Caso Tesla: la obsesión del mercado por los resultados inmediatos

¿Qué ocurrió el primer trimestre del año pasado? Tesla empezó a exportar el Model 3 a Europa y Asia. Hasta entonces, la producción se había centrado en satisfacer la demanda americana

Foto: Foto: Reuters.
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En el primer trimestre de 2019, Tesla redujo sus ventas un 37% respecto al cuarto trimestre de 2018. Como consecuencia, la cotización de la compañía llegó a bajar más de un 45% desde inicios de 2019. Posteriormente, desde ese nivel mínimo, la cotización se ha multiplicado por tres. El resultado total desde diciembre de 2018 es una revalorización del 60%.

¿Qué ocurrió el primer trimestre del año pasado? Tesla empezó a exportar el Model 3 a Europa y Asia. Hasta entonces, la producción de ese modelo se había centrado en satisfacer la demanda americana. Como consecuencia del desarrollo de nuevos mercados, a 31 de marzo, muchos vehículos estaban en tránsito y todavía no se habían entregado. De ahí la bajada puntual de las ventas.

La empresa lo explicó claramente al presentar los resultados, pero el mercado se centró en las pérdidas que provocaba el retraso de las ventas. En lugar de valorar positivamente el desarrollo del negocio de Tesla, que estaba empezando a exportar a otros continentes en una escala muy superior, muchos analistas extrapolaban los resultados recientes y pronosticaban una gran ampliación de capital o incluso la quiebra.

A partir de la publicación de los resultados del tercer trimestre, la situación cambia totalmente. El nuevo máximo histórico de ventas y la rápida puesta en marcha de la fábrica de Shanghái dispararon las previsiones de ventas y resultados. Además, ahora se estima que la fábrica que la empresa construirá en Berlín estará lista antes de lo esperado inicialmente.

¿Qué nos enseña este caso?

La volatilidad de las acciones de Tesla es muy superior a la de otras compañías, pero la forma en que el mercado interpreta los resultados es similar.

El mercado da mucha importancia a la evolución de los resultados financieros (ventas, ebitda, beneficio neto, etc.), pero apenas valora el grado de avance en el modelo de negocio (fortalecimiento o debilitamiento de las ventajas competitivas, evolución de la cartera de clientes, desarrollo de nuevas vías de ingresos, capacidad para adaptarse a los cambios, etc.).

Por otro lado, el mercado juzga otorgando un peso muy elevado al desempeño reciente. Si ha sido bueno, tenderá a pensar que a esa empresa le irá bien siempre. Si últimamente se ha enfrentado a obstáculos, suele asumir que seguirá teniendo problemas en el futuro.

En conclusión, si queremos obtener un buen resultado a largo plazo de nuestras inversiones, lo razonable es centrar el esfuerzo en el análisis de la evolución del modelo de negocio, revisar los resultados financieros con una perspectiva de largo plazo y tener paciencia para dar tiempo a que los negocios puedan desarrollarse.

Rumbo Inversor
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