Lecciones asiáticas para combatir el impacto económico del envejecimiento
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Alicia García Herrero

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Lecciones asiáticas para combatir el impacto económico del envejecimiento

El envejecimiento no es una buena noticia para el crecimiento, pero hay formas de moderar su impacto con fórmulas para aumentar la productividad e invirtiendo en sectores intensivos en capital

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*Alicia Guerrero es Economista Jefe para Asia Pacífico en Natixis e Investigadora Senior en BRUEGEL

Muchas de las economías asiáticas envejecerán rápidamente durante las próximas décadas, incluidas Hong Kong, Japón, China continental, Singapur, Corea del Sur, Taiwán y Tailandia. De hecho, se espera que la población anciana en estos países aumente del 7% de 1995, a un 27% en 2050, lo que va a tener un impacto negativo sobre el crecimiento potencial de estos países. En realidad, la relación aparentemente automática entre envejecimiento y caída del crecimiento económico se puede mitigar con con medidas de política económica tales como una mayor participación laboral, la orientación de la inversión a sectores intensivos en capital y un aumento de la investigación y del desarrollo y el capital humano para aumentar la productividad. Mas allá del efecto negativo sobre el crecimiento, aunque con matices, un aumento de la cifra de personas mayores implica más gasto en jubilaciones y, con menos personas trabajando, la presión sobre las finanzas públicas aumentará considerablemente. Cuanto más preparada esté la economía, mejor envejecerá. Con una producción potencial menor, elevar el PIB per cápita y, por tanto, el nivel de vida, es más difícil. Las economías asiáticas, como China y Tailandia, no podrán ser economías moderadamente desarrolladas, a no ser que tomen medidas rápidas para mitigar el impacto del envejecimiento sobre el crecimiento.

En ese sentido, parece importante extraer algunas lecciones de Japón, el primer país en experimentar un rápido envejecimiento de la población. La primera es que, incluso cuando se envejece con un ingreso per cápita alto como el suyo, la productividad tiende a bajar. A medida que aumenta la demanda de atención de la salud, este sector asume una proporción mucho mayor del empleo, lo que reduce por tanto la productividad económica. Además, las preferencias de gasto, dada la proporción cada vez mayor de ancianos, se orientan hacia la atención médica y las pensiones y no tanto a la educación o la atención infantil. Esto hace que cualquier intento del gobierno de aumentar la tasa de fertilidad sea bastante inútil.

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Más allá de Japón, el envejecimiento de China es relevante no solo para ellos mismos, sino para el mundo, dado el tamaño de su economía. Para 2050, uno de cada cuatro chinos será anciano o anciana, mientras que ahora la relación es tan solo de uno por cada diez. La reducción en la disponibilidad de personas trabajadoras elevará el coste salarial y reducirá el crecimiento de la economía a medida que ésta tenga menos adultos productivos. En el futuro, el envejecimiento de la población pesará aún más en el potencial aporte laboral de China y, por lo tanto, debilitará su competitividad actual. La transformación económica hacia actividades más intensivas en capital, junto con una mano de obra calificada, debería ayudar a amortiguar tal impacto, pero no a eliminarlo. Otra consecuencia importante es el aumento de la presión fiscal.

Por último, es importante extraer lecciones de Japón y Taiwán sobre la importancia de la especialización sectorial para mitigar el impacto negativo del envejecimiento. La orientación hacia la digitalización de la atención médica y la robótica son importantes. Japón también se ha convertido en uno de los mayores productores y usuarios de robots industriales. Finalmente, una reducción en el número de personas trabajadoras hará esencial el comercio electrónico para reducir costes. Taiwán, a su vez, muestra que la especialización de la inversión del capital y las políticas industriales puede mitigar el impacto de un envejecimiento cada vez mayor. Este país muestra un sector tecnológico emergente gracias a la inversión en I + D y a las políticas gubernamentales de apoyo. Como tal, Taiwán ha logrado mantener la productividad al alza frente al envejecimiento de su población.

Evidentemente, el envejecimiento no es una buena noticia para el crecimiento, pero hay formas de moderar su impacto, encontrando fórmulas alternativas para aumentar la productividad e invirtiendo en sectores intensivos en capital.

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