El daño del conflicto en Cataluña

¿Qué piensa un empresario que cambia de manera urgente la sede social de su compañía? ¿Le mueve el miedo o las ganas de invertir en la nueva ciudad?

Foto: Manifestación en Barcelona. (EFE)
Manifestación en Barcelona. (EFE)

La cuestión catalana, como lo denomina el diario 'La Vanguardia', se desarrolla en dos planos: el político y el económico.

En el terreno político, se suceden todo tipo de manifestaciones y simbolismos. Declaraciones del Govern de Cataluña, del Gobierno de España, del Rey, de dirigentes extranjeros, de los partidos políticos, etc. Sesiones parlamentarias en Barcelona, Madrid y Bruselas. Reacciones en las calles, en los balcones, en las redes sociales, en los medios, etc. Si tienen un elemento común estas manifestaciones, es que son pacíficas. Quien ha utilizado en algún momento algo la violencia, aunque sea de manera proporcionada, ha perdido apoyos. Por lo tanto, dentro de la gravedad, se puede decir que la situación no es mala.

Sin embargo, en el campo de batalla económico es donde se encuentran los muertos. La bolsa, el termómetro que muchos piensan que debería dar la señal de alerta, no está avisando del estropicio. Hay dos motivos por los que no lo ha hecho. El primero es que la fuerte subida de las bolsas europeas en septiembre y octubre (+5%) ha sustentado a la española (-1,4%). Y el segundo es que en bolsa cotizan empresas que tienen la inmensa mayoría de sus ventas fuera de Cataluña.

Cualquier economía depende de la confianza, y esta debe analizarse desde tres puntos de vista: i) seguridad jurídica, ii) confianza empresarial y iii) confianza del consumidor. En Cataluña, en los dos últimos meses, han empeorado muy significativamente las tres. No hace falta hacer una encuesta a empresarios y consumidores para saber que la situación es crítica. Lo vemos por los hechos.

¿Qué piensa un empresario que cambia de manera urgente la sede social de su compañía? ¿Le mueve el miedo o las ganas de invertir en la nueva ciudad? ¿Qué tienen en mente los particulares cuando deciden abrirse una cuenta corriente fuera de Cataluña y llevar allí su dinero? ¿Lo hacen por gusto, para sacarle más rentabilidad o por miedo a perderlo? ¿Qué opinión tendrán de la economía los catalanes que ven a grandes, medianas y pequeñas empresas marcharse de allí?

El diario 'El Periódico de Catalunya' publicó el pasado martes que el 58% de los catalanes pensaba que se había deteriorado la convivencia. Si no se hablan entre familiares y amigos, ¿cómo va a haber confianza en la economía?, ¿por qué deben hablar los políticos? No hace falta esperar a los datos de PIB o de empleo para darnos cuenta del rapidísimo deterioro de la economía catalana.

La parte positiva es que el resto de España continúa por ahora con un buen clima de confianza y que el crecimiento a nivel global sigue siendo elevado. Además, sabemos que este enfrentamiento no ha destrozado ni las infraestructuras ni la capacidad productiva catalana, por lo que la solución no necesita dinero, solamente normas en las que todos tengan cabida.

Desconocemos cuándo terminará este conflicto, o bajará de intensidad, pero sí sabemos que las disputas suelen terminar cuando las partes deciden que no quieren perder más. Por ello, es fundamental señalar el daño que se está produciendo. Es la manera de conseguir que aumenten los partidarios de no seguir escalando el problema.

Rumbo Inversor

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