Bienvenidos a la corrección del 'tres per cent'

¿Corrección o cambio de tendencia? Es la pregunta que se hacen todos los inversores. ¿Podría ser esta su segunda oportunidad? Otros no se lo perdieron, pero temen quedar atrapados

Foto: La Bolsa de Nueva York afronta el día después de su mayor caída en puntos de la historia.
La Bolsa de Nueva York afronta el día después de su mayor caída en puntos de la historia.

¿Corrección o cambio de tendencia?

Es la pregunta que se hacen todos los inversores. Unos —muchos—, porque siguieron los consejos de los agoreros y se han perdido el 'rally' entero. ¿Podría ser esta su segunda oportunidad? Otros no se lo perdieron, pero temen quedar atrapados. Y también se lo preguntan los que aplicaron el sentido común y acumularon liquidez. Ahora se plantean si es el momento de utilizarla y comprar barato.

Las respuestas de los analistas también serán variadas. Algunos —la mayoría— no se mojarán. Otros sacaran el manido “con prudencia” o el socorrido “según el consenso …”. Finalmente estarán los que tienen criterio, que serán de dos tipos: los que les dirán a sus clientes que se quiten de en medio, que se acabó lo que se daba, y los que les dirán que es solo una corrección en un mercado alcista.

Yo me uno a los que piensan que se trata de una corrección dentro de una tendencia alcista de largo plazo. Es una corrección de libro, con una motivación de libro —la subida del tipo de interés del bono americano— y en un escenario de libro para una corrección.

Volatilidad

Como les dije en mi artículo del 17 de enero y en los últimos informes de mi web, la cuestión no era si habría corrección, sino cuándo. En los últimos meses, Wall Street empezaba a parecerse al bitcoin o a la España de “el ladrillo nunca baja”. El índice de volatilidad, muy bien llamado popularmente 'índice del miedo', no había estado nunca tan bajo. Y el número de personas que apuestan contra el mercado ('put-call ratio'), tampoco. Wall Street subía un día sí y otro también sin descanso y habíamos entrado en 'pánico comprador'. La gente empezaba a tener auténtico miedo de quedarse fuera. El escenario perfecto para que, a la mínima, se liara parda.

Y ocurrió que, coincidiendo con el vaticinio de un habitualmente poco avezado analista que dijo que “quedaba juego en la renta fija” (sic), el precio del bono americano con vencimiento a 10 años, referencia del mercado mundial de renta fija, tuvo una caída como hacía años que no tenía.

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El tipo de interés, que se mueve a la inversa del precio del bono, empezó a subir y acercarse a niveles que muchos gestores de fondos de pensiones y compañías de seguros consideran cómodos para sentarse encima y olvidarse de la volatilidad de las acciones: el 3% (como ven, en los mercados lo del 'tres per cent' también tiene consecuencias nocivas).

El caso es que el tipo de interés del bono a 10 años está en el 2,90% y se ha disparado también el de dos años. 'Game over' en renta fija, corrección en renta variable.

Rentabilidad del 3%

El nivel del 3% es la clave, no ya del origen de la corrección, sino porque la duración de la corrección va a depender de lo que dure el asalto al 3%. Y la profundidad de la corrección va a depender de en qué medida se supere ese 3%. La corrección misma acabará cuando el tipo del bono se estabilice, en el 3%, por debajo o por encima. Salvo novedades de ultima hora, obviamente.

El nivel del 3% es la clave, no ya del origen de la corrección, sino porque la duración de la corrección va a depender de lo que dure el asalto al 3%

¿Por qué creo que es una corrección y no un cambio de tendencia? Pues aparte de que técnicamente tenga toda la pinta, este 'rally' se lo han perdido muchísimos inversores gracias a la moda de los economistas tertulianos y tuiteros que metían miedo en el cuerpo de los inversores advirtiéndoles de que arderían en el infierno si invertían en medio del proceso de estímulo monetario (el famoso QE). Pero se equivocaron. El S&P 500 subió un 380% en pleno QE y muchos se lo han perdido. La influencia de los Pedros (ver “De profesión, Pedro el del lobo”) ha dejado a mucha gente fuera del mercado y hay mucho dinero esperando para entrar.

Inflación

Pero no solo es 'ese' dinero: ahora querrá entrar también parte del dinero que está en fondos de renta fija. Gracias a la 'represión financiera' —la bajada de los tipos de interés que tanto criticaban los Pedros—, al que tenía su dinero en un fondo de renta fija le iba muy bien. Con la subida de tipos eso se ha acabado: si suben los tipos de interés en el mercado, baja el precio de los bonos. Así que al dinero que está al cero 'per cent' en los depósitos ahora se unirá el que está perdiendo valor en fondos de renta fija. Y ambos, al menos una parte, que aunque sea pequeña es mucho, acabarán buscando rentabilidad en la renta variable.

Evidentemente, si siguiera subiendo el tipo del bono americano y la Reserva Federal de los EEUU siguiera subiendo sus tipos de interés, esto no sería una corrección, sería un cambio de tendencia. Pero seguimos en plena e hipercompetitiva revolución digital, en un mundo de competencia global donde el trabajador emergente compite con el del país desarrollado, donde cada vez hay menos clases medias y el 60% de los consumidores occidentales tiene cero capacidad de mejorar su poder adquisitivo.

En un escenario así, la inflación puede repuntar, cierto, pero no se va a disparar a corto o medio plazo. Y tarde o temprano tanto la Fed como el mercado de bonos se darán cuenta de que para ir mucho más allá del 3% hace falta que la inflación acompañe.

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