Mi vida en un 'Hedge Fund'. Desde el corazón de la batalla

Esta semana este post lo he ido escribiendo entre Dallas y el Golfo de Mexico. Atendiendo a una peticion de nuestro compañero Marc Garrigasait y algunos

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    Esta semana este post lo he ido escribiendo entre Dallas y el Golfo de Mexico. Atendiendo a una peticion de nuestro compañero Marc Garrigasait y algunos seguidores en Twitter, les contaré para qué sirve un 'hedge fund', y mi experiencia en uno de los mayores del mundo, Citadel. A cierre de este artículo [jueves tarde] el mercado se desplomaba un 5%, mientras brokers, inversores minoristas y algunos lectores míos continúan buscando el santo grial de "acertar el suelo", la estrategia más peligrosa en inversión, tratando de intuir la psicología de mercado.

    Dado que ésa estrategia no funciona, merece la pena recordar lo que un verdadero 'hedge fund' hace. Quiero centrarme en los grandes. Citadel, Millennium, SAC, etc. y, en particular, en gestión activa en renta variable neutral al mercado, Long-Short Equity.

    El mercado bursátil supone una oportunidad de inversión porque existe una valoración ineficiente de distintos activos que permite generar retornos al inversor, a medida que ese activo se acerca a su valor real relativo a su sector, su entorno y el país en que cotiza. Esas ineficiencias no son siempre expectativas de revalorización, y es ahí donde un 'hedge fund' busca maximizar beneficios. La oportunidad también se encuentra en comprar prestado un activo sobrepreciado o simplemente correctamente valorado con el objetivo de generar un retorno si el activo cae, o servir de liquidez para invertir en un valor más atractivo.

    Cubriendo cada posición larga (alcista) con otra inversión corta (lo que llaman bajista) se financia a la primera y reduce el riesgo. Al fin y al cabo, una posición corta no es más que una inversión en la que, tras un análisis exhaustivo, el gestor estima que el potencial de revalorización es menor que el de su sector o sus comparables o simplemente negativo. Así, toma prestado el valor de uno de sus accionistas, pagando a éste un tipo de interés, con el objetivo de vender esas acciones, recomprarlas a un precio menor al inicial o (esto es importante) tras una revalorización menor que la de las inversiones alcistas, y devolverle las acciones con intereses al accionista o depositario. 

    Como ejemplo, FCC, la empresa española, ha ofrecido su autocartera para prestamo. Con ello consigue financiación, liquidez y cobra un tipo de interés. Si las acciones bajan por ejemplo un 5% FCC se habrá financiado, cobrado un 3,5% de intereses y los 'hedge funds' que hayan tomado esas acciones prestadas, supongamos que ocurre en 12 meses, habrán generado un beneficio del 1,5%. 

    Si FCC sube en bolsa porque sus resultados son estupendos, hará un negocio redondo, subirán las acciones más de lo normal (porque los cortos se tendrán que cubrir ya que la tesis negativa era incorrecta), cobra los intereses y se financia. Las posiciones cortas generan liquidez, financiación y subidas superiores si el malvado 'hedge fund' que las tomó prestadas se equivoca.

    La supuesta búsqueda de la volatilidad y cortoplazismo que tanto preocupa a los comentaristas contrasta con mi experiencia y la de cualquier gestor de 'hedge funds', que busca generar un portafolio que crezca en activos a largo plazo y  que además minimice los riesgos. En esencia, el gestor de un 'hedge fund' busca generar alpha, o retornos superiores a la evolución media de los mercados (beta).

    Además, no debemos olvidar que, al contrario que en muchas entidades inversoras, en un 'hedge fund', el gestor comparte retornos y riesgos con el inversor. Una retribución que en más del 85% corresponde a la participación en los beneficios generados por el gestor como única variable y que en gran parte se reinvierte en el propio fondo. El gestor de un 'hedge fund' tiene por naturaleza poco interés en jugarse su prestigio, carrera y sueldo en “especular”. De hecho, pocos gestores he conocido que sean más concienzudos en su análisis de las empresas y más detallados en su proceso de compra y venta que los de los 'hedge funds'.

    Mi experiencia en Citadel

    Citadel fue creado por un auténtico genio de la gestión alternativa, Ken Griffin, que empezó con algo de dinero de su familia desde la habitación de su campus en la Universidad, buscando "cortos" o lo que popularmente se llaman posiciones bajistas en empresas que analizaba hasta el ultimo detalle y donde veía un potencial bajista de más del 20%.

