La bolsa no es lugar para jugar al Brexit

El referéndum no sería el punto y final. Todo es susceptible de arreglarse o empeorar después

Foto: El primer ministro del Reino Unido, David Cameron. (Reuters)
El primer ministro del Reino Unido, David Cameron. (Reuters)

El impacto en la economía británica y europea de una posible salida de Reino Unido de la UE no es sencillo de estimar porque se desconoce qué tipo de relación económica e institucional tendría en tal escenario ese Estado con el resto de la Unión.

Por otro lado, las consecuencias del nuevo contexto macroeconómico en las bolsas no serían evidentes. En los mercados de renta variable no cotiza la salud económica de un país, sino el valor de un conjunto de empresas (negocios). Además, cada vez hay menor correlación entre el crecimiento económico y la bolsa.

Esta sería la primera manera de analizar los efectos de una salida de Reino Unido de la UE. La segunda aproximación consiste en saltarse el nivel de la economía y estimar directamente los cambios que pudiera causar el Brexit en las ventas y los costes de cada compañía. Se pueden hacer todo tipo de números pero tampoco serían muy fiables porque debemos tener en cuenta que las empresas buscan soluciones y se adaptan rápidamente a los contratiempos.

Los factores internos de cada compañía y los que afectan a sus mercados concretos son los que determinarán su valor futuro

Sea cual fuere el método utilizado, el análisis estará sujeto a una elevada incertidumbre. Dependiendo de los acuerdos que se produjesen entre Reino Unido y la UE los impactos serían mayores o menores. Es decir, el referéndum no sería el punto y final. Todo es susceptible de arreglarse o empeorar después.

La cotización de cualquier compañía puede ser dentro de un año superior o inferior a la actual independientemente del resultado de la votación. Esto es así porque hay otras variables que afectan mucho más al precio de las acciones de las empresas. Los factores internos de cada compañía y los que afectan a sus mercados concretos son los que determinarán su valor futuro.

Por ello, si alguien quiere jugar al resultado del referéndum británico, mi recomendación es que utilice las casas de apuestas, no la bolsa. Aunque se hagan operaciones a corto plazo, en bolsa se puede perder dinero habiendo acertado el resultado de la votación u obtener plusvalías fallando el pronóstico.

Por último, destaco que la incertidumbre generada por el posible Brexit es una ocasión excelente para fijarse en aquello que no está mirando el mercado y realizar inversiones aprovechando los precios actuales de determinados activos.

Rumbo Inversor

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