La hora de la verdad, la hora de la vacuna

"Si los expertos hubieran dicho que conseguir una vacuna llevaría cinco años, las bolsas no se habrían recuperado como lo han hecho"

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Conseguir una vacuna o un tratamiento eficaz para el covid-19 ha sido siempre una cuestión clave a lo largo de la evolución que han tenido los mercados desde que se inició la crisis.

Si los expertos hubieran dicho que conseguir una vacuna llevaría cinco años, las bolsas no se habrían recuperado como lo han hecho. Pero con la expectativa de conseguirla en algo más de un año, las enormes inyecciones de liquidez de los bancos centrales y las ayudas de los gobiernos, no resultaba descabellado pensar que podríamos aguantar con la economía al ralentí hasta que llegara. Así lo dijimos algunos y así lo confirmaron finalmente los mercados (el español es desgraciadamente un caso aparte)

Luego se fue confirmando la posibilidad de que la vacuna o el tratamiento estuvieran disponibles a finales de este año o primeros del próximo. Y pese a que la mayoría de los analistas, periodistas o tuiteros han olvidado que los mercados anticipan escenarios futuros, estos siguieron fieles a sus reglas y consolidaron la recuperación al calor de esas noticias que ponían fecha a la vacuna.

Como verán, hablamos de vacuna o de tratamiento. Cualquiera de los dos vale si permite reducir la sintomatología de la enfermedad. Para los mercados la clave está y ha estado siempre en la vuelta a la normalidad en la actividad económica y tanto la vacuna como el tratamiento permitirían convivir con el virus. Si la gente se puede vacunar perderá el miedo a viajar, ir a restaurantes o salir de tiendas. Y entonces se vuelve a la normalidad sin apellidos y sin limitaciones y, en consecuencia, a la actividad económica anterior.

El mercado ha estado anticipando una serie de acontecimientos futuros, que es lo que ha hecho siempre, aunque ahora haya tanta gente sorprendida con la “separación del mercado y la economía real”. La realidad es que nunca han ido a la par. El mercado anticipa y posteriormente se ajusta a lo que realmente acabe ocurriendo en la economía. Pero mientras tanto sube o baja. Y en esta ocasión, ha subido (un 40 % desde mínimos en el caso del SP 500). Es ahora - y no hace unos meses - cuando llega el momento de comprobar si las ayudas de los gobiernos y las inyecciones de liquidez han sido capaces de mantener en buen estado de funcionamiento el motor de la economía y si las predicciones sobre la obtención de una vacuna han sido acertadas.

No es necesario que la vacuna esté en las farmacias para que se justifique la predicción del mercado. Recordemos de nuevo la máxima de que los mercados anticipan escenarios futuros. No estarán esperando a que la vacuna esté en las farmacias: lo descontarán en los precios tan pronto se confirme el éxito - o el fracaso – de la vacuna en una prueba suficientemente amplia con seres humanos.

Por supuesto todo puede salir mal y dar la razón a esa amplia mayoría de analistas y asesores que han aconsejado a sus clientes vender o no comprar y se han perdido la subida. Y viceversa: el anuncio generaría un tirón alcista importante, pues yo no creo que el mercado haya descontado totalmente la consecución de una vacuna, simplemente por que no es algo seguro y porque creo que hasta el más optimista sabe que podrían fallar algunas antes de darse con la definitiva.

Lo que si es cierto es que las probabilidades de tener un anuncio positivo a lo largo de los próximos meses son muy altas. Y en los mercados se trabaja con probabilidades, las certezas ya están en los precios. Hay nada menos que 100 vacunas en periodo de diseño y, de esas, ocho están siendo probadas ya en un grupo suficientemente amplio de seres humanos. Con que sola una de estas vacunas funcione en la mayoría de los casos, el consenso de analistas tendría que perder toda esperanza de que se hunda de nuevo el mercado.

En el ambiente negativo que impera entre el consenso también se piensa que la gente se va a quedar en casa por miedo no solo al virus, sino a la crisis económica. Personalmente difiero. Ciertamente habrá mucha gente pasándolo mal económicamente, pero, en mi opinión - y lo empiezo a ver en muchos indicadores -, quienes tienen trabajo además de ser mayoría tienen dinero ahorrado, porque llevan tres meses encerrados. Yo creo que lo que están deseando es salir y gastar. Y no les quiero decir si pueden salir con la tranquilidad de estar vacunados o de que existe un tratamiento gracias al cual pasar por el coronavirus sea una experiencia desagradable y no una enfermedad mortal o que deje secuelas de por vida.

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