¿Qué nivel de liquidez debo mantener en mi cartera?

Depende. ¿Cuál es la finalidad de los ahorros? Habitualmente son objetivos de largo plazo que nos llevan a la conclusión de que no necesitaremos el dinero en mucho tiempo

Foto: Juan Gómez Bada
Juan Gómez Bada

Muchos inversores se preguntan cuánto deben mantener en liquidez por si surgen nuevas oportunidades de inversión o necesitasen disponer del dinero. Sin embargo, no hay un nivel óptimo de liquidez que valga para todos. La primera pregunta que debemos responder es ¿cuál es la finalidad de los ahorros? Comprar una casa, la jubilación, pagar los estudios de los hijos, etcétera. Habitualmente son objetivos de largo plazo que nos llevan a la conclusión de que no necesitaremos el dinero en mucho tiempo.

No obstante, se nos suele olvidar que un imprevisto o un cambio de planes pueden hacer variar el planteamiento inicial. Es posible que necesitemos disponer del ahorro para realizar pagos inesperados o para destinarlo a nuevas oportunidades de inversión. Por ello, es importante mantener dinero en cuenta corriente o activos líquidos que se puedan vender de una manera sencilla, rápida, con bajos costes de transacción y a precios razonables.

El nivel de liquidez que necesitamos dependerá de la estructura del resto de la cartera y del tamaño de la misma. Si una parte de la cartera es muy ilíquida, deberemos compensarlo con elevada liquidez. Sin embargo, si gran parte de la cartera es muy líquida, no es necesario mantener apenas dinero en cuenta corriente. Los activos líquidos se podrían vender en caso necesario o sustituirse por otros sin incurrir en costes significativos. Por otro lado, cuanto mayor sea el tamaño de la cartera menos porcentaje de liquidez es necesario. Importa tanto el peso relativo sobre la cartera total como el nivel absoluto.

¿De qué depende la liquidez de un activo? De su mercado secundario y de los costes de transacción. Si habitualmente hay compraventas del mismo tipo de activo o similares, los precios de mercado sirven de referencia tanto para compradores como vendedores. En esos casos se puede encontrar fácilmente compradores y la valoración se hará de una manera más objetiva.

Se nos olvida que un imprevisto pueden hacer variar el planteamiento inicial. Es posible que necesitemos disponer del ahorro para realizar pagos inesperados

De poco sirve identificar una buena oportunidad de inversión, si en el momento en el que queremos vender no hay liquidez y terminamos obteniendo un precio muy inferior al valor razonable. En cualquier inversión que realicemos debemos tener en cuenta las opciones de desinversión y sus costes asociados.

Para ayudar a clasificar las inversiones en cuanto a su liquidez voy establecer tres grupos:

Activos ilíquidos. Aquellos donde no hay mercado secundario o no se pueden vender fácilmente. A este grupo pertenecerían las acciones de empresas no cotizadas, los productos financieros estructurados, participaciones en fondos de private equity o los fondos de pensiones. Los fondos de pensiones tienen una limitación legal para poder rescatarse (jubilación, casos especiales y a los 10 años). Los demás activos mencionados se pueden vender libremente, sin embargo para ello hay que encontrar un comprador, negociar con él y entre ambos pagar los costes de transacción. Si estos activos tuviesen un comprador por defecto establecido, lo más probable es que la valoración que realice de los mismos sea pésima para el vendedor. Por último, destaco que los inversores suelen exigir a estas inversiones unos rendimientos superiores para que les compense invertir en ellos frente a otras alternativas más líquidas.

Activos de liquidez media. Aquellos que tengan un mercado secundario con poco volumen o cuyos costes de transacción sean elevados. A este grupo pertenecerían la mayoría de los inmuebles. Aunque haya un mercado secundario de gran volumen, las ventas pueden llevar tiempo en materializarse y los costes (notario, registro, impuestos, etc) son significativos.

Cuanto menor sea el tamaño de la inversión mejor porque el mercado secundario puede absorber más fácilmente ese volumen sin afectar a los precios

Activos de elevada liquidez. Aquellos que tengan un mercado secundario grande, ágil y cuenten con reducidos costes de transacción. A este grupo pertenecerían las acciones de las compañías cotizadas más grandes, la deuda pública o los fondos de inversión. Cualquier día hábil se pueden vender a precios de mercado y los costes de transacción son reducidos.

Por último, a la hora de pensar en la liquidez debemos tener en cuenta dos factores importantes: el tamaño de cada inversión y el tiempo para vender.

En líneas generales, cuanto menor sea el tamaño de la inversión mejor porque el mercado secundario puede absorber más fácilmente ese volumen sin afectar a los precios. Pongamos un ejemplo. Las acciones de Repsol gozan de gran liquidez para un inversor que invierta 50.000 euros, tienen menor liquidez para un inversor institucional grande que invierta 50 millones de euros y son muchísimo menos líquidas serán para Sacyr cuya inversión en Repsol supera los 1.000 millones de euros. Sacyr no puede vender sin buscar comprador o afectar al precio de cotización. Además, la operación le acarrearía posiblemente costes asociados como contratar abogados y/o bancos de inversión. En empresas cotizadas con menor volumen de contratación las dificultades para vender las acciones comienzan con importes mucho más reducidos.

El segundo factor importante es el tiempo. No es lo mismo tener un día que un año para vender. Cuanto más tiempo haya para realizar la venta mejor. En el ejemplo anterior y poniendo de plazo una semana, el inversor con 50.000 euros podría vender sin problemas, el inversor con 50 millones de euros haría bajar los precios para poder vender y Sacyr muy probablemente no tendría tiempo suficiente para realizar la operación.

Una forma muy habitual para aumentar el tiempo para desinvertir es financiar otros activos más líquidos de la cartera. Cuanto mayor es la liquidez de los activos que se les dejan a las entidades financieras en garantía, mejores son las condiciones de los préstamos. En otras palabras, para algunos inversores puede tener sentido pedir prestado poniendo en garantía acciones o participaciones en fondos de inversión mientras venden inmuebles, y otros inversores pueden estar interesados en hipotecar inmuebles para obtener liquidez mientras venden sus participaciones en acciones de empresas no cotizadas. La financiación puede ayudar a resolver un problema puntual de liquidez, pero siempre siendo consciente que el riesgo asumido en esos momentos es superior debido al endeudamiento.

Juan Gómez Bada, director de inversiones de Avantage Capital EAFI y asesor de Avantage Fund

Tribuna Mercados

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios