¿Te arrepientes de haber vendido una buena inversión?

El análisis previo a la inversión, que suele ser más rico, habitualmente lo dejamos en un segundo plano y decidimos vender rápidamente nuestras mejores opciones de inversión. Es una pena

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Subió mucho en poco tiempo, cotizaba cara respecto a los resultados de ese momento, llevaba años parada o con un movimiento errático, te preocupó en exceso una amenaza externa… Son muchos los motivos que nos pueden llevar a vender inversiones que deberíamos mantener.

El análisis previo a la inversión, que suele ser más rico, habitualmente lo dejamos en un segundo plano y decidimos vender rápidamente nuestras mejores opciones de inversión. Es algo que ocurre a menudo y es una pena. Dejo tres consejos:

1º) Evita actuar por impulsos, oblígate a revisar la tesis de inversión completa. Solemos exigir mucho a las inversiones antes de invertir y les dedicamos tiempo y esfuerzo. Sin embargo, a menudo, las decisiones de venta las tomamos a la ligera, como si fueran menos relevantes que las de compra. Si en el momento en el que nos planteamos vender, recordamos todos los argumentos por los que en su día compramos, es muy probable que la decisión cambie a mantener.

2º) Reduce antes de vender. Es una manera de diferir en el tiempo la decisión definitiva, para pensarla más, y de analizar los riesgos de una forma más equilibrada instintivamente. Cuando dudamos si vender o no, mantener el activo en cartera nos deja intranquilos. Cuando hemos reducido el tamaño de la inversión ya hemos tomado una decisión respecto a no hacer nada. En ese momento, solemos poner mejor en la balanza lo que podemos perder y lo que dejamos de ganar.

3º) Vuelve a analizar la inversión vendida, no la descartes. A menudo nos lamentamos por la decisión tomada y no aprovechamos lo aprendido. Si se tratase de una inversión diferente volveríamos a invertir a los precios actuales. Si ese fuera el caso, vuelve a invertir. Aunque sea a un precio superior al que vendiste. Puede no ser el mejor momento de compra, pero tienes muchos más motivos para saber que se trata de una inversión de calidad.

Termino destacando que si nuestra tesis de inversión está llena de argumentos cuyo valor se cristaliza en el largo plazo, no podemos esperar resultados a corto plazo, ni lineales en la dirección que tenemos en la cabeza. Debemos ser pacientes.

Rumbo Inversor
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