La historia de Pedro: A la caza de la rentabilidad

Cuando se invierte a medio o largo plazo es muy importante que el ahorrador elija un producto con una política de inversión suficientemente flexible

Foto: Hucha rota. (EFE)
Hucha rota. (EFE)

Pedro preguntó en la entidad financiera en la que tenía sus ahorros en qué podía invertir. Su objetivo era sacar un buen rendimiento aunque tuviese que asumir riesgos. Manolo le atendió muy amablemente y le dijo que en ese momento estaban recomendando invertir en empresas de telecomunicaciones. Tenían un fondo especializado en este tipo de inversiones que llevaba tres años dando una rentabilidad mínima del 8%. Pedro no lo pensó dos veces e invirtió en ese producto.

Año y medio después el fondo no perdía, pero tampoco obtenía plusvalías. Volvió al banco y habló con Manolo. Le indicó que ese producto no era rentable. El empleado de la entidad le dijo que las cosas habían cambiado, las telecomunicaciones no tenían tanto potencial de revalorización y en ese momento lo mejor era invertir en el sector financiero. Le sugirió un fondo que invertía en bancos europeos y americanos que había subido un 20% en el último año y llevaba una media anual del 10% en los últimos 5 años. Pedro decidió probar suerte con el nuevo fondo.

En los meses siguientes llegó una crisis inmobiliaria y financiera. Pedro estaba perdiendo más de un 30% con su inversión y quiso volver a hablar con Manolo, pero ya no trabajaba en el banco. Le atendió Javier. Pedro explicó a Javier lo ocurrido y le preguntó que podía hacer. Javier, mucho más prudente que Manolo, le dijo que la crisis había sorprendido a todos y que había mucha incertidumbre. Le recomendó invertir en un fondo de renta fija de máxima calidad crediticia. Invertía en bonos con rating AAA y era lo más seguro que había en ese momento. Pedro volvió a cambiar de inversión. Se quedó muy contento con la recomendación de Javier porque el fondo anterior siguió bajando y en el actual ganaba poco pero no perdía.

Los asesores patrimoniales por su lado recomiendan productos con buena rentabilidad pasada porque se venden bien

Pedro se olvidó de sus ahorros por unos años y pensó que había sido un error arriesgar tanto. Transcurrido un tiempo, leyendo un extracto del banco, se dio cuenta que la rentabilidad del fondo en el año en curso era negativa. Volvió a la sucursal para hablar con Javier y le preguntó cómo era eso posible. Javier le dijo que esos activos superseguros ya no eran rentables y que había que asumir un poco más de riesgo para obtener un rendimiento satisfactorio. Le dijo que tenía un fondo conservador que invertía en cédulas hipotecarias, depósitos y renta fija corporativa. Ese fondo había subido un 3% en el último año. Pedro volvió a cambiar su inversión. Durante unos meses le fue bien, aunque la rentabilidad fue inferior a lo indicado por Javier. Pedro se acaba de dar cuenta que éste último fondo lleva un rendimiento negativo desde enero. Ya no sabe qué hacer.

El caso de Pedro es ficticio, pero muestra lo que le ocurre a muchos ahorradores. Van saltando de inversión en inversión persiguiendo una rentabilidad que nunca llegan a conseguir. Los asesores patrimoniales por su lado recomiendan productos con buena rentabilidad pasada porque se venden bien. Muy pocos son los que ofrecen a sus clientes productos especializados en determinadas inversiones que hayan tenido un comportamiento muy malo en los meses o años precedentes y esperen una mejoría a futuro. El cliente normalmente pregunta por el rendimiento del producto y si no es satisfactorio no invierte. Por otro lado, los asesores patrimoniales no suelen anticiparse a esos cambios de tendencia, su labor principal es gestionar la relación comercial con los clientes.

El cliente normalmente pregunta por el rendimiento del producto y si no es satisfactorio no invierte

La solución es sencilla y de sentido común. El fondo debe adaptarse, no el cliente. El problema es que muchas veces quien dirige las inversiones no puede. Tiene un mandato de gestión que le obliga a invertir en determinados activos (rating mínimo, plazo máximo, sector concreto, debe estar 100% invertido, etc) independientemente del precio de mercado y rentabilidad esperada.

El ejemplo más claro actualmente está en la renta fija. Muchos fondos están obligados a invertir total o parcialmente (fondos mixtos) en valores que van a generar pérdidas a los clientes en cualquier escenario. Deben invertir en bonos con rentabilidades negativas o inferiores a los costes del fondo. Por ello, generarán minusvalías aunque no suban los tipos ni quiebren los emisores de los títulos que tengan en cartera.

En consecuencia, cuando se invierte a medio o largo plazo es muy importante que el ahorrador elija un producto con una política de inversión suficientemente flexible. Quien se encarga de las inversiones del fondo puede tener mejor o peor criterio, pero por lógica lo normal es que se adapte antes al nuevo entorno de mercados que quien se centra en la relación comercial con los clientes. 

Rumbo Inversor
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