¿Qué están haciendo los dueños de las empresas?

La adaptación organizativa para garantizar la seguridad de sus empleados y clientes es solo la punta del iceberg

Foto: El Ibex 35. (EFE)
El Ibex 35. (EFE)

Adaptarse o morir. Esa es la disyuntiva a la que normalmente se enfrentan las empresas a largo plazo. Sin embargo, imprevistos como el Covid-19 hacen que la adaptación tenga que ser muy rápida para evitar la quiebra.

En la situación actual, los directivos de las empresas están teniendo que implementar muchos cambios que no entraban en sus planes. La adaptación organizativa para garantizar la seguridad de sus empleados y clientes es solo la punta del iceberg. El estado de alarma está afectando a los modelos de negocio y son necesarios muchos más cambios para proteger la viabilidad de las empresas.

Por ello, los directivos tienen que tomar decisiones drásticas, difíciles, que en muchos casos supondrán una metamorfosis para las compañías. Si los ingresos caen tendrán que reducir costes. Eso significa renegociar con proveedores y reestructurar la plantilla para adaptarla a la nueva realidad. Por otro lado, deberán buscar otras vías para seguir generando ingresos. Posiblemente adaptando la manera en la que ofrecen sus productos y servicios a los clientes.

Es decir, estamos ante cambios muy profundos en las organizaciones que no estaban previstos en ningún plan de negocio. En esta tesitura, es lógico dudar acerca de la viabilidad de las compañías, de ahí las fuertes caídas de las bolsas.

¿Se adaptarán las empresas en las que invertimos?

Si quienes dirigen los negocios son dueños de las empresas, serán muy proactivos en implementar los necesarios cambios. Negociarán con quien deban negociar y se replantearán todo lo que deban replantearse con el fin de preservar la viabilidad de la empresa. Preferirán cerrar determinadas líneas de negocio temporal o definitivamente antes que sea demasiado tarde. Por otro lado, centrarán sus recursos en los negocios donde esperen un retorno satisfactorio a medio y largo plazo.

Si quienes dirigen las compañías no son los dueños, como ocurre en la mayoría de las empresas cotizadas, es más probable que se dejen llevar por la situación de incertidumbre. Su preocupación por el futuro de la empresa será menor. Las conducirán hasta donde buenamente puedan, sin enfrentarse demasiado a empleados y proveedores y ofrecerán una imagen políticamente correcta de su gestión. Además, si en este río revuelto vieran una oportunidad clara, es posible que dejen su puesto directivo para emprender un negocio propio.

Los que seguís esta columna o invertís en Avantage Fund sabéis que siempre exijo que los intereses de los directivos estén alineados con los de los accionistas, porque lo considero parte esencial para confiar en las empresas. No obstante, en un momento como el actual, este requisito es vital. Las decisiones difíciles y los cambios de estrategia es muy probable que se le queden grandes a quienes dirigen el rumbo de las empresas sin estar suficientemente comprometidos con ellas.

Rumbo Inversor
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