¡Revisa tus inversiones históricas!

"Invertir a largo plazo no es cruzarse de brazos ni esperar parado a que crezca la hierba. Es necesario volver a validar continua o periódicamente nuestra tesis de inversión"

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Todos los imperios acaban cayendo. Lo mismo ocurre con las empresas. Muchas compañías que ayer estaban en auge, hoy están en declive. No están más baratas, van claramente a menos. Aunque mantengan el mismo nombre y todo parezca igual ya no son lo que eran. Los clientes y los mercados evolucionan más rápido de lo que parece.

En este contexto, hay muchísimos inversores que no vigilan sus inversiones. Se justifican diciendo que son inversores a largo plazo. Algunos dicen que sus acciones las heredarán sus hijos porque no tienen intención de vender y otros cuando heredan no se atreven a vender los valores heredados. A veces es el coste fiscal lo que echa para atrás, nunca es buen momento para pagar impuestos, otras veces es el miedo a tomar la decisión equivocada. El caso es que a muchas inversiones le salen telarañas y cuando se quiere actuar es demasiado tarde.

Por otro lado, las compañías no suelen caer de la noche a la mañana. Durante mucho tiempo muestran síntomas de agotamiento en su modelo de negocio. La mayoría de ellos se perciben analizando el comportamiento de sus clientes. Por este motivo es necesario hacer un seguimiento continuo o periódico de los valores en los que invertimos. No basta con un buen estudio inicial.

En renta fija pública y privada ocurre lo mismo. En el largo plazo también se producen cambios muy significativos. En 2004 España tenía superávit público y un rating AAA. Alemania, por el contrario tenía un déficit público creciente que superaba ampliamente los límites del pacto de estabilidad de la eurozona y una economía estancada. Por aquel entonces preocupaba más a los inversores el estado de las cuentas públicas teutonas que las españolas.

Las compañías no suelen caer de la noche a la mañana: durante mucho tiempo muestran síntomas de agotamiento en su modelo de negocio.

Debemos ser conscientes de esto para darnos cuenta por ejemplo de que tras la era Merkel (canciller desde 2005) las cuentas alemanas no tienen por qué seguir siendo tan desahogadas.

También es bueno recordar que en 2009 la todopoderosa General Motors Corporation cayó en bancarrota. La misma empresa que durante tres décadas mantuvo un rating AAA por S&P. Otra vez más, tras una la larga fase de declive.

En conclusión, no debemos dejar de vigilar nuestras inversiones. Invertir a largo plazo no es cruzarse de brazos ni esperar parado a que crezca la hierba. Es necesario volver a validar continua o periódicamente nuestra tesis de inversión.

Rumbo Inversor

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