Cuidado con los magos de la rentabilidad

Para no caer en la trampa de los ilusionistas, lo mejor es no decidir por la rentabilidad pasada sino en función de los motivos que tengamos para confiar en las inversiones

Foto: Foto: iStock.
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Los inversores tendemos a pensar que tenemos buen criterio para seleccionar buenos activos de inversión. Pensamos que es muy difícil que alguien nos pueda dar gato por liebre. Sin embargo, menospreciamos el talento de los vendedores de inversiones. Son auténticos maestros, capaces de distorsionar la realidad para convencernos. Les va el sueldo en ello.

Empecemos por un truco sencillo. Por ejemplo, comparemos la rentabilidad absoluta (incluyendo dividendos) de Repsol, Telefónica e Inditex. Esta es la evolución de este año de las tres acciones hasta el pasado lunes:

Telefónica (+6,4%) es la compañía que ofrece mayor rentabilidad. Veamos ahora el gráfico de los últimos 12 meses:

Esta vez es Repsol (+19,7%). Veamos ahora el resultado en los últimos dos años:

Ahora el ganador es Inditex (+15,4%). Además, Repsol (-11,0%) y Telefónica (-22,4%) obtienen un resultado total muy negativo.

Si en lugar de ser tres acciones fueran tres fondos u otras inversiones cualesquiera de tres entidades diferentes, cada comercial enseñará a los clientes solamente el gráfico que más le interese. Con datos objetivos sobre la mesa, los tres vendedores podrían afirmar a sus clientes que su producto es el más rentable de los tres. ¿Magia?

Pasemos al segundo truco. Este es mi preferido. Se llama sigue la bolita (rentabilidad). Pongamos que una entidad que comercializa una gama amplia de inversiones le enseña solamente uno o dos productos, ambos con excelente rentabilidad reciente, y no le habla de los demás (con resultados medios regulares o decepcionantes). Usted invierte en uno de los buenos, pero no obtiene el resultado que esperaba. Pasado un tiempo, la rentabilidad (bolita) está en otros productos, usted cambia de inversión, pero tampoco consigue el resultado previo a su inversión. Así, sucesivamente.

Este truco lo practican todo tipo de entidades con amplia gama de productos que no muestran a sus clientes transparentemente los resultados de todas las alternativas de inversión disponibles. Como comercializan muchos activos diferentes, por probabilidad siempre tendrán alguno con un resultado reciente sorprendentemente bueno.

Por último, están los trucos elaborados. Hay quienes publican rentabilidades no contrastables de carteras de activos. Utilizan resultados parciales, omiten los costes, realizan reconstrucciones teóricas de rentabilidad (lo que hubieran ganado siguiendo una determinada estrategia en el pasado), etcétera.

En definitiva, para no caer en la trampa de los ilusionistas, lo mejor es no decidir por la rentabilidad pasada sino en función de los motivos que tengamos para confiar en las inversiones (personas, criterio de inversión, modelo de negocio, etc.). Por otro lado, si queremos analizar los resultados, lo mejor es comparar la rentabilidad anualizada o CAGR ('compound anual growth rate') a largo plazo y el rendimiento en periodos menores (anualmente, por ejemplo) para comprobar su consistencia.

Rumbo Inversor
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