En bolsa cotizan acciones, no política

El ruido mediático provoca que los inversores sobrevaloremos los factores externos y nos olvidemos de los motivos internos al tomar las decisiones de inversión

Foto: Unos jóvenes pasean con banderas esteladas durante la jornada de huelga general en Barcelona. (Reuters)
Unos jóvenes pasean con banderas esteladas durante la jornada de huelga general en Barcelona. (Reuters)

En los últimos años, muchos de los principales acontecimientos que han preocupado a los mercados han sido de carácter político. Centraron todos los titulares el referéndum en Escocia, las elecciones griegas (Syriza), el referéndum del Brexit, las generales en España (Podemos), las elecciones en Estados Unidos (Trump), las presidenciales en Francia (Le Pen) y, actualmente, la situación de Cataluña.

Hemos visto todo tipo de desenlaces y de reacciones a corto plazo de los mercados. Sin embargo, cuando se mira con una perspectiva de varios años, se puede comprobar que en líneas generales los títulos de las empresas que han generado buenos resultados han subido y los de aquellas que han ido peor, han visto disminuido su valor. No es casualidad. La utilidad principal de las acciones es justamente el derecho a participar en los beneficios de la sociedad.

Es normal que la política mueva las cotizaciones porque afecta a la confianza en la actividad económica y esta puede tener un impacto significativo en los resultados de las compañías. Sin embargo, cuando la atención se centra en la política, tendemos a olvidar otros elementos que impactan mucho más en el valor de las acciones.

Cuando la atención se centra en la política, tendemos a olvidar otros elementos que impactan mucho más en el valor de las acciones

El ruido mediático provoca que, en estos momentos, los inversores sobrevaloremos los factores externos (amenazas y oportunidades) y nos olvidemos de los motivos internos (fortalezas y debilidades) al tomar las decisiones de inversión. Sorprende porque los aspectos microeconómicos suelen ser mucho más relevantes para la generación de valor de las compañías.

Termino destacando que aunque cualquier circunstancia pueda llegar a tener un impacto significativo en los resultados de las empresas durante uno o dos años, ese bache temporal pesa muy poco en una valoración. Esto es debido a que la inmensa mayoría de los cálculos se realizan a perpetuidad o a plazos muy, muy largos (varias décadas). Además, el impacto suele ser más limitado del que parece 'a priori' porque las empresas suelen tener una gran capacidad para hacer frente a contratiempos (regulatorios, de competencia, etcétera). Constantemente tienen que lidiar con problemas de todo tipo en el desempeño de su actividad.

Rumbo Inversor
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