    Esto en un mercado que subía un 5% anual. Le llamaban loco. Unos años después Citadel empleaba a 1.200 personas y manejaba $12.000 millones en activos, con una rentabilidad anual superior al 20%. Un hombre que trabaja 24 horas al día, sigue empresas de todo el mundo y siempre quiere aprender de cualquier cosa que le digas.

    Recuerdo que mi primera entrevista en Chicago fue con un matemático, creador de modelos cuánticos para varias agencias estatales antes de dedicarse a la gestion de fondos, y que, según la leyenda interna, tenía prohibida la entrada en los casinos de Las Vegas porque debido a su memoria fotográfica podía contar las cartas. Me pidió seis "longs" y seis "shorts". Cuando me informaron de que me querían contratar me enteré de que el fondo creó una cartera virtual con esos doce valores y la monitorizó durante el proceso de entrevistas.

    Al llegar a la oficina de Chicago, mi sorpresa fue mayúscula. Ingenieros, médicos, juristas, economistas, geólogos, matemáticos, físicos, abogados, ex agentes federales... Una máquina intelectual como no he conocido en mi vida al servicio de los inversores creando modelos, analizando balances y cuentas y gestionando dinero.

    El primer error de mucha gente es pensar que los gestores van cada uno por su lado. Utilizar el análisis de cualquiera de los otros gestores y compartir el tuyo era tarea habitual.

    Modelos propios. Ninguna estimación externa: Modelos cuánticos, análisis macroeconómico, estimaciones de demanda, detalles de la situación crediticia de empresas, países.

    Aprender siempre de los demás. Ninguna excusa para perder dinero. Puertas abiertas y cooperación entre todos para buscar el factor diferencial que permita conocer mejor una inversión bajista o alcista.

    Criticar y cuestionar todo, e investigar los minimos detalles. Lo más importante para mí fue aprender a ver el mundo de la inversión partiendo de los riesgos, no de los supuestos beneficios. Ser crítico y un poco cínico evita muchos errores por optimismo. Al comprar o vender una acción pensar en el potencial de pérdida más que en el de subida.

    Por ejemplo, uno de los cursos más valiosos que jamás he recibido lo daban ex-agentes de la CIA para enseñarnos a leer los gestos y reacciones corporales de CEOs y ejecutivos, cuándo alguien puede estar mintiendo, etc...

    El mercado no se cuestiona. Levantarse a las tres de la mañana para seguir el mercado europeo y seguir hasta la noche. Ir al trabajo a las dos de la mañana y encontrarte a siete colegas revisando modelos de comportamiento de demanda. Sábados y domingos revisando los riesgos intrínsecos y externos de las carteras.

    Revisiones constantes de los modelos analíticos. Análisis semanal de la cartera, revisando riesgo, exposición y comportamiento de la misma comparada con los sectores. Conference calls diarias con los gestores de bonos, materias primas, derivados y cuánticos para identificar riesgos y oportunidades. Revision diaria de las tesis detras de cada inversión, qué ha cambiado, en qué me he equivocado.

    Finalmente, cada tres o seis meses, se revisaban los beneficios generados y se decidía si el gestor continúa, se le daba más dinero para invertir o se le agradecían sus servicios prestados. Y cada año, un seminario con charlas de gente como Alan Greenspan, Colin Powell, Michael Lewis, Moham El-Erian. Aprender, aprender y aprender.

    Esos años fueron para mí agotadores, absolutamente brutales pero maravillosos y mantengo buenos amigos en el fondo, en especial su Chief Operating Officer. Lo que aprendí allí no lo olvidaré nunca. Además, ayudamos a cientos de empresas a salir a bolsa, a refinanciarse, y tuve el honor de hacer amistades con ejecutivos de todos mis sectores que al día de hoy mantengo muy vivas. 

    La mayoría de mis colegas de aquella época han seguido su camino creando nuevos fondos, como yo, y con el historial de haber vivido con éxito la experiencia Citadel. Cualquiera en el mercado sabe de la capacidad de trabajar incansablemente y analizar hasta el ultimo detalle, no pensando "fuera de la caja" (out of the box) sino "contra la caja" (against the box).  



    Lleno de Energía
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