Los mercados han hablado, llega el veredicto de la economía

Ahora llega el veredicto de la economía real. Los inversores dejarán de fijarse en los datos sanitarios para fijarse - ahora sí - en los datos macroeconómicos y en los resultados empresariales

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Los resultados de las carteras de fondos para los próximos meses dependerán en gran medida del acierto a la hora de pasar el testigo. De unos sectores a otros, entre países o de uno a otro tipo de gestión.

Yo no soy particularmente aficionado al atletismo, pero siempre me ha llamado la atención ese momento de las carreras de relevos en los que, el que lo lleva, se lo pasa a otro atleta, que a su vez ya ha empezado a correr para recogerlo y no perder tiempo. Me gusta mucho esa imagen porque me recuerda a la rotación en las carteras de fondos de inversión.

No entiendo de atletismo y mucho menos de las particularidades de las carreras de relevos, pero el sentido común me dice que el momento, la forma y a quién se entrega el relevo marcan en gran medida el resultado de la carrera. En primer lugar a quien, porque ¿de qué sirve que el que viene lo haga muy bien si el que recibe baja el ritmo?. En segundo lugar, cómo. Imagínense que en el momento de entregar el relevo este se cae al suelo o uno de los atletas tropieza. Finalmente, entiendo que también es muy importante cuándo, porque en una competición en que los segundos marcan la diferencia hacerlo en el momento de mayor impulso de ambos corredores supongo que afecta a la eficacia del relevo.

En mi opinión algo parecido va a ocurrir a partir de ahora en los mercados. Es ahora cuando las cosas se ponen realmente difíciles. Para evitar malvender primero y aprovechar la crisis para comprar después ha bastado seguir tres sencillas reglas, que he estado recordando profusamente desde estas mismas páginas: no vender nunca en pánico, entender que los mercados miran hacia delante y no enfrentarse a la Reserva Federal de los Estados Unidos, con el corolario en esta ocasión de que quien recomendó vender o no comprar se enfrentó no solo a la “Fed”, sino a todos los bancos centrales juntos, que no es ya saltarse una regla, es saltarse la Ley entera con premeditación y alevosía.

Los mercados han hablado. Ahora llega el veredicto de la economía real. Los inversores dejarán de fijarse en los datos sanitarios para fijarse - ahora sí - en los datos macroeconómicos y en los resultados empresariales. La mayoría de los analistas se fijaron en ellos antes de tiempo y se perdieron la subida. ¿En qué cabeza cabe que fueran a ser buenos si se había cerrado a cal y canto la economía mundial? Pero ahora se ha reabierto y llega el momento de confirmar si las expectativas de los mercados eran correctas, optimistas o incluso pesimistas. Sí, podrían haber sido incluso pesimistas, concretamente si el virus desapareciera, perdiera fuerza o se encontrara una vacuna o tratamiento antes de lo previsto, en cuyo caso se pasaría directamente a la normalidad sin necesidad de pasar por la “nueva” normalidad. No debemos descartar ningún escenario.

Los inversores, los gestores de patrimonio y los asesores financieros tendrán que medir si venden -o recomiendan vender- aquellos fondos de países o sectores donde el veredicto de la economía real dicte que el mercado ha sido demasiado optimista, comprar en los que el mercado haya sido excesivamente pesimista o mantener donde los inversores hayan acertado o todavía no esté claro el proceso de descuento de expectativas futuras.

Una de las prioridades a medio plazo de nuestro departamento de análisis es la búsqueda de ese gestor que haya visto la jugada y haya comprado participaciones en negocios y sectores que ahora están mal, pero que cuando pasemos de la “nueva” normalidad a la normalidad volverán a ser tan rentables como antes. Al igual que en los últimos meses recomendábamos sobre todo productos indexados para coger la subida de los mercados en general y del S&P 500 y el NASDAQ en particular – ver, entre otros, “¿Y si Google y Coca Cola sobreviven al virus?” -, a medio plazo tenemos un reto apasionante: añadir a las carteras fondos de gestores activos que lo sean de verdad y sepan aprovechar esta oportunidad única de coger el testigo y demostrar su valía. No es tarea fácil, puesto que en los últimos 10 años el 90 % de los gestores que dicen llevar a cabo una gestión activa lo han hecho igual o peor que los índices.

También será el momento de detectar qué países o zonas geográficas deben entregar el testigo. Evidentemente, a largo plazo la Eurozona no tiene nada que hacer, cargada de burocracia, impuestos y trabas a la innovación y al empresariado, pero hay empresas cotizadas que pagan muy buenos dividendos. Y otras se van a beneficiar del estímulo económico sin precedentes que se va a realizar para compensar el daño del “cierre por coronavirus”. Pero hay que estar atentos: hay muchos otros atletas esperando el testigo.

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