Qué bien, un alemán al frente del BCE

Es una gran noticia que hayan nombrado a un español vicepresidente del BCE. Pero no lo es tanto la segunda derivada, porque, salvo una muy poco

Foto: Jens Weidmann, presidente del Bundesbank y posible sucesor de Mario Draghi en el BCE. (Reuters)
Jens Weidmann, presidente del Bundesbank y posible sucesor de Mario Draghi en el BCE. (Reuters)

Es una gran noticia que hayan nombrado a un español vicepresidente del BCE. Pero no lo es tanto la segunda derivada, porque, salvo una muy poco probable novedad de última hora, el presidente será alemán. O de un país del norte de Europa, es decir, con una visión de la política monetaria muy similar a la de Alemania. Es la segunda mala noticia del año para el ahorrador español. O más concretamente para el que tiene fondos de inversión o planes de pensiones de renta fija

Primero fue el cambio de dirección de los tipos de interés en el mercado de bonos norteamericano. Los precios de los bonos se mueven en dirección contraria a los tipos de interés. Llevábamos décadas con tipos a la baja, por eso los fondos de renta fija han funcionado tan bien. Y por eso ahora funcionan mal, porque suben los tipos de interés en el mercado. Y si suben más, funcionarán peor.

Ha sido suficiente que suban los tipos en el mercado de bonos norteamericano para que haya habido un efecto contagio sobre los bonos europeos y, en consecuencia, el de los fondos de inversión y planes de pensiones que invierten en ellos. Visto el “aperitivo”, podemos imaginar que puede pasar cuando traigan el primer y segundo plato, que no es otro que la normalización de la política monetaria o fin de la “represión” financiera, que son palabras llamativas pero que significan simple y llanamente fin del proceso de estímulo monetario (QE) y posterior subida de los tipos de interés.

La normalización “per se” no tiene nada de malo. No podemos tener tipos de interés bajísimos o negativos en un entorno de crecimiento económico. Y menos todavía seguir inyectando dinero en la economía. Pero tanto en la “normalización” como en la “liberación” de la “represión” financiera hay grados. Pueden ser muy dolorosas o simplemente molestas. Depende de cómo se apliquen. No es lo mismo la “liberación” que aplica un alemán que la que aplicaría un español o un italiano. Sobre todo en la gradualidad. Mucho me temo que el alemán - o el holandés - no van a ser especialmente cuidadosos.

El gran problema de la Eurozona es la diferencia económica entre el Norte y el Sur. También la hay en EE.UU. entre estados y zonas, pero al final Norteamérica es un estado único y unido. Nadie dice que los del “midwest” son unos vagos. Ni los de California dicen que dinero para Ohio, el justo, que luego se lo gastan en “copas y mujeres” (comentario que sí hizo el holandés Dijsselbloem, presidente del eurogrupo sobre los países del sur).

Lo que necesita Alemania

Alemania y los países de su entorno necesitan la normalización “para ayer”, pues su economía casi no sufrió en la crisis y encima ahora va como una moto. En cambio el sur necesita recuperarse y la recuperación que vive es mucho más frágil de lo que parece. Y además está muy desigualmente repartida entre los ciudadanos. Alemania & Co necesitan enfriar la máquina. Nosotros necesitamos que no se apague.

Los puestos del BCE son políticos. Un intercambio de cromos en el que ahora, después de tener de presidentes a un francés y un italiano, “toca” un alemán (o similar) Y aunque las decisiones del BCE se toman de manera colegiada, el peso del presidente es muy importante. Ahora esa balanza se va a orientar más hacia la “liberación” que se supone representa la subida de tipos que hacia la “represión” de la bajada. Y pasando primero por el fin del QE, que en lugar de ser “con cuidadín” español o “finezza” italiana va a ser con “sutileza” alemana. A la voz de ya, vamos.

Si los fondos de renta fija de la eurozona serán las victimas de la falta de “finezza”, los de renta variable podrían ser las victimas colaterales

Si los fondos de renta fija de la eurozona serán las victimas de la falta de “finezza”, los de renta variable podrían ser las victimas colaterales. Aunque seguramente en menor medida que los de renta fija. Tengo claro que el fin de la “represión” será malo para los participes de fondos de bonos, pero lo de la renta variable no está tan claro. ¿Que pesará más, el miedo a que los alemanes se pasen de frenada o los atractivos precios de las acciones europeas? ¿Que impresionará más a los inversores, la recuperación económica o un cierre “a la alemana” del grifo del QE? Yo no llegaría a tanto como para ponerme “corto” en Europa, como Ray Dalio, “capo” del mayor hedge fund del mundo, pero tampoco la sobre ponderaría. Por si acaso.

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