Reabrir la demanda

Espero que quienes nos dirigen piensen también en soluciones para reactivar la demanda con el mínimo riesgo de contagio y no solamente para que las empresas puedan abrir

Foto: Las Ramblas de Barcelona. (Reuters)
Las Ramblas de Barcelona. (Reuters)

“Por favor, no vengan”. Éste está siendo el lema de muchos ayuntamientos y regiones turísticas en España. Sí, esos mismos entes públicos que normalmente destinan grandes partidas presupuestarias a campañas publicitarias para fomentar todo lo contrario: la llegada de visitantes.

En este tiempo hemos visto quejarse a muchos alcaldes e incluso presidentes de comunidades autónomas de que muchos ciudadanos hayan elegido su segunda residencia para confinarse, en lugar de su residencia habitual. Probablemente porque es mucho más cómodo pasar la cuarentena en una vivienda más amplia o con algo de jardín, que en un piso pequeño en una ciudad.

Nada importa que esas personas puedan incrementar la demanda local de los supermercados, farmacias, gasolineras, comida a domicilio, suministros y otros productos en compras on line.

Entiendo y defiendo que la salud es lo primero y que el distanciamiento social es esencial para protegernos. Sin embargo, en las condiciones actuales, en las que el riesgo de contagio es mínimo porque la mayoría de la población sigue confinada en su domicilio, me sorprende el desprecio generalizado hacia la demanda. Parece que en este estado de alarma se nos haya olvidado que vivimos los unos de los otros.

Esta semana se ha reanudado una parte significativa de la actividad. Vuelve la construcción y la industria no esencial. Estos sectores se suman a los esenciales y a todos los trabajos que se pueden realizar a distancia. En total podríamos entender que una gran parte del tejido productivo está en marcha. Sin embargo, muchas empresas de estos sectores tendrán que cerrar por falta de demanda. La gente está en su casa y, mientras siga siendo así, no se reactivará el interés comprador de muchos productos y servicios. ¿Para qué necesitamos ahora un coche o un bañador nuevo?

¿Para qué necesitamos ahora un coche o un bañador nuevo?

En los planes de desescalada del confinamiento que se van publicando el foco está puesto en la oferta. La prioridad es que el mayor número de personas puedan trabajar, para que no estén justificados los ERTEs o despidos, pero a nadie le preocupa lo más mínimo que no haya demanda.

La apertura de la oferta y de la demanda debería ir en paralelo. El ritmo de apertura lo marcará la evolución de la epidemia y la capacidad de gestión que tengamos de la misma. No obstante, si se pueden realizar trabajos no esenciales con medidas de seguridad y distanciamiento, se podría salir a la calle, hacer deporte, turismo, comprar en un centro comercial o comer en un restaurante con esas mismas medidas u otras que minimicen de la misma manera el riesgo de contagio.

Espero, por el bien de todos, que quienes nos dirigen piensen también en soluciones para reactivar la demanda con el mínimo riesgo de contagio y no solamente para que las empresas puedan abrir.

Debemos ser conscientes de que probablemente llegará un momento, dentro de unos meses, en el que las administraciones públicas tendrán que dedicar recursos para tratar de convencer a una parte de los ciudadanos de que es seguro salir de casa y a los extranjeros de que nos pueden volver a visitar sin riesgo para su salud. No podemos olvidar que el consumo de unos es el ingreso de otros.

Rumbo Inversor
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