Olvida la típica manera de estructurar una cartera de inversiones

Lo conveniente es seleccionar a las personas que toman las decisiones de inversión e invertir mayor parte del patrimonio en aquel o aquellos criterios en los que tengamos más confianza

Foto: Cartera inversor
Cartera inversor

Si un inversor pide a varias entidades financieras que le asesoren en el diseño de una cartera de inversiones muy probablemente se enfrentará un proceso muy similar en todos los casos y las carteras finales que reciba serán estructuralmente parecidas. Sin embargo, los resultados que obtendrá variarán mucho de unas a otras.

El proceso suele seguir un patrón como este: i) determinar los porcentajes de renta fija, renta variable y otras estrategias, ii) estipular el nivel de riesgo de crédito y de tipos de interés para la renta fija, iii) fijar los pesos por zonas geográficas en renta variable, iv) sobreponderar e infraponderar determinados sectores, v) establecer las exposiciones a cada divisa, etc.

Sin embargo, ninguno de los grandes y famosos inversores (Buffet, Soros, sociedades de inversión familiares, etc) siguen este esquema a la hora de estructurar su cartera. No confían en el modelo que venden las entidades financieras a sus clientes. ¿Qué hacen entonces?

Analizan activo a activo, negocio a negocio, circunstancia a circunstancia. Si encuentran una buena inversión la realizan, continuamente la vigilan y siguen buscando más. Al final los pesos por tipo de activo, país, sector, divisa, etcétera de sus carteras son una consecuencia de las inversiones seleccionadas y no un objetivo prefijado antes de elegir los activos en los que invertir.

En mi opinión, éste último es el modelo correcto para estructurar una cartera. Cada inversión tiene sus características propias y éstas son fundamentales para que llegue a buen puerto. Bajo la primera estructura se consideran parecidas las inversiones en Alitalia y Ryanair, en Popular y Bankinter, en Inditex y Adolfo Domínguez. A la vista están los resultados, no tienen nada que ver. En todos los mercados hay empresas que van bien, regular y mal. Por ello, no debemos seleccionar los mercados sino los valores concretos.

Por el mismo motivo, si invertimos a través de fondos tampoco debemos seleccionarlos en función de la zona geográfica, sector o divisa en la que inviertan. Lo conveniente es seleccionar a las personas que toman las decisiones de inversión e invertir mayor parte del patrimonio en aquel o aquellos criterios en los que tengamos mayor confianza. Son esos profesionales los que van a elegir las inversiones una a una.

Rumbo Inversor
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