 los 3000 puntos por primera vez, la preocupación por algo tan básico y necesario en los mercados como es la liquidez, asciende sin tanto ruido mediático, hasta cotas igualmente nunca vistas. El Banco de Inglaterra avisaba hace unos meses del riesgo asumido por muchos inversores, sin éstos ser conscientes, en los que la búsqueda de rentabilidad a cualquier precio, ha sumido al sector. El BCE le seguía al alertar sobre la gran burbuja de deuda y el impacto que aquella suponía para la estabilidad financiera en ese sentido. El término “sistémico” empieza a escucharse cada vez más pues, los riesgos que pueden activarse a todos los niveles ante el menor desequilibrio, preocupan desde hace mucho tiempo a reguladores y participantes del sistema.

El mismo Banco de Inglaterra hablaba este año, que eran unos 30 billones de dólares los activos cuya liquidez, en caso de querer salir de las posiciones, se estimaba muy limitada y difícil de lograr. Si esta búsqueda de liquidez se hace en momentos de tensiones de los mercados, la palabra “imposible” podrá añadirse sin duda alguna. Lo contaba hace ahora más de un año en esta misma tribuna y, desde entonces, el problema no ha dejado de crecer y extenderse a multitud de instrumentos. Así mismo, la calidad de esos activos incorporados en fondos y otros vehículos de inversión, no ha dejado de caer y son mucho mayores los riesgos asumidos en ese intento de proveer de algo de rentabilidad al producto en tiempos de tipos de interés cero.

Y es en este entorno donde, cegados por el alza de las bolsas y los bonos, muchos se han olvidado del peligro que una falta de liquidez puede ocasionar sobre los mercados globales. Hasta la Fed mostró su preocupación sobre este riesgo en el caso de fondos de renta fija y préstamos en el último informe de estabilidad. A la iliquidez de muchos de estos bonos se le une la promesa de tener un instrumento, fondo o ETF, que es teóricamente más líquido que el propio subyacente. La liquidez diaria ofrecida al inversor no coincide con la liquidez real del instrumento. Y si todos deciden acudir a la vez a rescatar sus participaciones, tendremos un problema.

Cada cierto tiempo vamos viendo brotes de este peligro y sus consecuencias, de momento, a pequeña escala. En mayo, el fondo Allegro de la gestora H2O respaldada por Natixis, vio como Morningstar suspendía el rating que la agencia otorga a los fondos, ante la duda de la “liquidez e idoneidad” de algunas de las posiciones que el fondo mantenía en cartera. Si se permiten rescates diarios, y resulta que los bonos que se tienen dentro de los portfolios apenas se negocian, el problema de un colapso es evidente ante la salida de inversores y se dan esas dudas sobre la capacidad de correcta gestión del riesgo por parte de esas entidades.

En un informe de Amundi aparecía una encuesta del año pasado del BofA ML donde ya se mostraba como esa preocupación por la liquidez, se iba incrementando y se veía un deterioro creciente. Para el caso de las operaciones de mayores montos, un 60% de los encuestados afirmaba que las condiciones habían empeorado.

En esta misma línea, citaba Bloomberg unos datos preocupantes que Wells Fargo & Co había recopilado. Resulta que, los fondos de inversión minoristas, acumulan más préstamos apalancados en la última década que lo que se tenía en 2007. Si en esta última fecha el porcentaje en cartera de este tipo de préstamos, típicamente de empresas muy endeudadas y de bajo rating que pagan a cambio un mayor cupón, no superaba el 3% con unos activos bajo gestión de 17 mil millones de USD, hoy la cifra supone el 13% y más de 150 mil millones.

Asumir que el flujo de entradas es infinito y prometer liquidez sobre activos ilíquidos, puede no terminar muy bien y no olvidemos además que, a medida que la volatilidad se incrementa, la liquidez tiende a disminuir. Es importante que cada inversor se preocupe, como una de las tareas básicas del proceso de inversión, de entender si el ETF o el fondo que compra podrá, a la hora de solicitar el rescate, hacer frente a su demanda en condiciones no tan favorables de mercado pues, justo en ese momento, le entrarán las prisas por recuperar su dinero y tal vez, este proceso no será tan fácil.

De Vuelta
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios