La banca no va a pagar por prestar

A pesar de que las referencias del interbancario se adentran en territorio negativo, la banca no tiene ninguna intención de prestar, asumir un riesgo y encima pagar por ello

Foto: El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. (EFE)
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. (EFE)

El euribor a 12 meses, referencia por antonomasia del mercado hipotecario español, entrará probablemente en negativo en los próximos días. Cotiza a un insignificante 0,045% en el momento en que escribo estas líneas, y probablemente seguirá la suerte del euribor a nueve meses, ya en negativo, una vez hagan efecto las nuevas medidas publicadas hoy por el BCE. Pero ¿quiere decir esto que la banca muy pronto tendrá que resignarse a pagar si quiere prestar? No cuenten con ello.

Ahora mismo, aproximadamente un 27% de la deuda pública de la eurozona cotiza en negativo. Esto es: los inversores y entidades financieras pagan a los estados para ‘tener el privilegio’ de prestarles dinero. Parece lógico pensar que, si las referencias usadas en los mercados crediticios siguen adentrándose en terreno negativo, muy pronto no solo los estados cobrarán por financiarse, también las empresas, los hogares… La banca, sin embargo, parece tener otros planes.

En Suiza, por ejemplo, en donde los tipos de interés van un paso más allá en relación a los de la eurozona, deberíamos estar viendo una situación similar a la descrita. Por contra, ha ocurrido algo muy curioso. En los últimos meses, a medida que el interbancario se hundía en terreno negativo, los bancos han comenzado a aumentar sus diferenciales para evitar pagar por prestar. Así, a pesar de que los tipos de mercado son cada vez menores, una hipoteca a tipo fijo a 10 años ha pasado de costar aproximadamente un 1% a principios de año a cerca de un 2% actualmente.

¿Por qué? Pues simplemente porque no se creen capaces de cobrar a los clientes por depositar su dinero. Y es que, si lo hacen, los ciudadanos preferirán guardarlo personalmente o usar cajas fuertes. Por tanto, la cuantía máxima a cobrar por un depósito está limitada por el coste de su almacenamiento seguro. Esto es, si la banca quiere ganar dinero (y quiere), no podrá bajar por debajo de cierto nivel los intereses cobrados al prestar, ya que no podrá repercutirlo a su pasivo.

El Eonia se realiza con transacciones realizadas, y el Libor y el Euribor se realizan según el coste teórico al que las entidades se financiarían a un cierto plazo

O los clientes pagan por depositar su dinero y la banca paga por prestar u ocurre justo lo contrario, pero la banca no estará dispuesta a pagar a depositantes y prestatarios. Esto es lo que nos está diciendo la experiencia suiza. Y, hasta el momento, ningún banco se atreve a cobrar a sus clientes minoristas, por lo que la solución al galimatías parece clara: la banca tampoco pagará por prestar.

Existe una única excepción. Un pequeño banco suizo se ha convertido en el primer banco del mundo en cobrar por sus depósitos a todos sus clientes, grandes y pequeños: el Alternative Bank Schweiz. Hasta la fecha, la banca solo se había atrevido a cobrar a sus clientes institucionales (los cuales no tienen muchas alternativas para salvaguardar sus depósitos), algo que vimos en artículos anteriores ('Depositante, ya nadie quiere tu dinero I y II'). Ahora se da un paso más y comenzamos a ver casos en los que se cobra también a los clientes minoristas.

Es pronto para valorar su éxito, ya que comenzará a cobrar a partir del 1 de enero de 2016 y, además, la cuantía es de un -0,125% (un -0,75% para inversores institucionales), aún por debajo de la cuantía máxima a cobrar para que a un particular le compense usar el colchón o una caja fuerte. Sin embargo, este pequeño banco podría determinar la suerte del sistema financiero mundial: si es factible cobrar por depositar dinero, entonces probablemente también sea posible pagar por prestar, y el mundo continuará adentrándose en esta vorágine de negatividad; en caso contrario, habremos tocado suelo.

Existen otras pistas que parecen indicar que la negatividad tiene un límite, al menos con las condiciones actuales. Por ejemplo, el Eonia. Estamos ante un indicador elaborado por el EMMI en colaboración con el BCE con los datos facilitados por un panel de entidades financieras que marca el tipo medio al que los bancos se financian unos a otros a un plazo de un día y sin garantías adicionales. Ahora mismo, ese indicador se sitúa en el -0,127%.

De forma aislada este dato no nos dice nada, por contra, si lo comparamos con otras referencias a corto plazo, observaremos que el libor en euros a un día se sitúa en el -0,188%, el euribor a una semana al -0,171%, el euribor a 1 mes al -0,161%... Tanto el libor en euros como el euribor marcan cifras sensatas, teniendo en cuenta que la facilidad de depósito del BCE está en el -0,2% (a la espera de los movimientos de hoy). El Eonia, no.

¿Por qué el libor en euros a un día difiere tanto del Eonia, el cual debería ser muy similar? ¿Por qué es más caro financiarse según el Eonia a un día que a un mes según el euribor? Esto no tiene sentido aparente, pues todas estas referencias se hacen con datos aportados por la banca sobre el coste de financiación entre ellos sin garantías adicionales. El Eonia debería ser similar al libor en euros a un día, y más bajo que el euribor a una semana o un mes… pero no lo es.

¿Por qué? Sencillamente porque el Eonia es un indicador que se realiza con transacciones efectivamente realizadas, y el libor y el euribor se realizan según el coste teórico al que las entidades financieras se financiarían a un determinado plazo. El Eonia es real, el libor y el euribor, solo teoría. Casualmente, se ha publicado esta noticia en la última semana: se están replanteando el cálculo del Eonia por la falta de liquidez en las transacciones que lo fijan.

¿Qué está ocurriendo? Que el mercado parece funcionar con total normalidad, el euribor o el libor muestran una curva de rentabilidades perfecta, mostrando sincronía con el BCE y también que los tipos negativos son una realidad en el mercado. Por contra, cuando se pide a los bancos que efectivamente negocien entre ellos con rentabilidades negativas, el mercado se queda sin liquidez, no interesa asumir riesgos y pagar por ello. Por eso, el Eonia no encaja con los demás indicadores, porque es real.

Si el mercado se hundiese realmente en territorio negativo veríamos cómo la liquidez se evapora, al igual que ocurre con el Eonia

Y permítanme dudar de la realidad de indicadores como el euribor (a pesar de las sanciones e investigaciones que se están llevando a cabo), ya que, observando los datos proporcionados por las entidades financieras para su elaboración en el último mes, pueden observarse cosas bastante ‘raras’. Por poner solo un ejemplo, BNP Paribas y Societé Generalé afirman que el 13-11-15 podían financiar al -0,21% a una semana sin garantías cuando, recordemos, la facilidad de depósito del BCE está en el -0,2%. ¡Los bancos franceses tienen acreedores más seguros que el BCE!

Todos recordamos el mentado día 13 de noviembre por los trágicos ataques de París, pero dichos ataques sucedieron por la noche, por lo que, o algo se me escapa, o esos datos no tienen mucho sentido. Es más, dichos datos se repiten a lo largo del mes en más ocasiones.

Y no digo que los bancos franceses mientan, sino que probablemente están aportando datos de un teórico mercado nada real. Si el mercado se hundiese realmente en territorio negativo, veríamos cómo la liquidez se evapora, al igual que ocurre con el Eonia, pues no es lo mismo prestarle a un Estado aparentemente seguro y evitar el coste del -0,2%, que asumir riesgos en la operación prestándole a otros bancos, empresas o familias. Otra muestra de ello es que la prima de riesgo soberana se va a mínimos, la de las empresas no.

En otras palabras, todo parece ir bien y funcionar correctamente pero, al igual que ya vimos en las últimas dos semanas en sendos artículos, cuando escarbamos un poco sobre la superficie se perciben anomalías que muestran que algo no va bien. Y mucho ojo, porque una vez la política monetaria siga entrando en terreno negativo, los efectos serán más fuertes pudiendo distorsionar totalmente el mercado. O aún peor, convertirse en inefectiva, lo que nos obligaría a buscar alternativas para el estímulo. Por de pronto, los bancos no parecen por la labor de pagar por prestar: véase Suiza o los indicadores del interbancario. Y es que las entidades financieras no hacen lo que dicen... palabra de Eonia.

Perlas de Kike
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