Llega la limpieza a los fondos de inversión

Un inversor español paga de media más del 1,50% anual por invertir en cualquiera de los principales índices bursátiles del mundo. Uno norteamericano paga alrededor del 0,20 %

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La revoluciones más importantes suelen empezar de forma silenciosa. Por eso parece como si la revolución que se está produciendo en las comisiones de los fondos de inversión no afectara a España. Pero no es así. Lenta y silenciosamente se van estableciendo las bases para que los inversores españoles dejen de ser los únicos del mundo que no se benefician de la caída de las comisiones en los instrumentos de ahorro e inversión.

Un inversor español paga de media más del 1,50% anual por invertir en cualquiera de los principales índices bursátiles del mundo a través de fondos de inversión. Uno norteamericano paga alrededor del 0,20% o incluso menos. El inversor español puede acceder a participaciones baratas, cierto, pero en ese caso tiene que contratar la gestión de carteras de la entidad que las vende, con lo cual, al final ese uno y pico por ciento no se lo salta casi nadie. Curiosamente, casi todas las entidades obligan a hacerlo, así que sea casual o no, en la práctica el inversor español vive en una especie de oligopolio de oferta, mientras que el inversor extranjero, ya sea norteamericano, británico o de la mayoría de los países avanzados del mundo tiene acceso a un mercado libre y competitivo.

Afortunadamente cada vez surgen más fisuras en el oligopolio, en forma de entidades que ofrecen fondos de inversión con comisiones equiparables al “primer” mundo en términos financieros. En realidad cualquier inversor español, incluso con un patrimonio relativamente pequeño, puede acceder ahora a fondos con precios razonables sin tener que pasar por el aro de la gestión. El problema es que no lo sabe o no sabe donde hacerlo.

Dado que nosotros no solo seleccionamos para nuestros clientes fondos de inversión, sino que también les ayudamos a buscar las plataformas más competitivas – sin cobrar por supuesto comisión alguna de las entidades o las gestoras –, tenemos una visión bastante amplia de las opciones que hay actualmente. Y, la verdad, estamos impresionados de cómo está cambiado el panorama. Poca gente es consciente de lo mucho que se puede ahorrar comprando sus fondos en plataformas competitivas en lugar de utilizar grandes bancos comerciales o sociedades de valores a la vieja usanza.

Para empezar, hay una oferta cada día mayor de fondos indexados. Probablemente es lo más llamativo, dado que el 90 % de los fondos de renta variable han sido incapaces de batir a los índices en los últimos 10 años. Tener que pagarles el 1,50 % anual resulta abusivo. De ahí el atractivo de los fondos indexados, que pueden costar aproximadamente la mitad (entre gestión y custodia). El problema es que muchas entidades se apuntan a la práctica de obligarte a comprar su gestión si quieres acceder a su oferta de indexados (y lógicamente te cobran por ello). Pero hay excepciones.

La oferta de fondos indexados que hay en España tiene muchas limitaciones. Es fácil encontrar indexados para invertir en los grandes índices bursátiles, pero no tanto para otro tipo de activos. Y no les quiero decir el día en el que la gestión activa vuelva a brillar (y lo hará, aunque ahora parezca imposible). Afortunadamente hay un nuevo actor en el escenario, que además resulta un excelente complemento para los fondos indexados y es más o menos igual de barato. Son las llamadas “clases limpias” de fondos de inversión. Los mismos fondos tradicionales que se venden en el mercado, pero aproximadamente un 40% más baratos.

El nombre no puede estar mejor elegido. Estas participaciones eliminan la famosa “retrocesión” de comisiones que se llevan los distribuidores, es decir, bancos, sociedades y agencias de valores y empresas de asesoramiento financiero no independientes. Todas ellas, que representan el 90 % de la distribución de fondos en España, cobran de la gestora cuyo producto recomiendan. Pero no así las participaciones “limpias”, que no pagan retrocesión al distribuidor. Esto hace que la comisión del fondo baje al 0,30 %, aproximadamente, qué es lo que cobra la entidad gestora por su gestión. El resto - hasta el 1,50% en el caso de un fondo de renta variable - es lo que se llevan los distribuidores anteriormente mencionados. Estará Ud. pensando que entonces en España cobra más el vendedor por colocar el fondo que el gestor por gestionarlo. Pues sí, así es. Y puede imaginarse el grado de presión que puede haber para colocar aquellos fondos que pagan mayores retrocesiones.

Ciertamente las entidades que distribuyen este tipo de fondos cobran por su trabajo, pero suele ser una comisión o cantidad fija – en el entorno del 0,30% -, que es igual para todos los fondos, lo que elimina el conflicto de interés que supone la negociación de la retrocesión de comisiones entre gestoras y distribuidores.

Finalmente están los ETF (“Exchange Traded Funds”), que son los fondos de inversión más competitivos, líquidos, eficientes y “limpios” de todos y por eso hacen furor allende nuestras fronteras. Curiosamente son a los que se les ha puesto en España la barrera de entrada más importante, que es la fiscal. ¿Casualidad? Supongo que sí, pero llama la atención, porque esa barrera evita que se desplomen las comisiones como ha ocurrido en el mundo entero. Justo cuando la banca española necesita más los ingresos por este concepto ante la caída del volumen y el margen de su actividad principal, que es la crediticia.

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