Los agoreros se equivocaron, pero ¿podría llegar a ocurrir?

Hay que plantearse qué puede pasar si continúa el proceso de reducción de balance pero a la vez siguen subiendo los tipos de interés: esa es la novedad, el nuevo factor en la ecuación

Foto: Una pantalla muestra los valores del índice compuesto del mercado Nasdaq en Times Square, Nueva York (Estados Unidos). (EFE)
Una pantalla muestra los valores del índice compuesto del mercado Nasdaq en Times Square, Nueva York (Estados Unidos). (EFE)

En los últimos cinco años, el tema preferido de los agoreros era el QE o proceso de estímulo monetario masivo que puso en marcha la Reserva Federal de los EEUU o más bien los efectos perversos de dicho programa.

Corrieron ríos de tinta sobre las desgracias que iban a ocurrir el día que se le “quitara la droga a la economía yonki” y otras descripciones de ese estilo apocalíptico, que tanto gustan a los profetas del Armagedón financiero (y que tanto recuerda al de los predicadores del Oeste) La burbuja de los bancos centrales estallarían en la cara de los inversores y ¡ay de los pecadores que no hubieran vendido!

Pero no. Cinco años después no ha pasado nada. De hecho, desde que se anunció el “tapering”, es decir, el fin del QE e inicio del QE “inverso”, el S&P 500 ha subido un 23%. Tampoco cayó el precio de los bonos. Es este año y como consecuencia del cambio en la política de tipos de interés que ha caído, pero no porque se iniciara el QE inverso.

¿En qué se equivocaron los agoreros? Como comenté en su día, el éxito o fracaso del proceso de retirar el estímulo monetario masivo dependería de la fortaleza de la economía. No se podían sacar conclusiones sin saber cual sería el estado del enfermo en el momento de darle de alta. Si funcionaba el dinamismo y capacidad de trabajo de trabajadores y empresas norteamericanas, y llevaban a la economía a un proceso de sano crecimiento no pasaría nada malo, sino todo lo contrario. Como dijo Warren Buffett, es arriesgado apostar contra la capacidad de recuperación de la economía de los EEUU. Y así fue.

Es el llamado “choque de trenes”: subida de tipos (que rompe el ritmo de crecimiento) y la necesidad de financiar más déficit con más deuda, justo cuando la reserva federal ha decidido no comprarla

Ahora tenemos que plantearnos qué puede pasar si continúa el proceso de reducción de balance pero a la vez siguen subiendo los tipos de interés, porque esa es la novedad, el nuevo factor en la ecuación. Y si encima todo ello coincide con un posible aumento del déficit como consecuencia de la bajada de impuestos que tan bien le ha venido a la economía. Es lo que algunos economistas definen como “choque de trenes”: el del QE inverso, el de la subida de tipos (que rompe el ritmo de crecimiento) y el de la necesidad de financiar más déficit con más deuda, justo cuando la reserva federal ha decidido no comprarla ¿es este un nuevo argumento para meter miedo y vender libros o es un riesgo real?

La respuesta breve y resumida – analizaré con detalle la teoría del “choque de trenes” y sus consecuencias en mi informe de diciembre – es que todo dependerá de lo que haga la Reserva Federal. Si se pasa de frenada, frenará el crecimiento, en cuyo caso el gobierno no recaudará los impuestos que esperaba recaudar como consecuencia de una mayor actividad económica, la Reserva Federal no estará por la labor de volver a comprar deuda pública y, aunque sea con diez años de retraso, podría producirse una crisis que permitiera a los agoreros decir —por fin— lo de “ya os lo dije” (aunque sea con seis o siete años de retraso y por un motivo diferente al previamente anunciado). Por el contrario, si los datos de inflación son benignos y la "fed" levanta el pie del freno podría ocurrir que los agoreros tuvieran que esperar unos años más.

¿Cómo afecta todo esto los mercados? ¿Qué puede hacer la bolsa? En este sentido se abren varias posibilidades o escenarios.

Si la Fed se toma una pausa y no aprieta mucho las tuercas a la economía probablemente los mercados sean capaces de remontar. Incluso de retomar la tendencia alcista. Yo, de momento apuesto más por un movimiento lateral, es decir, que el mercado USA entre en una banda de fluctuación del 10% a la espera de ver si aumentan o disminuyen las posibilidades del choque de trenes. Cada vez que se aleje el escenario del choque subirá la bolsa, para bajar más adelante cuando la 'Fed' haga que parezca más probable. Eso es una banda de fluctuación en los mercados. Y así hasta que, o bien choquen los trenes o bien desaparezca el peligro. En ese caso el mercado abandonaría la zona de fluctuación y tiraría millas al alza. Algo parecido gráficamente a lo que ocurrió en el periodo entre Julio de 2015 y Julio de 2016. Si hay choque de trenes también tirará millas, sí: pero cuesta abajo.

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