Cómo invertir en vicios sigue siendo rentable

Alcohol, tabaco, armas, casinos y, más recientemente, el cannabis conforman un grupo de empresas complicadas desde un punto de vista ético de inversión

Foto: Foto: Pixabay.
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Dentro del gran abanico de compañías existentes a la hora de invertir, nos encontramos con aquellas que se centran en sectores categorizados como “poco saludables” o relacionados con ciertos vicios. Alcohol, tabaco, armas, casinos y, más recientemente, el cannabis conforman un grupo de empresas complicadas desde un punto de vista ético de inversión pero que, hasta hace poco, han sido muy rentables. Si tomamos el Vice Fund, uno de los vehículos más antiguos (data de 2002) en formato fondo, 10.000USD invertidos en esa fecha se habrían convertido, a junio de este año, en unos 44.580 USD, generando una rentabilidad acumulada del 345%, que implica datos muy similares a los obtenidos por el S&P 500 en el mismo periodo.

Sin entrar en ningún tipo de juicio sobre los motivos que llevan al consumo de aquellos productos concretos, existen argumentos económicos suficientes para tenerlos en cuenta. Son industrias con altas barreras de entrada, estables, consolidadas y que presentan altos rasgos de resistencia en tiempos de crisis, pues la demanda de alcohol o tabaco, por ejemplo, no tiende a decrecer mucho en ciclos bajistas de la economía.

Pero algo está cambiando en el sector conforme cambian los hábitos de los consumidores, abriendo nuevas oportunidades para la industria global y para aquellas compañías que sepan subirse a las nuevas tendencias. Según un estudio de la consultora IWSR, el 52% de los adultos que toman alcohol en Estados Unidos manifiesta su intención de reducir la ingesta del mismo. Si nos centramos en los 'millennials', el porcentaje sube hasta el 66% del total. Motivos de salud (50%) y cómo medida para perder peso (28%) están tras las razones de estos datos. Así mismo y en ese país, pese a que el 86% de la población manifiesta haber probado el alcohol en algún momento, los estudiantes de secundaria que lo consumen han pasado del 50% del total en 1995 a un 32% en 2015. Curiosamente, la cuota de mercado de esas bebidas de bajo o nulo alcohol (tipo 'cerveza sin' o con menos graduación que las normales) representa solo un 0,5%. En UK, ese porcentaje no pasa del 1,3%.

Una muestra de este cambio puede ser el llamado 'enero seco', una de las tendencias que se han popularizado en los últimos años. Se trata de una iniciativa desarrollada en varios países (España incluida) por la que, tras los excesos de las navidades, se pasa un mes donde no puede tomarse ni una gota de alcohol. Este tipo de acciones ayudan a reducir el consumo de alcohol a lo largo del año, se gana conciencia de cuánto y cómo se bebe, logrando de paso mejorar la calidad del sueño y hasta perder peso. Convertido en uno más de los fenómenos de internet y observando, por ejemplo, las búsquedas en Google este año del 'Dry January', el incremento ha sido de más del doble con respecto al año anterior.

Resulta interesante observar que los consumidores prefieren tomar bebidas sin alcohol en vez de refrescos o similares, aduciendo razones de gustos y preferencias por los sabores de la cerveza, vino o licor. Sin embargo, y utilizando los resultados obtenidos en el mencionado estudio de IWSR, resulta que bares y restaurantes no están aún preparados para este cambio que se avecina. En Estados Unidos, el 70% de las personas que deseaban reducir el consumo de alcohol se ha planteado el pasarse a este tipo de bebidas de baja o nula graduación.

Se estima que el potencial de crecimiento compuesto anual de esta parte del sector de bebidas es del 38,8% para 2022, destacando el vino (17,7%) y los licores (7,1%) en Estados Unidos. En UK, el crecimiento previsto de licores es del 81%, de las bebidas listas para tomar (RTD) del 44%, un 13% para el de la sidra y el vino quedaría con un 6,6%. Con respecto a España y según esa misma fuente, el 95% de los consumidores se está planteando reducir el consumo de alcohol, el 80% va a probar, o lo hará en el futuro, las bebidas de nula o baja graduación, mientras que, entre el 50% y 60% de los bares y restaurantes ya ofrecen ese tipo de bebidas. En nuestro caso, las tasas de crecimiento son del 36% para licores, 20% para vino y del 6,7% para las cervezas.

Aplicando esta tendencia al mundo de la inversión, aquellas compañías que estén apostando (y apuesten) por ese tipo de cambios en los hábitos de los clientes verán el impacto en sus cuentas de resultados más pronto que tarde. En Estados Unidos, las ventas de ese tipo de bebidas crecieron en 1.100 millonesUSD en 2018. Heineken, Budweiser o San Miguel son ejemplos de inclusión de este tipo de nueva oferta entre su gama de bebidas. El mes pasado, por ejemplo, mientras que las acciones de Heineken caían en bolsa tras la publicación de resultados del primer semestre de 2019, el negocio de baja o nula graduación alcohólica experimentaba alzas del 10%. Budweiser, el mayor productor del mundo de cerveza, ha lanzado recientemente en India su cerveza 0.0 y tiene entre sus objetivos lograr que esas bebidas supongan un mínimo del 20% de su negocio en 2025.

Así las cosas, y mientras que esta industria se caracteriza por comportarse mejor que otros sectores en momentos de ralentización económica por su naturaleza defensiva, los cambios en las tendencias del consumidor impactan directamente sobre la misma, y de la capacidad de adaptación de cada compañía concreta dependerá la evolución de sus resultados. En principio y a la vista de esos movimientos, parece que será más frecuente ver cartas de cócteles sin alcohol en nuestros bares y restaurantes favoritos, más cervezas sin alcohol o bebidas infusionadas con cannabis como forma de responder a esta creciente demanda y, de ese modo, las acciones que integran esa industria podrán seguir siendo de las más rentables.

De Vuelta
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